Argentina: Inversión Extranjera Directa registra saldo negativo por primera vez desde 2003

Pese a las promesas del presidente Javier Milei sobre un ingreso masivo de divisas, la realidad estadística muestra que el capital extranjero se retira del país.

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Durante el periodo 2024-2025, la entrada de inversiones cayó un 40% respecto al promedio de los últimos 22 años. Foto: EFE


2 de abril de 2026 Hora: 23:29

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El saldo de la Inversión Extranjera Directa (IED) en Argentina alcanzó un signo negativo por primera vez en dos décadas. Datos del Banco Central (BCRA) y del Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDAF) confirman un escenario de desinversión, repliegue de multinacionales y cierre masivo de unidades productivas.

Pese a las promesas del presidente Javier Milei sobre un ingreso masivo de divisas, la realidad estadística muestra que el capital extranjero se retira del país. Durante el periodo 2024-2025, la entrada de inversiones cayó un 40% respecto al promedio de los últimos 22 años. El saldo promedio pasó a ser de -50 millones de dólares, una cifra inédita desde el año 2003.

El informe del CEDAF alerta que la salida de capitales se ubica en niveles seis veces superiores al promedio histórico. El año 2025 marcó el máximo nivel de formación de activos externos en la serie estadística disponible, con un egreso de 32.340 millones de dólares.

Esta magnitud de fuga solo encuentra comparación con el modelo implantado durante la última dictadura militar. Los analistas asocian esta tendencia a una percepción de insostenibilidad en el modelo económico vigente, donde la inversión neta es negativa: salen más dólares de los que ingresan para proyectos productivos.

Multinacionales en retirada

El repliegue de actores internacionales instalados profundiza la crisis. Firmas como HSBC, ExxonMobil, Telefónica, Mercedes-Benz y Procter & Gamble vendieron sus operaciones o abandonaron el país. Otras compañías, entre ellas Makro y Burger King, iniciaron procesos de desinversión.

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La IED actual se concentra exclusivamente en sectores extractivos o de rentabilidad rápida, como minería, energía e intermediación financiera.

Sectores clave para el empleo, como la industria liviana, la construcción y el comercio, presentan una ausencia total de nuevos desembarcos de capital. La poca inversión remanente se sostiene por inercia de empresas ya instaladas mediante reinversión de utilidades o deudas internas, sin proyectos de expansión real.

Evolución histórica del saldo de inversión

El deterioro del saldo de la Inversión Extranjera Directa (IED) muestra un quiebre histórico bajo la gestión actual. Históricamente, Argentina mantuvo un saldo promedio de 143 millones de dólares, con picos que llegaron a los 735 millones.

Durante el periodo 2007-2015, el promedio de ingresos fue de 210 millones de dólares, con máximos de 629 millones. Esta tendencia de estabilidad se sostuvo entre 2016 y 2019, cuando el promedio se situó en los 206 millones de dólares.

A partir de 2020 se registró una caída significativa, con un promedio de apenas 68 millones de dólares. Sin embargo, el desplome definitivo ocurrió en el bienio 2024-2025: el saldo pasó a ser negativo por primera vez, situándose en -50 millones de dólares.

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Foto: El destape / 2024-2025 El saldo pasó a ser negativo por primera vez

Esta cifra negativa confirma que Argentina ya no solo recibe menos capitales, sino que atraviesa un proceso de salida neta de inversiones. El techo máximo de ingresos también se derrumbó, cayendo a apenas 183 millones de dólares en el último ciclo analizado.

Destrucción del entramado productivo

El ajuste público y la fuerte contracción del consumo local aceleraron la desaparición de unidades productivas. Según el Instituto Argentina Grande (IAG), se perdieron 22.608 empresas desde el inicio de la gestión actual, lo que arroja un promedio de 30 cierres diarios.

La crisis se agudizó hacia finales de 2025. Solo durante el mes de noviembre de ese año, el sistema registró la destrucción de 892 firmas.

El impacto regional se concentra en los principales núcleos industriales. La provincia de Buenos Aires lidera las pérdidas con 5.832 empresas menos, seguida por Córdoba con una baja de 3.899 y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con 2.378 cierres.

Las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) son las más golpeadas por el modelo económico. El 99% de las unidades productivas desaparecidas pertenecen a este sector, motor del empleo local.

La única excepción en el mapa nacional es la provincia de Neuquén. Este territorio registró la creación neta de 84 firmas, un fenómeno impulsado exclusivamente por la actividad extractiva.

El panorama actual combina una caída drástica de ingresos con una salida récord de divisas, configurando un escenario de desindustrialización y fragilidad económica para las empresas que aún permanecen en actividad.

La cadena de pagos en Argentina muestra señales críticas de ruptura. Según el Instituto Argentina Grande (IAG), la cantidad de cheques rechazados por falta de fondos se triplicó recientemente, superando los 100.000 casos en los últimos cuatro meses. Esta cifra representa el nivel más alto de incumplimientos financieros desde mayo de 2020, durante el pico de la pandemia.

Este indicador refleja la creciente incapacidad de las empresas para afrontar sus obligaciones básicas. El escenario se agrava con las proyecciones para el ciclo 2026, donde las expectativas de recuperación industrial son inexistentes. El discurso oficial de «lluvia de inversiones» choca con la realidad de un mercado interno asfixiado y sin financiamiento.

De acuerdo con la Unión Industrial Argentina (UIA), solo el 46,9% de las empresas considera que 2026 será un buen año para invertir, lo que supone una caída de 10 puntos frente al año anterior. Este deterioro en la confianza empresarial confirma que no existen señales de reactivación productiva en el corto o mediano plazo.

Autor: teleSUR: mr - JB

Fuente: El Destape