Con la venia imperial: Guerra psicológica, paramilitarismo y sabotaje en Venezuela (I) | Blog | teleSUR
1 abril 2015
Con la venia imperial: Guerra psicológica, paramilitarismo y sabotaje en Venezuela (I)

La orden ejecutiva del gobierno de EE.UU. representa, ante todo, un aval político del más alto nivel a las operaciones encubiertas en el territorio venezolano, en el marco de una estrategia global que apunta a toda América del Sur. Postales de la parapolítica, en pleno desarrollo.

Con la venia imperial: Guerra psicológica, paramilitarismo y sabotaje en Venezuela (I)

El conjunto de tácticas desplegadas en la estrategia imperial incluye un abanico amplio, que va desde el hostigamiento diplomático, la guerra económica y la manipulación informativa -a través de Ongs, intelectuales o “expertos” y medios privados de comunicación- hasta la puesta en acto de la violencia material y simbólica.

Esta violencia es la que empieza a hacerse cada vez más presente, continuando una práctica utilizada en diferentes momentos clave.

El paramilitarismo en construcción

La fase desplegada desde febrero de 2014 -conocida como La Salida, que a su vez tuvo un primer ensayo general entre el 14 y el 16 de abril de 2013, con once personas asesinadas, entre ellos un niño y una niña- se caracterizó por las acciones violentas desarrolladas por grupo operativos especiales, bajo el paraguas de “movilizaciones pacíficas”.

Estas formaciones llevaron adelante ataques con bombas incendiarias y explosivos a edificios y transportes públicos, garantizaron barricadas mortales para las personas que circulaban por las calles y mostraron todo su poder de fuego asesinando a varias personas -entre ellos, efectivos de la Policía y de la Guardia Nacional Bolivariana- con disparos efectuado por francotiradores expertos.

Decenas de personas fueron detenidas portando armas, explosivos C4 y otros elementos de alto poder destructivo. Si bien la mayoría no era estudiante -y además, su detención no se producía por su condición, sino por sus actos criminales- las herramientas de la guerra ideológica presentaron a estos grupos como “manifestantes estudiantiles pacíficos”.

Durante cuatro meses, los grupos de ultraderecha mostraron una estructura organizativa con capacidad de comunicación, logística y mucho financiamiento y apoyo mediático-político a escala internacional. Si bien se realizaron algunas detenciones -como el caso de la banda de Lorent Gómez Saleh y más recientemente, de integrantes de Resistencia Altamira, responsables del ataque a un edificio público que albergaba un preescolar con niños menores de cinco años dentro-, sería ingenuo pensar que estas estructuras se desarticularon totalmente.

Lo que no pudieron hacer, y eso determinó su aislamiento y derrota momentánea, fue alcanzar un nivel de masividad que confiriera legitimidad a las acciones terroristas. A medida que creció la violencia fue haciéndose cada vez más evidente la “pérdida de calle”, en coherencia con el rechazo a nivel social que generaron estas actividades.

En mayo de 2014, según algunas encuestas, el 85% de la población se manifestaba en repudio a las guarimbas. En esa sintonía, hasta el propio Henrique Capriles se dedicó a pedir elípticamente que la oposición se concentrara en la guerra económica, de más baja intensidad y consecuencias más profundas. A la espera de la hora propicia.

Golpe económico, psicológico, militar

Con los efectos acumulados de la secuencia acaparamiento-contrabando-desabastecimiento-inflación, que se desarrolla con leves interrupciones desde mediados de 2013, entre enero y febrero de 2015 se produjo una escalada que intentó volver a reunir todas las piezas.

A principios de año, mientras crecían las colas a causa de políticas específicas desplegadas por distribuidoras como Herrera Hermanos, Farmatodo y Día Día, un fuerte rumor se esparció a escala nacional: habría un golpe de Estado que no permitiría el regreso de Maduro de su gira por Eurasia y África. Los tuits y el boca a boca, e incluso comunicaciones de embajadas como la de Alemania, recomendaron salir a comprar lo que sea, antes del caos.

El intento de golpe, en efecto, se estaba organizando. Pero no era el que anunciaban las redes sociales. El golpe que no fue estaría protagonizado por militares chavistas, según sugirió un informe de la consultora Stratford, vinculada al Pentágono y replicaron al instante los medios privados de comunicación.

Llegó el presidente Maduro de la gira y fue recibido por el pueblo organizado en comunas, movimientos de mujeres, de trabajadores y trabajadoras, jóvenes, milicias y colectivos culturales, además del gobierno en pleno. Se tomaron medidas contra empresarios acaparadores, se fortalecieron las redes de abastecimiento público y mejoró -un poco- la situación. Pero la operación psicológica, con el sello del maestro de la campaña negra JJ Rendón, tuvo sus frutos en ese terreno. En apenas dos semanas se vendió lo que normalmente se comercializa en dos meses.

El golpe que sí estaba en curso no remitía a un formato clásico, sino a la estrategia de guerra no convencional: alzamiento de un puñado de oficiales de aviación, utilización de un avión desde un país extranjero, bombardeo de puntos clave, terror general y acciones de calle como tomas de espacios públicos cubiertas adecuadamente por los medios internacionales. Sumado al desabastecimiento, que a esa altura sería total.

En ese marco, podría pasar cualquier cosa. Para no hacer especulaciones simplemente en el aire, recordemos que ya en 2002 la oposición utilizó francotiradores expertos, que asesinaron a manifestantes chavistas y de la propia oposición en sendas marchas en el centro de Caracas. Los medios culparon al gobierno y junto a Fedecámaras, la Iglesia y jerarcas de las Fuerzas Armadas tomaron el poder, derogando la Constitución y disolviendo todos los poderes del Estado. Aquella vez, como ahora, un plan de transición -idéntico al actual- sería leído por Julio Borges, de Primero Justicia, flanqueado por Henrique Capriles y Leopoldo López. La historia, a veces, se repite como tragedia.

Fracasado ese intento, detenidos parte de los responsables, con escaso respaldo popular, la etapa que abre el decreto de Obama es la de profundizar las acciones especiales dentro de Venezuela, mientras se mantiene la presión diplomática y mediática a nivel internacional.

En las últimas semanas, volvió a tomar la forma de asesinatos a comuneros y dirigentes chavistas, sumado al sabotaje a la industria petrolera y a una campaña de terrorismo “informativo” con eje en las niñas y en los niños venezolanos. Con la venia imperial, las fuerzas especiales despliegan su acción en todos los terrenos.

Artículo tomado de: http://notas.org.ar/2015/04/01/venia-imperial-guerra-psicologica-paramilitarismo-sabotaje-venezuela-i/


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Perfil del Bloguero
Periodista argentino. Corresponsal en Caracas de Notas – Periodismo Popular y colaborador en otros medios de comunicación. Sus textos y fotografías se han publicado en periódicos, revistas y sitios web de América Latina y Europa. Desde enero de 2013 hasta abril de 2014 fue productor y editor de noticias en ALBA TV. Actualmente, además de la corresponsalía en Notas.org.ar, integra el equipo de comunicación de ALBA movimientos y participa en el proyecto "Crónica de Comunas".

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