Dilma Rousseff en el corazón de Venezuela

Desde fuera de las fronteras geográficas del Brasil, cuando sabemos que harán posible el impeachment contra la Presidenta Dilma Rousseff, sin haber cometido delito alguno, sino todo lo contrario, haberse atravesado en el camino de los delincuentes que fuerzan por la restauración de sus prebendas, nos percatamos de que la historia de emancipación – fracaso – restauración del opresor, se repite como serpiente que se muerde la cola, como una maldición que cualquier ingenuo desprevenido o estúpido adoctrinado en la ignorancia aprendida, se lo atribuye como a un designio del dios de los cristianos, tal y como siguen haciendo en España y Gran Bretaña, entre otras monarquías, para justificar que unos parásitos, por designio de sus dioses, sean reyes y reinas, chuleándose al resto de los mortales. 

Dilma Rousseff en el corazón de Venezuela

Y, precisamente, esa ha sido la historia real e inusitada de Brasil, que se rebeló de la corona portuguesa, para nacer y crecer como nación de gente bella y libre, negada al racismo, la esclavitud y toda opresión, pero que, desde la Colonia, sus opresores han recurrido a la violencia, muerte y corrupción, para preservar el poder explotador, que llenó los grandes centros urbanos, como Río de Janeiro, de favelas y el Amazonas de garimpeiros que con sus vidas lavaban de sangre las minas que harían más ricos a sus explotadores, esa clase social oligárquica, que empezó a ser desplazada, primero por el obrero, Luiz Inácio Lula Da Silva, seguidamente, relevado en la presidencia del Brasil, por una ex presa política, la izquierdista Dilma Rousseff. 

Esta mujer que ha entregado su vida por la causa de los pobres, nos duele a muchos hijos de este nuevo mundo multicéntrico y pluripolar, porque en ella se expresa la mujer de nuestro tiempo, la hija de nuestro Pueblo emancipado, que ni la cárcel, ni la componenda para destituirla, ni absolutamente nada ha podido quebrar su voluntad. 

Hoy, no podemos imaginar desde Venezuela, ni desde ninguna otra parte del mundo, cómo es el sufrimiento, dolor y rabia del pueblo inerme que con Lula y Dilma vivieron sueños de liberación, no sólo material y económica, sino espiritual, en la que empezaron a ser visibilizados y gracias a ellos, nosotros, sus hermanos y vecinos cercanos empezamos a conocerlos y a querernos, reconociendo nuestras historias comunes y nuestro cordón umbilical de la tierra, cada vez con menos fronteras ideológico-culturales. 

Sabemos entonces, con toda certeza, que Dilma Rousseff enfrentará todos los cargos y todas las agresiones. Y sabemos que Dilma y Lula cogerán las calles de la mano del Pueblo. Ellos saben que el verdadero poder está en las masas, no en palacios de gobierno, ni en cenáculos de corruptora. Ellos también aprendieron que con la derecha no puede haber concesión, ni cohabitación alguna, porque el filofascismo, la traición y el aniquilamiento, son inherentes a la condición de la derecha, cuyo gobierno sólo ha de ser el plutocrático, sin espacio para el Pueblo.
 
Pero, nuestros hermanos brasileños, el pueblo como mayoría emancipada, también ha de saber que “la serpiente que se muerde la cola” es una mitagogia para controlar y domeñar, como cultura alienante que en el quilombo de los ancestros fue conjurada. Hoy, la historia de rebelión de las masas puede ser otra en favor del Pueblo. Sin justicia, no puede haber paz. Desde Venezuela, confiamos en que el Pueblo restaure la justicia, por todo lo injusto que una derecha golpista está haciendo contra Dilma Rousseff, que es lo mismo que decir, contra el Pueblo.


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Perfil del Bloguero
Nacido en Mérida, Venezuela.Narrador y ensayista. Activista político de base, del PSUV. Comunicador de Calle del SiBCI, No. 16004.Profesor universitario e investigador de fenómenos sociales y del habla espontánea.Profesor en Lengua Materna; Magister Scientiae en Literatura Iberoamericana; Doctor en Ciencias Sociales.
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