Tapabocas venezolano a Luis Videgaray

Pues a los señores Luis Almagro, Luis Videgaray y Donald Trump (este último el verdadero patrón de los otros dos) les salió mal el numerito que habían preparado en la sede de la OEA (en Washington, por supuesto) para satanizar a Venezuela, condenarla y preparar el camino para una intervención militar extranjera (humanitaria, desde luego) a cargo del Comando Sur del ejército de Estados Unidos, del ejército colombiano o de los paramilitares al servicio de Bogotá, a fin de derrocar al gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Tapabocas venezolano a Luis Videgaray

Les salió mal el numerito, porque sólo EU y cuatro de sus lacayos (Canadá, Panamá y los archicorruptos gobiernos de México y Perú) se prestaron a la sucia maniobra. Para llevar adelante la condena de Venezuela hacían falta al menos 23 votos, y ocurre que Washington sólo contó con el suyo propio y con el de los cuatro sirvientes que lo acompañaron. 

¡Ah, qué tiempos aquellos en que en la OEA mandaba EU y todos los miembros, con la excepción de México, doblaban las manitas y flexionaban el espinazo! ¡Ah, que diferencia de estatura intelectual y ética entre don Manuel Tello y el aprendiz de canciller Luis Videgaray! 

Pero el asunto se puso todavía más feo para Videgaray, porque la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, se permitió recordarle a don Luis que México es un país modelo en el arte de la violación de los derechos humanos, como son los 200 mil asesinados en los dos últimos sexenios, las decenas de miles de desapariciones forzadas, las miles y miles de fosas clandestinas con restos humanos, la desaparición, con apoyo del ejército y de las diversas policías, de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, las decenas de ejecuciones extrajudiciales a manos de militares, documentadas incluso en videos que circulan en las redes sociales, los asesinatos de periodistas y los miles y miles de desplazados por la violencia institucional y por la violencia criminal solapada y auspiciada por el mismísimo Estado.

El asunto no se puso más feo para Videgaray, porque la canciller venezolana no dijo lo que todo el mundo sabe: que México no es una democracia, así fuera imperfecta, sino simplemente una perfecta dictadura en la que los procesos electorales son pura simulación. Y en la que las instituciones electorales y otras muchas están penetradas por las diversas modalidades del crimen organizado.

Y tampoco dijo la canciller que la corrupción es el alma de la institucionalidad mexicana. Y, como a todos nos consta, el propio Luis Videgaray ha sido tocado por ese cáncer. ¿Habrá que recordarle a don Luis la casa que posee en Malinalco, lujosísima residencia que ni en sueños habría podido comprarse con los generosos, pero a fin de cuentas medianitos, salarios que como burócrata ha recibido en los últimos treinta años.

¿Habrá oído alguna vez Videgaray la sentencia juarista que hablaba de la honrada medianía en la que debe vivir el servidor público? ¿Dónde tendrá Videgaray sus ahorritos mal habidos? ¿En algún paraíso fiscal? ¿Suiza, Panamá, las Islas Caimán? Ya se sabrá.

Finalmente, y para ponerle un buen tapabocas al inexperto secretario mexicano, la canciller venezolana le recordó a Videgaray que el narcotráfico, el asesinato de periodistas y la violencia social convierten a México en "uno de los países más peligrosos del mundo”. ¿O no es cierto?


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Perfil del Bloguero
Economista y profesor de Economía Política. Fundador y director del Centro de Estudios de Economía y Política. Es columnista del diario El Sol de México, del catorcenario Siminforma, del diario Rumbo de México, entre otros medios. Analista político en distintos programas de radio.
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