La política sucia detrás del aire sucio | Blog | teleSUR
6 abril 2016
La política sucia detrás del aire sucio

La política sucia detrás del linchamiento a Mancera 

La política sucia detrás del aire sucio

La falta de viento circulante en el Valle de México del mes de abril a junio provoca una concentración de partículas contaminantes. Esta condición meteorológica ha hecho que se considere prudente restringir la circulación de vehículos; pero como frecuentemente  ocurre en el gobierno federal mexicano la medida ha sido apresurada, arbitraria y politizada de manera que se culpe al gobierno de la Ciudad de México.

La indignación crece gracias a la ignorancia de la "comentocracia" mexicana. Politólogos que no son expertos ni en urbanismo, ni en contaminación, pero que sueltan patrañas como verdades absolutas , como decir que los gobiernos perredistas nada han hecho  para mejorar el transporte público, cuando lo cierto es que no hay siquiera punto de comparación en relación a los esfuerzos que en este mismo sentido se realizan en el vecino priista del Estado de México.

Hoy mismo, en plena contingencia ambiental, un mapa de la Ciudad de México muestra que salvo en una pequeña zona industrial, la calidad del aire es aceptable en la Capital de la República, lo que no se puede decir de los municipios conurbados.

La ciudadanía no percibe que realmente exista la contingencia ambiental y esto aumenta la sensación de abuso. Si a esto se agrega el hecho de que UBER aumente sus tarifas mínimas, cuando se le consideraba una alternativa, la indignación crece; pues no se difunde de la misma manera que la aplicación para teléfonos móviles también ofrece descuentos notables si se comparte el taxi.

No es un problema de un día. Desde 1988 cuando la izquierda gobierna la Ciudad de México, no hay un sólo sexenio en que no haya crecido la red del Metro. También se creó el infame Metrobús, espantoso en horas pico,  en la línea 1, que recorre Insurgentes; pero bastante bueno en las cinco líneas que se construyeron después, particularmente en la que da servicio desde el Aeropuerto, permitiendo ahorrar cientos de millones de pesos en taxis a los visitantes.

Sí, es cierto, el sistema de Transporte Eléctrico ha crecido muy poco y es insuficiente en el Eje Central Lázaro Cárdenas, pero es la más rápida y cómoda manera de cruzar de oriente a poniente la capital de la República, desde Mixcoac hasta Iztapalapa, a la altura del Eje 7.

Los colectivos más peligrosos y con más accidentes de la Ciudad de México son los que van de Taxqueña a Xochimilco, pero la mejor opción es el "tren ligero" que circula por esa misma ruta. Obvio, ni siquiera saben que existe los conductores de noticiarios de radio y televisión que tan acres comentarios hacen sobre el jefe de gobierno. Podría apostar incluso que la mayoría de los titulares de programas informativos son incapaces de mencionar 10 estaciones consecutivas, de cualquiera de las líneas del metro, de la 1 a la 9, o la 12.

El mayor índice de  atropellamiento de ciclistas es responsabilidad de los microbuses en todo el Valle de México y cuando esto ocurre en la Ciudad de México tres o cuatro veces al año  provoca  consternación pública; pero en el Estado de México es tan común que ni siquiera llama la atención.

La crisis de concentración de contaminantes no es cosa de un día. En los últimos 30 años, mientras la izquierda gobernaba la Ciudad de México, cientos de hectáreas fueron arrasadas en los municipios conurbados del Estado de México para hacer lotes de vivienda  donde pudieran pasar la noche millones de personas que trabajan o estudian  en la capital.

Pero los gobiernos priistas no se preocuparon con el mismo afán de crear empleos. En ese mismo periodo sólo hubo inversión en un transporte público rápido, el tren suburbano, que va de la estación de trenes de Buenavista a Cuautitlán.

Ahora se construye el tren  México-Toluca, e iba a ayudar mucho el México-Querétaro, pero el gobierno federal no encontró los mecanismos para que el costo fuera absorbido por empresas particulares, que harían un extraordinario  negocio con la inversión. Cómo los políticos no vieron la posibilidad de obtener una comisión del gobierno chino, o de cualquier otra empresa pública o privada de ferrocarriles, de plano cancelaron la construcción, posponiendo por décadas la solución al problema de la contaminación.

Estos trenes reducirían en forma importantísima la contaminación en la ciudad, dando alternativa a quienes trabajan en esta capital y viven en otra.

No son los autos que circulan sólo por la Ciudad de México los que contaminan de manera importante, sino los que atraviesan sus fronteras geográficas. El problema está en el priista Estado de México, pero los costos del linchamiento político los tiene que pagar no sólo Mancera, sino en general la izquierda.

Ahora que también hay que reconocer que lo que queda de izquierda en el ADN del PRD, ya no llega siquiera a un 10 por ciento, si se le compara con las políticas que propone el Movimiento de Regeneración Nacional para la Ciudad de México.

La concentración de partículas contaminantes es un botín suculento para el derechista Partido Acción Nacional y su clientela de las clases medias. El desprestigiado PRD, incapaz de elaborar un discurso en defensa de Miguel Ángel Mancera, privilegia el crecimiento del PRI que gobierna Santa Fe, y gana ilícitamente  entre cinco y 20 millones de pesos por cada edificio o condominio que se vende en la zona.

Esta ganancia ilícita, lleva implícita frenar el transporte público, para que Santa Fe sea una zona de autos particulares aunque  se jodan cientos de miles de empleados que todos los días recorren cinco horas en promedio, en el transporte público, para llegar y regresar de su trabajo.

El linchamiento de Miguel Ángel Mancera y la concentración de partículas contaminantes, no sólo es un problema de salud pública, sino una excelente manera de obtener un botín político y económico.



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