Erik Prince: el emisario de Trump para la «guerra sucia» desde Bagdad hasta Quito
La presencia de Erik Prince en algunos países de América Latina, es una medida solapada de injerencia del gobierno de Donald Trump.
En abril de 2025, Erik Prince participó de un operativo con fuerzas de seguridad ecuatorianas en la ciudad de Guayaquil. Foto: EFE
31 de agosto de 2025 Hora: 12:26
🔗 Comparte este artículo
Erik Prince fue el fundador de Blackwater, uno de los ejércitos mercenarios que jugó un papel sangriento en Irak. En 2009, Blackwater cambió su nombre a Xe Services LLC tras una serie de crímenes de guerra en territorio iraquí, en particular la masacre de la plaza Nisur en Bagdad dos años antes, aunque quienes cometieron los asesinatos fueron indultados por Donald Trump durante su primer gobierno.
LEA TAMBIÉN:
El engaño de los estados de excepción, Blackwater y los muñecos de cartón
Para 2011, ya operaba un ejército mercenario encubierto de los Emiratos Árabes Unidos encargado de ejercer influencia en Asia Occidental y África, tropas financiadas por el entonces príncipe heredero de Abu Dabi, Mohammed bin Zayed (MbZ).
Colombia, en Sudamérica, se convirtió en la base del reclutamiento mediante un acuerdo para crear una fuerza mercenaria liderada por el ex agente del FBI Ricky Chambers, estrecho aliado de Prince, y ambos trabajando con la inmunidad otorgada por los servicios de inteligencia de los Estados Unidos.

Para julio de 2017, LobeLog.com informó que cientos de combatientes extranjeros habían sido desplegados en Yemen, incluidos 450 latinoamericanos de países como Panamá, El Salvador y Chile.
Para 2022, el Washington Post reveló que más de 500 militares estadounidenses retirados habían sido contratados por países del Golfo Pérsico, incluidos los Emiratos Árabes Unidos, con salarios de hasta 300.000 dólares anuales, en tanto los mercenarios colombianos continuaron y luego fueron enviados a los frentes de batalla en Asia Occidental.
De represión interna a la expansión regional
El primer contrato de los Emiratos Árabes Unidos con la empresa de Prince, en 2010, se centró en proteger palacios, la infraestructura petrolera y reprimir la disidencia. Estos mercenarios torturaron a detenidos políticos, y se erigieron como una guardia pretoriana para la élite emiratí.
Erik Prince supervisó personalmente el entrenamiento de 2.000 combatientes somalíes en 2011 como parte de una campaña antipiratería respaldada por Estados Unidos y financiada por los Emiratos Árabes Unidos. Simultáneamente, Yemen se convirtió en un campo de pruebas para estos mercenarios, especialmente en zonas fronterizas como Saada y Najran.

Las fuerzas alineadas con los Emiratos Árabes Unidos recurrieron a soldados contratados de Chad, Chile, Colombia, Libia, Panamá, Níger, Somalia, El Salvador, Sudán y Uganda.
El ejército de Prince había reclutado a unos 43.000 combatientes en toda la región, convirtiéndose en un brazo importante de las aventuras militares de Abu Dabi desde el Golfo Pérsico hasta el Cuerno de África.
La condena oficial de Petro
Un informe del Consejo de Seguridad de la ONU de enero de 2024 confirmó que las redes emiratíes estaban profundamente arraigadas en las líneas de suministro de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), un grupo paramilitar de Sudán que se enfrenta al ejército de ese país y que recientemente ha declarado un gobierno paralelo en Darfur.
En este contexto, medios de Colombia revelaron que mercenarios de ese país liderados por el coronel colombiano retirado Álvaro Quijano —a quienes se les prometían salarios de hasta 3.000 dólares mensuales y bonos de 10.000 dólares— estaban equipados con drones y lanzacohetes, y eran introducidos clandestinamente en Sudán a través de Somalia y Chad.
El 10 de agosto de 2025, un avión emiratí se estrelló en Darfur, revelando la muerte de 40 mercenarios colombianos. Imágenes posteriores confirmaron que todo un batallón colombiano, respaldado por los Emiratos Árabes Unidos, luchaba junto a las Fuerzas de Resistencia Árabes cerca de la mezquita Al-Fasher.
A raíz de esta noticia, el presidente colombiano Gustavo Petro emitió una condena oficial, declarando “no más mercaderes de la muerte”, tras los informes del asesinato de decenas de colombianos en Sudán. A su vez, el mandatario llamó a “Luchar por la patria, no morir en guerras ajenas” y a no ser “carne de cañón” en conflictos ajenos y la comisión de crímenes contra civiles.
LEA TAMBIÉN :
Presidente Petro llama a detener reclutamiento de mercenarios colombianos en Sudán
Mercenarios en Gaza
En octubre de 2024, surgieron informes de que Emiratos Árabes Unidos financiaba el reclutamiento de mercenarios africanos para combatir en el ejército israelí en Gaza y el Líbano. Abu Dabi aprovechó su alianza con Adís Abeba para atraer combatientes de Etiopía, contratando a empresas como Raven y Global CST, que mantienen vínculos históricos con Tel Aviv.
Surgieron nuevas pruebas cuando un subcomandante del grupo Abu Shabab, una milicia respaldada por Israel en Gaza con vínculos con el ISIS, publicó fotos junto a vehículos con matrícula de los Emiratos Árabes Unidos.
La inteligencia de la resistencia palestina confirmó que una agencia de inteligencia árabe estaba entrenando y equipando a mercenarios proisraelíes en Rafah, quienes recibieron financiación, vehículos todoterrenos, equipos de vigilancia y herramientas de comunicación para facilitar la coordinación interna.

La expansión hacia América Latina
Erik Prince ha firmado un acuerdo de 10 años con el gobierno interino de Haití para desplegar a casi 200 combatientes extranjeros bajo su nueva firma, Vectus Global. Estas fuerzas, reclutadas en Estados Unidos, Europa y El Salvador, tienen la tarea de combatir las pandillas y recaudar impuestos.
Operarán con helicópteros, drones, francotiradores y unidades navales, imitando la misma estructura e impunidad que Prince perfeccionó en los Emiratos Árabes Unidos. Según informes, las operaciones realizadas por su equipo desde marzo de 2025 causaron la muerte de más de 200 personas, sin embargo, no se confirma la neutralización de ningún líder pandillero ni la captura de objetivos relevantes.
LEA TAMBIÉN:
Erick Prince visita Perú: La sombra de Blackwater se extiende por Latinoamérica
Vectus Global se define como una empresa “creada para la acción» y ofrece “colaborar con gobiernos, organizaciones internacionales y líderes del sector privado para ayudarles a resolver algunos de sus problemas más complejos. Normalmente nos contratan cuando fallan servicios o capacidades críticas y es necesario restaurarlas. No solo asesoramos, sino que actuamos”.

El 18 de julio del 2025 Erik Prince, ahora fundador de la empresa de seguridad Academi, volvió a Ecuador por tercera vez en el año, donde el Gobierno de Noboa lo contrató para realizar formaciones y capacitaciones a fuerzas de seguridad, confirmado por el ministro Interior, John Reimberg. Sin embargo, hasta el momento se desconocen los términos del contrato y cuánto le costarán al país las capacitaciones.
Academi (anteriormente conocida bajo los nombres Xe Services LLC, Blackwater USA y Blackwater Worldwide), es una empresa militar privada estadounidense que ofrece servicios de seguridad. Fue fundada en 1997 por Erik Prince y Al Clark. La sede principal está situada en Carolina del Norte, donde poseen un complejo de entrenamiento táctico especializado. La empresa entrena a más de 40 mil personas al año procedentes de distintas ramas de las Fuerzas Armadas, así como otras agencias de seguridad de varios países.

En los últimos tiempos se mostró cercano al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y el año pasado impulsó una campaña para reunir 10 millones de dólares para «restaurar la democracia» en Venezuela luego de las elecciones presidenciales, en las que resultó electo nuevamente Nicolás Maduro. La vicepresidente Delcy Rodríguez denunció los nexos de Prince con la ultraderechista Corina Machado y su responsabilidad en un atentado contra un gasoducto de PDVSA.
LEA TAMBIÉN:
Gobierno venezolano denuncia relación de Erick Prince y María Corina Machado en los ataques a PDVSA
A través de Academi, Prince puede ser contratado por el gobierno de Dina Boluarte, a quien ofreció sus servicios para «luchar contra la minería ilegal». Organismos de derechos humanos y académicos peruanos han advertido que la contratación de Academi erosiona la soberanía nacional y desdibuja el principio de subordinación de las Fuerzas Armadas al poder civil.
La experiencia demuestra que estos ejércitos mercenarios actúan sin un marco legal claro, con contratos opacos, sin rendir cuentas ante la Justicia local, reiterando el patrón de impunidad con el que actuó en Irak.
Su presencia no es casual y coincide con los anuncios del Presidente Donald Trump de combate a los «carteles de la droga», asignando a Prince, uno de sus mas fervorosos partidarios y exitoso empresario, el método de guerra sucia.
Autor: teleSUR: Ricardo Pose - JB
Fuente: Agencias




