Los BRICS, un proyecto antihegemónico pero no anticapitalista | Blog | teleSUR
13 marzo 2016
Los BRICS, un proyecto antihegemónico pero no anticapitalista

Los cinco países llamados "emergentes", es decir, China, India, Rusia, Brasil y África del Sur, forman un bloque importante a escala mundial. Su peso demográfico alcanza a 2.926 millones de personas, siendo el 42% de la población mundial y su PIB representaba en 2013 algo más de 15 billones de dólares (15 x 1012), es decir el 21,6% del PIB mundial. Su reserva de divisas es estimada en 5,25 billones de dólares (5,25 x 1012), de los cuales 4 billones corresponden solamente a China. 

El BRICS busca reformar el sistema financiero del FMI

Esta categoría de emergentes es sin embargo, muy arbitraria, aun si ella se traduce de esta manera entre los contactos oficiales entre los dirigentes de los países citados para determinar ciertas políticas comunes. ¿Por qué no incluye en este grupo a México, Argentina, Nigeria, Indonesia y Corea del Sur? Se obtendrían cifras aún más impresionantes sobre el peso de estas naciones a escala mundial. Sin embargo, se puede hablar de un nuevo motor potencial de la economía, que comienza desde el Sur.

Un evento de esta dimensión no está desvinculado de una dimensión geopolítica. La guerra fría se caracterizaba por una fuerte dimensión ideológica: el mundo capitalista versus el mundo socialista, aún si dimensiones nacionalistas y de poder regional estaban bien presentes. Hoy día, la lucha por la hegemonía mundial dentro de la economía de mercado se manifiesta como el deseo de crear varios polos económico-geográficos, en particular frente a un mundo unipolar bajo la dominación de la “triada” (Estados Unidos, Unión Europea y Japón). 

La estrategia estadounidense consiste en favorecer el desmantelamiento de sus adversarios potenciales. Europa quiere penetrar los márgenes de la zona de influencia rusa. Para constituir un mundo multipolar, Rusia y China constituyen una alianza del petróleo y del gas y realizan sus intercambios económicos fuera del dólar americano. Saliendo poco a poco del Medio Oriente, por disminución del rol que esta región tiene dentro de la producción de fuentes de energía, los Estados Unidos refuerzan su presencia militar en el Pacífico. China, para defenderse de un cercado progresivo, afirma su soberanía sobre islas en el mar de China, reivindicadas por Japón, Corea del Sur, Vietnam y Filipinas.

En América Latina, el nacimiento de los BRICS es una oportunidad para dar más fuerza a sus proyectos de integración en la tradición de Bolívar y de poner fin a la doctrina Monroe.

Se construye así realmente un nuevo polo y en la Conferencia de Fortaleza (Brasil), una nueva dinámica se inició, con proyectos de infraestructura, facilidades de crédito e intercambios de conocimientos. En enero de 2015, hubo en Pekín una reunión entre China y la CELAC, donde se amplió la cooperación de las áreas de inversión (250 mil millones de dólares en 10 años) y Tecnología en temas de seguridad y defensa y también a una coordinación estratégica sobre asuntos internacionales.  

Sin embargo, estos pasos se realizan sin transformación de la filosofía del desarrollo. Crecimiento, intercambios comerciales, prosperidad son propuestos con poca preocupación para sus costes ecológicos y sociales.

Por otra parte, los BRICS, están firmemente apuntalados en la economía capitalista dominante[1]. Basta con citar algunos hechos. Sus reservas monetarias están todavía constituidas mayoritariamente por el dólar, hasta el punto de poseer una parte importante de la deuda exterior de los Estados Unidos y, por tanto, indirectamente, de contribuir a mantener el sistema. 

La "reprimarización" de continentes tales como África y América Latina, cada vez más, productores de materias primas y de productos agrícolas, ubica a estos últimos en una posición de debilidad en la división internacional del trabajo, aun si la coyuntura de los precios les ha sido favorables en el curso de los últimos 15 años. Ya, desde  2013, la coyuntura empezó a cambiar, poniendo países como Venezuela, Brasil y Ecuador en dificultad.

La liberación del comercio ha reforzado el fenómeno de las ventajas comparativas, que por una parte beneficia a los numerosos países del sur que sobreexplotan su mano de obra y que son poco respetuosos del medio ambiente; pero,por otra, esta liberalización del comercio permite también a los países del norte deslocalizar su producción para responder a la baja del porcentaje de ganancia del capital productivo interno e inundar los países del sur con sus excedentes agrícolas en detrimento de los agricultores locales.

En el plano financiero, la dependencia es también evidente. Así, la política de la reserva federal americana, que tiene como objetivo aumentar las tasas de interés a largo plazo, ha tenido por efecto, entre enero y agosto de 2012, una disminución del valor de la moneda de diversos países emergentes: África del Sur, -20%; India, -17.2%; Brasil, -17.4%; Rusia, -8.4%[2]. Solamente la China, con su enorme capacidad productiva y la importancia de sus importaciones, ha logrado resistir mejor este fenómeno. 

Sin embargo, este país ha aumentado su participación en los bonos del tesoro de los Estados Unidos, es decir como poseedor de la deuda americana, pasando de 1.268 billones de dólares en agosto de 2013 a 1.293 billones de dólares en septiembre del mismo año, es decir 27.8% del total de la participación extranjera[3].

Hoy, cuando se habla de los países emergentes, y aún más cuando se habla del conjunto de los países del sur, es importante tener en cuenta su profunda integración en la economía mundial capitalista y el débil margen de maniobra del que disponen para formar un polo autónomo de desarrollo. Sin embargo,  la crisis actual y su carácter estructural crean condiciones nuevas que se deben aprovechar.

Los BRICS han puesto en funcionamiento un mecanismo de desconexión financiera. 

Se trata del "Contingente de Reservas" (CRA), constituido por 41.000 millones de dólares aportados por China, 18.000 millones por India, 18.000 millones por Brasil y 5.000 millones por África del Sur. Frente a los 5 billones de divisas de los que disponen, las cifras anteriores son evidentemente irrisorias, pero el monto podría aumentar. El proyecto es crear un banco de los BRICS para administrar estos fondos.

Los acuerdos de ChienMai (Tailandia) que reúnen a Japón, Corea del Sur, China y 10 países de la ASEAN, son más antiguos y han permitido la creación de un fondo de 120.000 millones de dólares, ampliados en 2012 a 240.000 millones de dólares. Debemos también señalar al grupo de Shanghái, en el cual participa también Rusia y que se enfoca en los intercambios monetarios en las monedas respectivas.

En América Latina se han realizado esfuerzos similares, como el Mercosur entre Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Venezuela. Esto a pesar de que los intereses políticos y económicos divergentes han impedido un rápido arranque. Sin embargo, el Banco del Sur ha sido establecido entre estos países, abierto a otros en el continente. Una moneda de intercambio ha sido creada, el “SUCRE”, permitiendo a las transacciones escapar del dólar, pero por ahora no se trata sino de intercambios anuales de algunos miles de millones de dólares.

Todo esto se inscribe en una lógica de relativa autonomía con relación a la moneda americana, como lo había recomendado la comisión Stiglitz, en 2009, que planteó que en el marco del Fondo Monetario Internacional, los países del sur pudieran acceder más a menudo a los derechos de tiraje especial. 

Es un hecho positivo que se constituya un polo anti-hegemónico, pero evidentemente, el Sur está aún lejos de una gran transformación que le permitiría liberarse del dominio del capital monopólico.


[1] Jorge Beinstein, Origen y declinación del capitalismo, Jornada internacional "Chávez Siempre", Maracay, 23.05.13.


[2] Las economías emergentes en la tormenta financiera, Le Monde, 23.08.13.


[3] Reporte sobre el capital internacional del Tesoro de los Estados Unidos, citado por Argenpress, No. 521 (Noviembre de 2013).


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Perfil del Bloguero
Sociólogo y sacerdote belga. Fundador del Centro Tricontinental (CETRI) que funciona en la Universidad Católica de Lovaina y de la revista "Alternatives Sud".




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