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El 17 de octubre de 2003 cambió la historia de Bolivia. (Foto: Archivo)

El 17 de octubre de 2003 cambió la historia de Bolivia. (Foto: Archivo) | Foto: Archivo

Fecha de publicación 16 octubre 2015 - 09:50 PM
En el Día de la Dignidad Nacional de Bolivia, se evidencian tanto los logros obtenidos en el cambio de los hidrocarburos como la necesidad de que Gonzalo Sánchez de Lozada (residenciado en EE.UU.) pague por sus crímenes.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, promulgó en 2013 una ley en la que se establecía el 17 de octubre como Día de la Dignidad Nacional, la fecha es en memoria de los fallecidos en las revueltas populares de octubre de 2003 contra la exportación de gas boliviano a Estados Unidos, haciendo reconocimiento al sacrificio del pueblo en la recuperación de los recursos naturales.

Un año después, y a menos de una semana de que Bolivia celebrara elecciones en las que Morales fue reelecto en el máximo cargo del Ejecutivo, el país suramericano vuelve a conmemorar la fecha, ratificando el compromiso por la defensa de la tesoros nacionales.

¿Qué se busca con esta conmemoración?

La iniciativa del "Día de la Dignidad Nacional" fue una propuesta presentada por Evo Morales en 2012, quien afirmó que para ratificar la memoria histórica del Estado Plurinacional era necesario recordar la fecha en la que escaparon del país "los masacradores y saqueadores", en referencia a la huida a Estados Unidos del entonces presidente, Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997 y 2002-2003).

"Ya no más octubre negro"

Hasta antes del Gobierno de Evo Morales, al suceso se le conocía como "Octubre Negro". El presidente también dijo que en el decreto de la fecha estaría contemplado la celebración del día en el que los movimientos sociales bolivianos se liberaron del neoliberalismo.

“Nunca podemos abandonar a papás y mamás de quienes perdieron la vida pero recordemos compañeros que no es octubre negro, sino octubre de luz y esperanza”, aseguró el Jefe de Estado.

Un poco de historia

Antes de que Sánchez de Lozada huyera, en octubre de 2003, una manifestación cívica en la ciudad de El Alto, en rechazo a las intenciones del gobierno de vender el gas natural a Estados Unidos y México, fue duramente reprimida por el Ejército boliviano bajo órdenes presidenciales.

El saldo trágico de estas acciones que derivaron en la muerte de 67 personas convirtió la protesta en un movimiento nacional.

La central obrera, la confederación sindical de trabajadores, las coordinadoras del agua y del gas, el movimiento cocalero y estudiantes universitarios, demandaban la renuncia de Sánchez de Lozada, quien en su intento por esconder la dimensión de lo que ocurría, optó por arremeter contra medios de información, periodistas y activistas de derechos humanos.

El 17 de octubre, Sánchez de Lozada huyó a Estados Unidos, dejando su carta de renuncia al congreso, el cual designó al vicepresidente Carlos Mesa, en el cargo vacante.

Trabajando por la reivindicación

Si algo ha caracterizado el Gobierno de Evo Morales ha sido su lucha por la reivindicación indígena, el respeto a la plurinacionalidad de Bolivia y la dignificación de varias tareas que eran marginalizadas.

Con la promulgación del "Día de la Dignidad Nacional", Morales afirmó que las luchas sindicales, sociales y parlamentarias asumidas en las décadas de 1980, 1990 se reflejan actualmente en políticas estatales e internacionales que adelanta su gestión.

El campo del gas, cuya industria fue nacionalizada en 2006, sigue siendo uno de los aspectos esenciales en el tema energético de la agenda patriótica, lo que refleja que este elemento seguirá siendo un punto prioritario en las negociaciones futuras de Bolivia.

Uno de los mayores logros al frente del Gobierno fue haber nacionalizado el petróleo y el gas de Bolivia. Este hecho logró que la inversión pública pasara de los 600 millones de dólares en el 2005 a unos seis mil millones de dólares en el 2014.

Logros

Desde que llegó al poder en 2006, Morales había reiterado cada año las promesas de instalar grandes industrias en Bolivia, que comenzaron ya a materializarse.

Dos plantas de separación de líquidos del gas natural, una productora de amoniaco y urea, otra de propileno y polipropileno, y una más de etileno y polietileno son algunos de los proyectos petroquímicos con los que el gobernante quiere marcar un antes y un después en la historia económica de su país.

En sintonía con ese objetivo,  Bolivia también está poniendo en marcha una gran planta de separación de líquidos del gas en la zona del Gran Chaco, construida por la española Técnicas Reunidas.

Esa planta costó 606 millones de dólares y es una de las inversiones más altas hechas en Bolivia en un proyecto para la industrialización, junto con la planta para producir amoniaco y urea que edifica la coreana Samsung por 862 millones de dólares.

Además, el Estado ha comenzado a producir lingotes de plomo y ha renovado varios proyectos ferroviarios, de exportación de electricidad e incluso ha anunciado un inminente programa civil de energía nuclear.

Más metas en camino

En su campaña presidencial, Evo Morales aseguró que Bolivia sería una potencia energética de Suramérica. 

El Estado tiene pensado invertir más de 2 mil millones de dólares hasta 2025 con la construcción de dos plantas y la posible ayuda de Rusia, Irán, Francia y Argentina.

Todos los proyectos se financian en buena parte con fondos de la venta de gas a Brasil y Argentina, a precios diez veces más altos que los registrados antes de que Morales llegara al poder.

Con diez millones de habitantes, el aumento de la renta petrolera entre 2005 y 2014, de 300 millones anuales a los cerca de 6.000 millones de dólares esperados para diciembre, supuso una inyección de riqueza que también permitió a Bolivia reducir la pobreza extrema.

La importancia del gas es tal en la economía del país que en 2013 representó el 54% (6.589 millones de dólares) de las exportaciones totales, situadas en 12.042 millones de dólares.

Bolivia captó entre enero y junio de este año más de 3 mil millones de dólares por la venta externa de gas natural a los mercados de Brasil y Argentina y cerrará este año con más de 6 mil millones de dólares por la exportación de gas natural, sin incluir los ingresos provenientes de la venta externa del Gas Licuado de Petróleo (GLP).

Y, tras estos 10 años ¿qué pasó con Sánchez de Lozada?

Diez años después del suceso que marcó la historia contemporánea de Bolivia, Sánchez de Lozada, junto a sus entonces ministros Carlos Sánchez y Jorge Berindoague, está en Estados Unidos.

La administración estadounidense rechazó un primer pedido de extradición y la Fiscalía activó un segundo trámite, pero este aún no ha concluido.

Sánchez de Lozada y Sánchez Berzaín encaran, además, una causa en Fort Lauderdale (Florida), donde el juez James Cohn aprobó en mayo el procesamiento de una causa civil iniciada por familiares de las víctimas de la violencia en 2003.

A las tres exautoridades se les acusa de genocidio. Morales ha dicho en varias oportunidades que ese proceso contra el ex mandatario está detenido por la falta de colaboración del gobierno estadounidense en notificar a los reos cobijados en su territorio.
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