“Migración forzada” | Blog | teleSUR
9 febrero 2015
“Migración forzada”

En la historia latinoamericana a lo largo de diversos momentos el exilio y  la migración forzada ha sido una situación política en la cual el sujeto que lo vive  ha tenido que  abandonar su país para radicarse en otro. De esta forma ha sido un mecanismo para garantizar la seguridad y sobrevivencia personal o familiar e incluso para proteger al agrupamiento político al que se pertenece. Esa en gran media fue una práctica que imperó en buena parte de nuestros países cuando existían dictaduras o gobiernos represores que impedían a fuego y sangre una serie de libertades políticas.

“Migración forzada”

Esta fue una situación permanente en la historia de los movimientos políticos de los siglos XIX y XX. Sin embargo, en los inicios del siglo XXI ha sido menos recurrente y solo en específicas situaciones y momentos de la vida política y social  de la región se ha presentado en los últimos años. Esto se debe a que en gran parte de los países latinoamericanos en nuestros días ya cuentan con gobiernos mucho más democráticos y participativos en los que la inclusión política y social es más recurrente.

Pensemos que en otro momento la migración forzada por motivos políticos en la historia de América Latina la encontramos como producto de las guerras (tanto en las que se buscaba la independencia o en aquellas en las que se defendía la soberanía nacional). Por ejemplo, en la Guerra de los Diez Años (1868-1878) que en Cuba generó un masivo éxodo. O bien en las guerras de Centroamérica que en los años ochenta y noventa del siglo XX  vivieron generaron un flujo de miles de ciudadanos que tuvieron que emigran a otros países. Hablamos de esas dictaduras centroamericanas como las de la dinastía Somoza en Nicaragua y las de Guatemala como la  de Efraín Ríos Mont. O bien las dictaduras que como las de Augusto Pinochet y Videla  gobernaron a sangre  fuego respectivamente en Chile y Argentina, así como las generadas en Brasil, Bolivia, Paraguay o  Uruguay que también provocaron un gran éxodo político tanto al interior de la región como al exterior de la misma.

En nuestros días en Colombia sigue existiendo el desplazamiento forzado de millones de personas que por la guerra se ha prolongado por más de 40 años. De ahí que el tema de la paz  y el de cuestión de la tierra en ese país sudamericano es medular. Las negociaciones que se llevan a cabo en La Habana entre el gobierno del presidente Santos y la guerrilla colombiana así lo confirman. O en el caso de la guerra del narcotráfico en México que también ha generado una gran cantidad de víctimas (más de 80 mil muertos y más de 20 mil desaparecidos en cifras conservadoras)  y desplazados externos e internos entre 2006 y 2014.

Incluso también podemos mencionar las flujos migratorios con un marcado tono político que se dieron con el triunfo de la Revolución Cubana. En ella se  llegó a generar un relevante flujo de cubanos al exterior, alentado por las políticas de los sucesivos gobiernos estadounidenses que han mantenido el bloqueo contra Cuba desde 1962. En tanto que en el caso de la Revolución Bolivariana de Venezuela o de la Revolución Ciudadana en Ecuador o del nuevo Estado Plurinacional de Bolivia para determinados sectores opositores han tomado el camino del “exilio” económico más como una propaganda política. En el fondo lo que hace este tipo de “exilio” es justificar su movilidad económica dándole un sello político.

Por último y en este contexto, podemos afirmar que también a  territorio estadounidense fluye gran parte de la migración latinoamericana, en esencia ella tiene un carácter económico, aunque en determinadas condiciones políticas o sociales pueda presentarse un flujo migratorio de distinta naturaleza. Tal como acontece  en la segunda década del siglo XXI, con determinados segmentos de la población mexicana que radica en la frontera norte, que por motivos de  la guerra contra el narcotráfico y  esos sectores han decidido buscar una mayor seguridad en territorio de los EU.

Sobre este tema por lo regular queda más en el ámbito de la migración laboral. Sin embargo, hay también en nuestros países latinoamericanos y en el mundo, un gran número de trabajadores internacionales que en virtud de sus difíciles  condiciones sociales, de pauperización creciente, no tienen la oportunidad y capacidad de reivindicar organizadamente sus derechos.  Nos referimos a los trabajadores migrantes, sobre todo aquellos que por su enorme vulnerabilidad se ven precisados a migrar de sus lugares de origen. En su tránsito a los países desarrollados en búsqueda de mejores oportunidades de desarrollo social, lo que encuentran no es un camino fácil y seguro. Todo lo contrario, su vulnerabilidad y esfuerzo se ve mermado por las criticas adversidades que emergen en su camino rumbo al norte (EU, Canadá o países europeos).

En gran medida esos trabajadores que migran de economías como las de  México, Centro y Sudamérica o el Caribe, padecen cruentos sacrificios si llegan a su destino. Para estos trabajadores internacionales el transitar por territorios distintos a los de sus países ofrece grandes riesgos. Sus derechos como trabajadores no son reconocidos y más bien los agentes migratorios muchas veces en complicidad con actores del crimen organizado (sicarios, polleros, coyotes,  maras, etc.) los exponen a la explotación y a la trata de seres humanos.Casi todos los días se puede encontrar en las informaciones cotidianas de los medios de información las crónicas que describen los padecimientos o el calvario de los migrantes. Sus derechos con conculcados y figuran al límite  de la degradación humana. Son trabajadores internacionales indocumentados, sin voz y seguramente si llegan a su destino se convertirán en los trabajadores globalmente más explotados.

En su tránsito salen por el mundo, ya sea en pateras que cruzan el Mediterráneo o en trenes de carga como la llamada “Bestia” que surca el territorio sur de México. Los trabajadores migrantes son víctimas del acoso permanente del crimen organizado. La fragilidad de su condición humana parece desaparecer frente a la adversidad de las economías de mercado. 


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Perfil del Bloguero
Nació en la ciudad de México, es Doctor en Estudios Latinoamericanos e investigador titular del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM. Entre sus libros figuran: El pensamiento de Francisco Morazán (1992, 2000, 2003, 2007 y 2019); El narcotráfico en América Latina (2004 y 2008), Minorías sociales en América Latina (2014) . Recibió Mención Premio Casa de las América (2003).

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