15 septiembre 2018
Catalunya: Nueva lección de un pueblo que quiere ser independiente

Un millón de personas vivando a la Independencia y reclamando la libertad de los presos políticos y el retorno de los exiliados debería ser una foto que recorriera el mundo para demostrar a propios y extraños que el pueblo catalán está decidido a lograr ejercer el derecho a su autodeterminación y construir la República de Catalunya. Sin embargo, la prensa hegemónica española ha tratado de ocultar el cielo con un dedo y ha minimizado lo que se ha convertido en un contundente mensaje de dignidad de un pueblo que está harto de soportar las cadenas y el expolio español sobre su economía, pero también la penetración cultural que entre otras cosas quiere destruir su máxima seña de identidad, como es la lengua catalana.

Catalunya: Nueva lección de un pueblo que quiere ser independiente

Todos estos elementos reivindicativos estuvieron presentes en la Diada 2018, esta histórica jornada del 11 de septiembre en Barcelona, donde desde muy temprano gruesas columnas de manifestantes se concentraron primero, frente al Arco del Triunfo para confraternizar, abrazarse con entusiasmo y agitar las banderas de las barras y la estrella solitaria, más conocida por senyera. Luego, con la llegada de numerosos ómnibus desde los poblados cercanos, la multitud empezó a ocupar la anchísima Diagonal durante varios kilómetros y el color naranja de las camisetas con la leyenda en defensa de la República catalana convirtió a dicha avenida en un mar rojizo que hizo recordar las grandes movilizaciones que realizaba Hugo Chávez en Caracas. No solo por el colorido sino también por el contenido insurgente y rebelde de los convocados.

Allí, estaban con la alegría de saberse luchadores por una causa justa, miles de jóvenes, muchos niños y niñas, familias enteras con sus respectiva generaciones al pie de la calle, no pocos inmigrantes (latinoamericanos, árabes, saharauis, magrebíes, y hasta del África subsahariana). Todos ellos y ellas se entremezclaron con los solidarios habitantes de otros pueblos de la península, sin Estado, como los vascos, gallegos o andaluces, que con sus respectivas banderas se sumaban admirativamente a la concentración.

La fecha no es para nada casual ni insignificante. Los catalanes la reconocen como el “Día de la independencia”, ya que recuerda aquel día de 1714 cuando las tropas españolas de los Borbones (los mismos que hoy gobiernan) vencieron a los locales después de un año y dos meses de soportar un feroz estado de sitio y una cruel represión. Pero lo que realmente se conmemora es el comportamiento heroico de aquel pueblo que dejó memoria en la piel y el espíritu de sus descendientes. Eso es lo que en la actualidad, cuando el enfrentamiento con el gobierno español está en su climax, se sigue reivindicando para enfrentar a los Borbones actuales y a los mandatarios españoles herederos del franquismo.

Es indiscutible que el independentismo crece día a día en Catalunya, y eso se debe a que la calle está mucho más radicalizada que las instituciones, el Parlamento y los políticos. Cuando la gente, sobre todo los más jóvenes, gritan “Independencia” y muchos le agregan la palabra “Socialismo”, están cuestionando nada menos que al sistema y a la democracia burguesa que los cobija. Si a esto se le suman las múltiples humillaciones, acciones de represión y prepotencia típica de los conquistadores españoles a lo largo de la historia, se podrá comprender por qué en un país de seis millones de habitantes, un millón se ha lanzado en varias ocasiones a la calle, han realizado y salido victoriosos en el referéndum soberanista y han desafiado los artículos franquistas con que el derrocado y corrupto Rajoy les aplicó para acallarlos. También resisten en las cárceles y el exilio bajo acusaciones que por lo injustas y mentirosas causa vergüenza a nivel internacional. Pero así fue siempre la actitud del decadente imperio español, desde el encarcelamiento y la dispersión del patriota cubano José Martí hasta los actuales altos funcionarios del gobierno catalán y los luchadores que debieron marcharse al exilio.

Nadie que este pasado martes haya tenido la fortuna de zambullirse en la muchedumbre, puede quedarse con la duda sobre qué quiere este pueblo. Esa sensación recorrió exactamente a las 17 horas y 14 minutos, toda la concentración en una “ola” sonora, que sucedió después de que todos los concurrentes produjeron un silencio total, para luego, cuando el griterío explotó en un gigantesco flamear de banderas y manos levantadas.

La llamita de la Independencia sigue alumbrando con fuerza y en algún momento –no hay duda- habrá de convertirse en una hoguera que iluminará a Catalunya entera. Entonces, no habrá más presos políticos ni saqueadores del futuro de esos hombres y mujeres que este 11/9 volvieron a dar una lección de disciplina y autoorganización al mundo.


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Perfil del Bloguero
Periodista argentino en medios de prensa escrita y digital, radio y TV. Escritor de varios libros de temas de política internacional. Director del periódico Resumen Latinoamericano. Coordinador de Cátedras Bolivarianas, ámbito de reflexión y debate sobre América Latina y el Tercer Mundo.
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