teleSUR: una década desmontando murallas culturales y mostrando caminos libertarios del Sur

Se atribuye a Simón Bolívar la frase de: “No nos dominarán por la fuerza, sino por la ignorancia”. Esta sentencia performativa lo comprendió en su real magnitud nuestro hermano mayor Hugo Chávez Frías. Por eso no escatimó esfuerzos ni recursos, para hacer realidad desde hace una década atrás (julio, 2005) el apasionante y ambicioso proyecto comunicativo-formativo de teleSUR para acompañar los caminos libertarios de los pueblos del Sur.

"Nuestro canal teleSUR nos abre los ojos y activa nuestras alas para volar juntos/as los destinos más altos y profundos".

Cuando no existía teleSUR, los pueblos subalternizados estuvimos condenados a la inclemente tiranía mediática de los criminales del mundo que imponían sus mentiras y caprichos como verdades absolutas desde sus omnipotentes y omnipresentes medios como CNN, y otros consorcios comunicacionales mundiales. Nos mantenían postrados en la ignorancia sobre nuestra realidad. Nos inculcaban sentimientos de culpas y resignación por nuestras nefastas historias inconclusas como pueblos.

Antes de teleSUR, despiertos y dormidos, creíamos que el camino de la liberación integral en regiones como Abya Yala simplemente era imposible, porque desconocíamos los caminos o procesos emprendidos por pueblos vecinos

Pero, desde hace una década atrás, teleSUR con otros esfuerzos de comunicación libertaria, no sólo perforó el hermético cerco mediático impuesto por el imperio euro-norteamericano en los pueblos del Sur, sino que instaló e instala en nuestra conciencia individual y colectiva un sentimiento de certidumbre y confianza en nosotros mismos. Nos devolvió la fe en nosotros mismos.

Es así como teleSUR, por su filosofía comunicativa, su contenido programático diverso, su metodología de mostrar las verdades escondidas, se ha convertido en el instrumento de información y formación de los pueblos insurgentes que enarbolamos la bandera de la defensa de la vida y de nuestra Madre Tierra, frente a los heraldos blancos de la muerte.

No sólo rompió las fronteras culturales-nacionales en las que nos encarceló y dividía el sistema cultural euro-norteamericano, sino que tendió y tiende puentes culturales, y complicidades de luchas entre los pueblos vecinos que jamás nos conocíamos entre nosotros.

El o la hondureña, en resistencia e indignada ante la destrucción de su país, se informa, se organiza y se moviliza empapándose con la información transmitida por teleSUR. En Europa, Norteamérica, Centro y Suramérica ocurre algo similar; teleSUR es nuestro norte informativo porque nos muestra los caminos libertarios del Sur, de Asia, África, Europa y otros pueblos de América. Antes, ignorábamos mutuamente nuestras desgracias compartidas y sueños libertarios.

Nos liberamos del ALCA, del Consenso de Washington, de CIADI, del FMI y otros conglomerados, para avanzar en el CELAC, MERCOSUR, ALBA, Banco del Sur y más, porque teleSUR nos informa e instala la certeza de que no hemos nacido para ser esclavos de nadie. 

Nuestro canal teleSUR nos abre los ojos y activa nuestras alas para volar juntos/as los destinos más altos y profundos.

La o el indígena maya, quechua, aymara, mapuche, cuna, y demás etnias nos sentimos identificados con teleSUR, no tanto porque en este canal internacional las agendas indígenas son importantes, sino porque también es nuestra herramienta de lucha para mostrarnos al mundo como pueblos: con nuestras batallas y esperanzas.

Sin teleSUR los irreverentes caminos de las democracias participativas de Bolivia, Ecuador y Venezuela ya hubiesen corrido la misma suerte fatal de la primavera democrática de Guatemala (1944-1954). Pero, estos procesos tienen éxito porque teleSUR los acompaña en el largo camino de contrarrestar las guerras mediáticas.

En buena medida en el mundo de la multimedia, las y los indígenas existimos gracias a teleSUR. Es éste quizás el mayor legado que nos deja el esfuerzo de comunicación libertaria que por una década viene rompiendo y derribando a la letal hegemonía cultural mediática de los hidalgos de la muerte.

Podrán bombardear la infraestructura física de teleSUR en Caracas. Podrán intimidar y asesinar a corresponsales-profetas de teleSUR en el mundo entero. Pero no podrán despojarnos del legado libertario que este medio sembró en cada uno/a de nosotros en esta década de camino. ¡Feliz culpa de quién imaginó teleSUR!


teleSUR no se hace responsable de las opiniones emitadas en esta sección


Perfil del Bloguero
Nómada quechua. Hijo de la Pachamama. Activista y defensor reflexivo de los derechos humanos y de la Madre Tierra. Abogado, teólogo y antropólogo de formación en la ciencia occidental.
Más artículos de este bloguero

Comentarios
0
Comentarios
Nota sin comentarios.