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3 julio 2015
teleSUR: pantalla imprescindible e insumisa

Hace diez años teleSUR salió a la luz como sorpresa en la geopolítica de la comunicación. Avalada por el espíritu solidario de interrelacionar a los pueblos de Nuestra América, y bajo la premisa de que la verdad nos hará libres, esa emisora lanzó su primera señal en 2005 con el estratégico objetivo de cubrir los hechos y deconstruir las construcciones perversas del capital.

10 años teleSUR

Hoy, comenzar el día significa tomar la mano que me tiende este, mi entrañable canal, para escuchar al griego Alexis Tsipras llamando a votar NO contra las propuestas de la Troika, mirar las protestas contra la Ley Mordaza que el fascismo conservador impuso en España o las marchas de maestros chilenos por ser incluidos en el debate educativo.

A la vez, me acerca a la vida cotidiana de la autogestión indígena en Bolivia, a lecciones de resistencia étnica en África y nuevas expresiones de la creatividad multicultural ajenas a los ejes consumistas contemporáneos. El lenguaje verbal, icónico y auditivo que brota desde la pantalla remueve añejas capas de desinformación, imprecisiones y eufemismos que ocultan la tragedia y logros de palestinos, hutus, quechuas, patagones y tzeltales.

En 2005, cuando el Gobierno sumergía a los mexicanos en la profunda integración político-estratégica con la América del Norte y se aliaba con los sectores más conservadores del planeta, parecíamos estar más lejos que nunca de los nuestros. Paulatinamente, teleSUR nos acercó a la ecología de los pobres, su persistente lucha para acceder al agua, a los alimentos, a la vivienda, la salud y al trabajo de comunidades del Sahel hasta la Patagonia.

También, el canal concebido en el sur de Nuestra América nos trajo la ira por el abuso de los Fondos Buitres contra Argentina, la desolación de los indignados de Madrid y de Nueva York al tiempo que descubría la tragedia de los desalojados suicidas españoles, la miseria de los desposeídos en Francia, el Reino Unido y Estados Unidos.Así se fue consolidando este primer intento en la historia, por hermanar a los pueblos por la razón y el conocimiento.

Esa idea rondaba entre los liderazgos progresistas de la región; Fidel Castro y Hugo Chávez la apadrinaron con el entusiasta impulso de Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Uruguay. No exenta de dificultades, se levantó una red en Internet, de satélites, de operadores de cable y televisoras abiertas que conectaba orgánicamente a Nuestra América con el norte de África, Europa, parte del Medio Oriente y Estados Unidos.

Y es cierto, desde su aparición teleSUR amenazó el espíritu desinformador de los medios corporativos trasnacionales. Se planteaban ¿cómo impedir que fluyera la verdad que por décadas han ocultado, manipulado y sesgado desde matrices de opinión que colonizan el saber, manipulan y sesgan los hechos para domesticar a la opinión pública global?

Todos lanzaron estrategias para contener la expansión del nuevo canal: afirmaban que promovería el culto a la personalidad de los liderazgos regionales y frenaron a los cableros para que no contrataran este servicio, apostaron al cansancio para preservar la dependencia enajenando la razón. ¡Y no lo lograron!

Hoy, esta emisora abre espacios al conocimiento, al debate, análisis y la crítica. Está muy lejos de ser un medio marginal o de fungir como vocero de un grupúsculo político o corporaciones que encubren la colosal expoliación de pueblos y comunidades en beneficio de unos cuantos privilegiados.

Desde México, la señal de esta entrañable emisora gratuita es un cordón umbilical que vincula aquienes, urgidos de información veraz y suficiente, ven y escuchan y dialogan con otros millones de seres humanos a través de teleSUR. Escuchar la voz de los sin voz, ver los rostros de mujeres y hombres que tanto tienen que enseñar desde este canal se convirtió en práctica cotidiana para periodistas, académicos, analistas, estudiantes, parlamentarios e investigadores, entre otros.

Ese solo atributo bastaría para enaltecer el trabajo de periodistas, redactores, camarógrafos y técnicos, que anónimamente se afanan día con día en las redacciones por subir la información que generan los cuatro puntos cardinales de este complejo mundo contemporáneo. Ese grupo multidisciplinario y multicultural se comunica con nosotros a través de la red con un conglomerado de ciudadanos de países a los que llega teleSUR. Conozco a unos cuantos de ellos, muy profesionales y comprometidos, a los otros me acerco por la red periódicamente de los que recibo un cálido abrazo internáutico.

A la vez, esta emisora puso a disposición el magnífico espacio de diálogo y conocimiento del blog, donde Atilio Borón, Carlos Fazio, Alfredo Jalife y otros capaces y valientes analistas que desmenuzan los entretelones del acontecer regional y mundial donde la audiencia enriquece sucriterio. A diez años de su nacimiento, teleSUR tiene grandes retos por delante. Consolidar su apuesta informativa, sostenerse financieramente para subsistir y proyectarse con más energía como herramienta neurológica anticapitalista de los pobres de esta tierra.

Hoy más que nunca, en estos tiempos de agobio e intentos fascistas ¡Larga vida a teleSUR!


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Perfil del Bloguero
Internacionalista con investigaciones en: Política Exterior, Seguridad Nacional, Inteligencia, Energía y Militarización. Articulista en diarios y revistas. Colaboradora en programas de radio y televisión.

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Soy cubano pero vivo en España. Y gracias a Telesur y Granma me siento estar allá entre mis compatriotas y, sobre todo, bien informado. Larga salud a Telesur. Gracias
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