Ultimatum y diálogo

Causa hilaridad ver cómo se comporta la dirigencia opositora venezolana en relación con la mesa de diálogo convocada por el Presidente Nicolás Maduro, pero que ellos, en sus disparatadas aseveraciones, dicen que fueron ellos los convocantes, así como también dijeron, a última hora, que ellos no sabían nada de la convocatoria que les hizo el enviado del Vaticano, aunque allí estuvieron, en la isla Margarita, sentaditos, al lado del Nuncio Apostólico, toda vez que fueron autorizados por Thomas Shannon y recibieron las respectivas instrucciones del señor el megáfono de la U.S. Embassy en Caracas, con miedo a soltarle un saludo amable al Presidente Nicolás Maduro y que las cámaras los tomasen cordializando. 

Ultimatum y diálogo

El primer encuentro fue una escena cómica. Y, de ahí salieron a pedir permiso y a variar algunos elementos de la táctica, porque su objetivo es otro  que está en las antípodas del diálogo y la paz.

En por ello, que habiéndose sentado en la mesa de diálogo, han salido con planteamientos descabellados, que son indiscutibles e innegociables  al tiempo que los rectores universitarios, bajo órdenes expresas emanadas de la Embajada estadounidense, auspician e impulsan la agenda de guarimbas asesinas, con  la mampara de una supuesta “protesta estudiantil”.

Esas alocadas exigencias, que mediante la ayuda papal y los buenos oficios del Nuncio Apostólico  pretenden imponer, van con un menú suicida y anticonstitucional, que lo único que pretende es trasladar el golpe de Estado parlamentario al seno de esta mesa, entre cuyas exigencias están: “La Salida” de Nicolás Maduro, la liberación del asesino Leopoldo López, el perdón a todos los políticos delincuentes y asesinos presos, que no son presos políticos y la salida de todos los chavistas de todas las instancias de gobierno y de cargos públicos. Y de ahí, ellos se encargarían de los demás, con la bendición del dios de los burgueses y opresores.

Además de todas estas aventuras alocadas, está el ultimatum o plazo de diez (10) días, que según la MUD, vence el próximo once de noviembre del año dos mil dieciséis  (11/11/2016), en donde, como corolario del golpe de Estado,  contumacia,  concierto para delinquir y violación del orden constitucional, tienen dispuesto montar el sainete de un juicio político contra el Presidente Nicolás Maduro, que según sus cálculos y acuerdos bajo mesa, con sus reuniones paralelas y traspatio, han resuelto destituir al Presidente, con el compromiso de que desde la mesa del diálogo, el Vaticano y ciertos expresidentes acompañantes, legitimarían este golpe de Estado.

Ahora bien, cada día que está pasando en la laxitud de permitir este golpe de Estado en progreso, que además pretende ganar tiempo y concesiones en estos diez días de amenazas, obligan a que el Tribunal Supremo de Justicia  (TSJ), declare la autodisolución de la Asamblea Nacional, la que de manera contumaz ha desacatado la Constitución, ha desconocido a los demás poderes constituidos, ha cometido actos de traición a la patria y está en plena ejecución de golpe de Estado. 

En fin, los oposicionismos se autoimpusieron un ultimatum, creyéndose el cuento de que con  eso estaban arrinconando al chavismo y a Nicolás Maduro, mientras éste último sigue empecinado en el diálogo y en encauzarlos en la ruta democrática, por donde irán entrando uno  a uno.


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Perfil del Bloguero
Nacido en Mérida, Venezuela.Narrador y ensayista. Activista político de base, del PSUV. Comunicador de Calle del SiBCI, No. 16004.Profesor universitario e investigador de fenómenos sociales y del habla espontánea.Profesor en Lengua Materna; Magister Scientiae en Literatura Iberoamericana; Doctor en Ciencias Sociales.
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