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10 diciembre 2014
El Chavo: orden y vecindad

Los argentinos tenemos en nuestras retinas el Chavo de los años 70 mexicanos. La vecindad del Chavo fue la gran creación sociológica y dramatúrgica de Roberto Gómez Bolaños, que retrató una dimensión utópica e integradora del orden político organizado por el PRI durante aquellos años.

El Chavo: orden y vecindad

Nuestro Chespirito infantil fue un retratista y letrado cultural, expresión de la búsqueda de la buena vecindad, de ese Partido que reprimiera a opositores con el Estado de Bienestar en la mano y, al mismo tiempo, que se vanagloriaba de poseer entre sus grandes amigos a los revolucionarios cubanos y a los movimientos guerrilleros latinoamericanos. Allí, en su prolífica obra, se advierten los temas de los 70 mexicanos: orden y vecindad.

La vecindad del Chavo no era una comunidad “disfuncional” -al modo de la dramaturgia argentina contemporánea de Tolcachir-. Pese a estar atravesada por las desigualdades sociales, engendraba la armonía que el bienestar priista podía otorgar.

Doña Florinda y Quico añoraban integrar la clase media y experimentaban su residencia como algo provisorio; Don Ramón mantenía eficazmente la categoría de semidesocupado eterno con techo; Don Barriga era un capitalista rentista que combinaba amenaza, chabacanería y humanismo, lo cual le permitía diferir las deudas de sus inquilinos; el Profesor Jirafales, ese clasemediero con ansias de regenerar a los más pobres con la escuela pública, poseía la expertise intelectual justa para seducir a una Doña Florinda que deseaba partir a otros mundos.

Y por último, el Chavo. Un mendigo sin familia que se refugiaba en un tonel y aprovechaba -al modo de la picardía popular- las mezquindades de la caridad comunitaria. Estaba a la “buena de Dios”, pero habitando en una comunidad.

La vecindad acogía a la clase media, al capitalista, a los que añoraban zafar de su condición social, a los estigmatizados (como la Bruja del 71) y a los mendigos. En todo el transcurso de su obra, nadie salía de su situación inicial, pero la vecindad los vinculaba en su dinámica social. Ésta se volvía el espacio donde se entrecruzaban las expectativas, las clases y los intereses en una suerte de equilibrio social priista que, pese a los profundos recelos, nunca se rompía.

La vecindad era una de las metáforas chespirianas de ese México de los 70, una lectura del Estado de Bienestar y el reconocimiento, empírico y realista, de que la revolución mexicana había dejado algunos “pendientes”. El Chavo, era uno de ellos. Integrado, pero jodido. Jodido, pero esperando que cayese algo del Estado o del bienestar relativo de la vecindad.

De esta manera, Gómez Bolaños reunía una dramaturgia que señalaba al Chavo como un “pendiente social” que se inscribía en una rutina societal que iba proveyendo pequeñas estrategias de supervivencia. Toda la vecindad está atravesada por pequeños bienestares (diferimiento de la renta; un maestro preocupado por los pobres; un mendigo que vive en un patio y no en la calle, etc.) para que todo siga como tal.

Es indudable que la obra de Chespirito remitía a una idea de orden envolvente y equilibrado, que se encontraba habitado por personajes que oscilaban entre el interés y la torpeza. Los Chompiras -dos ladronzuelos ineficaces de los sectores populares, que eran “perdonados” sistemáticamente por una policía compasiva- y Los Chifladitos -dos locos de grandes diálogos que buscaban tratarse como licenciados- constituían las figuras erráticas y desordenadas de un orden que se entretejía constantemente. Una obra que terminaba en eso, en el orden, en la vecindad y su recreación.


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Perfil del Bloguero
Doctor en Ciencias Sociales (UBA), Investigador CONICET/Instituto Gino Germani, Profesor de la Universidad Nacional de San Martin - IDAES, Área de Análisis de Coyuntura Política del Centro Estratégico Latinoamericano de Análisis Geopolítico (CELAG).




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Comentarios
el chavo es arte anodino por excelencia VIVIENDO el drama mexicano sus obras no lo denuncian ni lo mencionan ni siquiera lo soslayan arte es POLITICA cantinflas, el del bigotito ralo denuncia exitosamente un peruano con malacrianza iconoclasta
el chavo es y sera un icono latinoamericano del humor
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