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1 junio 2024
México, elecciones 2024

El 2 de junio de este 2024, se realizarán en todo el territorio de los Estados Unidos Mexicanos, la llamada elección más grande de su historia. Dichos comicios tendrán como eje central  la votación para elegir a quien ocupará la primera magistratura del país.

México, elecciones 2024

Son tres los candidatos presidenciales que representan a las distintas fuerzas políticas y sus respectivos proyectos que se disputan  la nación. Todas las encuestas de mayor credibilidad, dan como virtual triunfadora a la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, candidata de los partidos del Trabajo (PT), Verde Ecologista de México (PVEM) y Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

La aspirante del bloque progresista en la coyuntura electoral del país,  acumula la mayor correlación de fuerzas a su favor. Puede afirmarse que será la segura ganadora del proceso electoral. Pensamos que únicamente su triunfo electoral se evitaría con un golpe de Estado blando.

Siempre y cuando los sectores de la llamada derecha política mexicana agrupados en el PRIAN: partidos de Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI) y  de la Revolución Democrática (PRD), conformaran una  alianza con el poder judicial (mayoría de los jueces de la Suprema Corte de Justicia), Tribunal Federal Electoral y las llamadas fuerzas vivas de la derecha mexicana (cárteles del narcotráfico, sector empresarial ultraconservador y grupos católicos recalcitrantes).  

Si fuera desarrollado ese tipo de golpe de Estado sería a través de la anulación del proceso electoral. Tal como se lo hicieron en Brasil a la presidenta Dilma Rousseff en agosto de 2016 o en Honduras a Manuel Zelaya Rosales en junio de 2009. Esos golpes blandos en otros países latinoamericanos, lo ha instrumentalizado la derecha nacional, como toda derecha en el mundo,  es irracional, pero en el caso mexicano, como dice el presidente André Manuel López Obrador (AMLO), con un acción golpista despertarían al “tigre” (pueblo mexicano) y no tendrían capacidad de controlarlo y mucho menos para llevarlo a cabo.

De tal forma que para los partidos del bloque opositor, especialmente para el llamado PRIAN que postula a Xóchitl Gálvez, su caída cada vez va más en picada en las encuestas electorales. Paralelamente los votos que pierden se le van sumando a la tercera alternativa. Es decir, al centro político identificado con la candidatura de Jorge Álvarez Máynez del Movimiento Ciudadano (MC). Entidad política que detenta un poder regional, especialmente en los estados de Nuevo León y Jalisco, los dos principales después del la Ciudad de México y el Estado de México, donde las gubernaturas se encuentran en manos del MC.

Así, el 2 de junio apunta a consolidar el desarrollo de la izquierda mexicana con la tendencia cada vez más creciente y a consolidar lo que AMLO ha diseñado como la llamada Cuarta Transformación (4T). Proyecto que sin duda también tiene una repercusión continental con los avances del bloque de la izquierda latinoamericana en Brasil con el presidente Luiz Inacio Lula da Silva y el Partido de los Trabajadores (PT). En Colombia con la presidencia de Gustavo Petro y el Pacto Histórico.

En Honduras con la continuidad del proyecto zelayista ahora encabezado con Xiomara Castro y su Partido Libertad y Refundación (LIBRE). En Bolivia se expresa con el Movimiento al Socialismo (MAS) ahora encabezado por el presidente boliviano Luis Arce Cotacora, que a pesar de haber sufrido un golpe de Estado en 2019, retomó el poder con el gran respaldo que brindó el gobierno mexicano con el asilo a Evo Morales y al mismo Arce. Recordemos que también figuró el apoyo político del gobierno argentino con el presidente Alberto Fernández para el retorno de los exiliados bolivianos. A esto se suma el mismo ascenso de  Bernardo Arévalo en Guatemala, donde tradicionalmente desde el golpe de Estado de 1954, había  dominado hegemónicamente la derecha militar.

El Movimiento Semilla dio un giro completo a la realidad política de ese país centroamericano. La misma continuidad de la Revolución Cubana es sin duda, un faro permanente para las izquierdas latinoamericanas y en ese mismo sentido la consolidación de la Revolución Popular Sandinista que en este mes de julio de 2024 llega a su 45 aniversario. En ese misma tónica se encuentra la continuidad de la Revolución Bolivariana en Venezuela, donde seguramente el 28 de julio se refrendará el triunfo del presidente Nicolás Maduro y la continuidad de la hegemonía del poder popular a través del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV).

También en las pequeñas naciones del Caribe insular, la izquierda también continua gobernando como en San Vicente y las Granadinas con Ralph Gonsalves, del Partido de la Unidad Laborista. En Chile el el gobierno de Gabriel Boric, vive un momento en que la economía chilena da signos de fortaleza.

Por otro lado, también encontramos en el contexto de las elecciones mexicanas, un escenario donde la derecha latinoamericana tiene muchas limitaciones de ampliar su espacio de influencia. La presidencia de Javier Milei en Argentina tiene sus días contados al hundir  más  a su economía, especialmente por el miedo a los llamados “tarifazos” y la pérdida del empleo.

Semejante escenario se configura con la presidencia de Daniel Noboa en Ecuador, el cual difícilmente saldrá bien librado en las elecciones de 2025, por su errática política internacional, la incapacidad de controlar al crimen organizado y por el estancamiento de la economía especialmente de la crisis energética.

En tanto que en El Salvador, la renovación de la presidencia de Nayib Bukele, logró su reelección y lo acompañaran Javier Milei y Daniel Noboa, así como los mandatarios centroamericanos de Guatemala, Honduras y Costa Rica y el Rey de España, Felipe VI. Pero se teme que la crisis económica genere un nuevo descontento popular salvadoreño. En tanto que la candidatura de  Luis Abinader de los partidos Realizando Metas y Alianza  en República Dominicana, ha logrado su avance en la medida que se han corrido al centro para crear un mayor consenso local. Semejante al caso de Panamá con José Raúl Mulino. En el caso peruano la presidente Dina Boluarte, va de golpe en golpe librando una batalla en la que tiene pocas oportunidades de continuar en el poder para el próximo periodo electoral.

En ese escenario latinoamericano, en síntesis, el tendencial triunfo de Claudia Sheinbaum Pardo, será un mayor aliciente para las izquierdas regionales. Consolidar en un corto y mediano plazo las economías regionales, prefigura también un modelo que se alienta en ubicar en el escenario electoral, a más candidaturas de mujeres. En México ha disminuido la pobreza laboral y se han incrementado los apoyos sociales a grandes grupos de la población. Seguramente, los futuros gobiernos latinoamericanos que logren las izquierdas en su avance en 2025 y 2026, refrendarán un modelo incluyente semejante al de la 4T.


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Perfil del Bloguero
Nació en la ciudad de México, es Doctor en Estudios Latinoamericanos e investigador titular del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM. Entre sus libros figuran: El pensamiento de Francisco Morazán (1992, 2000, 2003, 2007 y 2019); El narcotráfico en América Latina (2004 y 2008), Minorías sociales en América Latina (2014) . Recibió Mención Premio Casa de las América (2003).
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