El euro y las dos Europas de siempre | Blog | teleSUR
10 agosto 2015
El euro y las dos Europas de siempre

“África empieza en los Pirineos" se ha dicho en Francia durante al menos 250 años para referirse despectivamente a España y describir el carácter supuestamente atrasado de esta nación, pretendida inferioridad económica, política, social, cultural y hasta racial de la antigua Iberia, en comparación con el resto de Europa. O, mejor dicho, con la parte históricamente dominante del Viejo Continente: Francia, Alemania e Inglaterra.

Los autores de este informe consideran rico a las personas que tienen un millón de dólares.

La despreciativa frase venía a condensar una idea del europeísmo o de la ideología europeísta dominante durante esos dos siglos y medio, que podría representarse modernamente con las expresiones “centro" y “periferia".

En los hechos esa ha sido la realidad europea desde la Gran Revolución de 1789. Y desde la invención de la máquina de vapor por el inglés James Watt, también en las postrimerías del siglo XVlll. 

Una Europa industrial y una Europa periférica. Una  Europa industrial y próspera y una Europa campesina y pobre. Una Europa occidental y nórdica y una Europa oriental y meridional.

Esta es y ha sido la situación europea en las dos últimas centurias y media. Y contra esa testaruda realidad se alzó la idea de una Europa común, igualitaria, equitativa, pareja, sin ricos ni pobres, sin dominadores ni dominados. Una nueva Europa sin colonizados ni colonizadores.

Esa muy amable idea, esa bonita ilusión encarnó en la Unión Europea. Primero en el Mercado Común Europeo, luego en la Comunidad Europea y finalmente en la Unión Europea y en una moneda común: el euro.

Luego de 60 años, esa idea de una Europa unida, próspera, igualitaria, sin pobres ni ricos, sin patrones ni sirvientes ha mostrado su naturaleza quimérica.

Hoy la nueva Europa es una reedición de la Europa de antaño: países dominantes y países dominados. Sólo que ahora asumen la forma de países deudores y países acreedores.

Entre los primeros, como siempre, España, Grecia, Portugal, Italia. Y también, como siempre, Hungría, Rumania, Bulgaria, Chequia, la antigua Yugoslavia. Y entre los segundos, al igual que siempre, Alemania, Francia, Inglaterra, Bélgica, Holanda, Austria.

Dominadores y dominados. Pero con fórmulas sutiles que parecen legítimas y hasta éticas: deudores y acreedores. Envolturas modernas, es decir, financieras: el que prestó tiene derecho a cobrar y al que le prestaron tiene la obligación de pagar. No importa que quienes pidieron hayan sido gobiernos corruptos y no los pueblos, siempre ajenos a los enjuagues financieros de las élites bancarias y en buena medida parasitarias.

Pero como en todo proceso colonizador, en los países colonizados hay sectores sociales conformes y hasta satisfechos con el statu quo. Recuérdese a este respecto que sólo seis décimas partes de la sociedad griega se manifestaron contra los designios empobrecedores de Alemania y la troika y, finalmente, de Estados Unidos.

Las cuatro décimas partes de la sociedad griega estuvieron de acuerdo con las directrices de los acreedores que pretenden cobrar una deuda sólo pagable -parafraseando a Winston Churchill- con más sangre, más sudor y más lágrimas.

Ese 40 por ciento de los griegos mostraron que quieren ser europeos y vivir como europeos. Pero no del Sur o del Este. No de la Europa periférica y pobre, sino -sueño imposible- de la Europa rica y dominante y, finalmente, colonizadora.

Hoy, luego de sesenta años de ilusiones, la realidad de siempre sigue ahí. Prevalecen los hechos que engendraron esa racista, despreciativa, supremacista y colonizadora idea de que “África empieza en los Pirineos".


www.miguelangelferrer-mentor.com.mx   


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Perfil del Bloguero
Economista y profesor de Economía Política. Fundador y director del Centro de Estudios de Economía y Política. Es columnista del diario El Sol de México, del catorcenario Siminforma, del diario Rumbo de México, entre otros medios. Analista político en distintos programas de radio.
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