Brasil y la idiocracia | Blog | teleSUR
29 junio 2019
Brasil y la idiocracia

La trayectoria de la nación brasileña desde el rompimiento de la democracia con la deposición ilegítima de la ex presidenta Dilma Roussef, lanzó no sólo un golpe político sino la deconstrucción de un modelo de país, soberano y con objetivos desarrollistas.

Brasil y la idiocracia

La victoria de Jair Bolsonaro anclada en una elección viciada donde el principal candidato y líder en todas las encuestas, Lula da Silva fue arrestado impidiendo participar en los comicios, permitió que la extrema derecha llegara al poder en América del Sur, pero por el camino ilegítimo la realidad mostró un gobierno débil, de ideas, de coordinación política e incluso inadecuado al nivel civilizatorio brasileño. 

Así Brasil tiene el mejor presidente de la historia del país, registrado en todas las encuestas nacionales, preso, y el peor presidente (con solo 32% de aprobación), por la medición histórica en un inicio de gobierno hasta la actualidad, en el poder. La razón es porque los adinerados brasileños resolvieron después de perder cuatro elecciones seguidas para los sectores populares, patrocinar un golpe que destruyó economía, permitió a los fascistas salir a las calles y el caos se apoderó de la sociedad.

Mientras tanto, países como Estados Unidos e Israel compraron las empresas nacionales, asumieron sectores estratégicos transformando a Brasil en una plataforma de inseguridad a los vecinos y de esclavitud para su pueblo.

El PIB (Producto Interno Bruto) de Brasil cayó un 0,2% de enero a marzo en relación al trimestre anterior, impactado por la tragedia en Brumadinho (MG) y por caídas de la agropecuaria y de las inversiones. El primer resultado negativo trimestral desde el cuarto trimestre de 2016 (-0,6%), los datos, por el IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística), muestran la debilidad de la economía en los tres primeros meses de gobierno del presidente Jair Bolsonaro.

Según el IBGE, el resultado negativo en relación al trimestre anterior fue tirado, en gran parte, por los retrocesos de la industria (-0,7%) y de la agropecuaria (-0,5%). En la industria extracción, la caída fue del 6,3%, impactada por las paralizaciones en la actividad minera tras el rompimiento de una represa de la Vale en Brumadinho. En este aspecto también una demostración que las privatizaciones sin regulación y fiscalización del Estado, además de quitar vidas, lanzan el futuro al despeñadero. Brasil vive un proceso de desindustrialización, una contradicción latente para quien cree que el mercado lo resuelve todo, claro que no y mucho menos para los más necesitados.

La política de vender las empresas brasileñas, cortar crédito a los grupos nacionales, reducir la inversión en educación, ciencia y salud es el gran proyecto de transformar Brasil en neo-colonia. Esta vez no sea explotada por extractiva portugués, pero los EE.UU. y la Unión Europea. Una imagen significativa es mirar a Bolsonaro golpeando continencia la bandera de EEUU y desfilar en la campaña envuelta en la bandera de Israel.

El gigante brasileño se ha convertido en un enano diplomático. Tiene un canciller escogido por un astrólogo de baja patente que desmoraliza el país y no tiene el respeto de los embajadores y diplomáticos de carrera con mayor conocimiento que el propio titular. En la reunión del G-20 los Brics no invitaron a Brasil. 

Los militares, participantes del gobierno ya fueron despedidos en 3 ocasiones en los primeros meses. Además de caso donde arrojaron 200 tiros contra una familia en pleno día en un barrio humilde de Río de Janeiro. La última humillación fue en España donde un militar de la aeronáutica fue arrestado por tráfico de drogas usando avión reserva de la Fuerza Aérea de Brasil que participaba en un viaje presidencial.

Falta el aliento ante tantas pérdidas. En los primeros meses ya teníamos casi el 13% de desempleo y Bolsonaro sumó otro millón de brasileños sin empleo, fuera los casi 30% en trabajo informal sin renta fija. 

En el mismo sentido del derrocamiento, el famoso periodista Glenn Greenwald del caso Snowden y ganador del premio Pultzer consiguió 1600 diálogos donde involucra al ex juez que condenó a Lula da Silva sin pruebas y actual ministro de la justicia. Según periodista manipulando el proceso, orientando a promotores y actuando más como acusador que participante de un judío exento. Fue la destrucción de la credibilidad de las instituciones brasileñas. No quedan pilares de una democracia moderna, el individuo nada puede contra quien controla el poder.

Ningún pueblo puede ser condenado al fracaso. En la historia existen diversas situaciones y países que han sido inducidos a votar en propuestas radicales, ilegítimas e inmorales. Los brasileños viven un período de retroceso como en la dictadura de 1964-85. La vergüenza que pasamos hoy puede influir para un nuevo ciclo desarrollista, pero lo que Brasil grita al mundo en este momento es que su modelo fascista no sirve a nadie y es una amenaza para todos, no solo para los brasileños pero también para los sudamericanos. 


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Perfil del Bloguero
Economista brasileño con posgrado en historia contemporánea, maestría en historia social y doctorado en ciencias de desenvolvimiento estratégico. Autor del libro El Caso Venezolano (2016).

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