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John McCain durante su estancia ilegal en territorio sirio. En primer plano a la derecha aparece el director de la Syrian Emergency Task Force. Al centro de la imagen, parado en la puerta, aparece Mohammad Nur.(Foto: Voltairenet)

John McCain durante su estancia ilegal en territorio sirio. En primer plano a la derecha aparece el director de la Syrian Emergency Task Force. Al centro de la imagen, parado en la puerta, aparece Mohammad Nur.(Foto: Voltairenet)

Publicado 19 agosto 2014

Cuando me hallaba en Libia, durante la agresión «occidental», tuve la oportunidad de consultar un informe de la inteligencia exterior. El informe decía que el 4 de febrero de 2011 la OTAN había organizado en El Cairo una reunión para iniciar la «primavera árabe» en Libia y Siria. Según el informe, John McCain había presidido la reunión.

Aquel documento contenía una lista detallada de los participantes libios, encabezados por el segundo personaje más importante del gobierno libio de la época, Mahmud Jibril, quien había cambiado abruptamente de bando al entrar en aquella reunión para convertirse en el jefe de la oposición libia en el exilio.

Todo el mundo conoce a John McCain como el líder de los republicanos estadounidenses que perdió las elecciones presidenciales en 2008. Pero, como vamos a verlo, eso es sólo una parte de su verdadera biografía, la parte que le sirve de cobertura para dirigir acciones secretas a nombre del gobierno de Estados Unidos.

Cuando me hallaba en Libia, durante la agresión «occidental», tuve la oportunidad de consultar un informe de la inteligencia exterior. El informe decía que el 4 de febrero de 2011 la OTAN había organizado en El Cairo una reunión para iniciar la «primavera árabe» en Libia y Siria. Según el informe, John McCain había presidido la reunión.

Aquel documento contenía una lista detallada de los participantes libios, encabezados por el segundo personaje más importante del gobierno libio de la época, Mahmud Jibril, quien había cambiado abruptamente de bando al entrar en aquella reunión para convertirse en el jefe de la oposición libia en el exilio.

Recuerdo que, entre los delegados franceses presentes, el informe citaba el nombre de Bernard-Henry Levy, personaje que nunca ha ejercido oficialmente ningún tipo de función en el gobierno francés. Muchas otras personalidades participaron en aquel encuentro, entre ellas una nutrida delegación de sirios residentes en el extranjero.

Al término de aquella reunión, la misteriosa cuenta de Facebook Syrian Revolution 2011 llamó a la realización, el 11 de febrero, de una manifestación ante la sede del Consejo del Pueblo (la Asamblea Nacional siria) en Damasco. Aunque aquella cuenta afirmaba entonces disponer de más de 40.000 seguidores, sólo una docena de personas respondieron a su llamado… antes las cámaras de los fotógrafos y cientos de policías. La manifestación se dispersó pacíficamente y los enfrentamientos en Siria no comenzaron hasta un mes después, en la localidad de Deraa.


El 16 de febrero de 2011, una manifestación organizada en Bengazi en memoria de los miembros del Grupo Islámico Combatiente en Libia masacrados en 1996 en la cárcel de Abu Selim se convirtió en un enfrentamiento a tiros. Al día siguiente, una segunda manifestación, organizada en memoria de las personas muertas en el ataque al consulado de Dinamarca, durante los incidentes provocados por la publicación de las caricaturas de Mahoma, también acabó en tiroteo.

En el mismo momento, miembros del Grupo Islámico Combatiente en Libia provenientes de Egipto y bajo las órdenes de individuos enmascarados no identificados atacaban simultáneamente cuatro bases militares en cuatro ciudades libias. Al cabo de tres días de combates y atrocidades, los cabecillas iniciaron la sublevación de la región libia de Cirenaica contra la región de Tripolitania. La prensa occidental presentó el ataque terrorista inicial como una «revolución democrática» contra el «régimen» de Muammar el-Kadhafi.


El 22 de febrero, John McCain estaba en Líbano. Allí se reunió con miembros de la Corriente del Futuro –el partido de Saad Hariri– a quienes encargó la supervisión de la introducción de armas en Siria organizándolos alrededor del diputado Okab Sakr. Y después salió de Beirut para inspeccionar la frontera siria y escoger las localidades, principalmente Ersal, que servirían como bases de retaguardia a los mercenarios que posteriormente participarían en la guerra que ya se estaba preparando.


Las reuniones que presidió John McCain marcaron claramente el inicio de un plan que Washington había trazado hacía mucho tiempo, plan que preveía que el Reino Unido y Francia atacaran simultáneamente Libia y Siria, conforme a la doctrina de «liderazgo desde atrás» y el anexo del Tratado de Lancaster House firmado entre Londres y París en noviembre de 2010.
Mayo de 2013, la estancia ilegal de McCain en Siria.


En mayo de 2013, el senador John McCain estuvo ilegalmente cerca de Idleb, en territorio sirio, donde llegó a través de Turquía para reunirse con líderes de la llamada «oposición armada». El viaje sólo se hizo público a su regreso a Washington.
La estancia de McCain en territorio sirio fue organizada por la Syrian Task Force. Contrariamente a lo sugiere su nombre, la Syrian Task Force es una organización sionista encabezada por un palestino asalariado del AIPAC.

John McCain durante su estancia ilegal en territorio sirio. En primer plano a la derecha aparece el director de la Syrian Emergency Task Force. Al centro de la imagen, parado en la puerta, aparece Mohammad Nur.


En las fotos publicadas podía verse junto al senador a Mohammad Nur, vocero de la Brigada Tempestad del Norte –miembro del Frente al-Nusra, (o sea de al-Qaeda en Siria), que había secuestrado y aún retenía en su poder a 11 peregrinos chiitas libaneses en Azaz. Interrogado sobre su relación con secuestradores miembros de al-Qaeda, el senador McCain dijo que no conocía a Mohammad Nur y afirmó que el individuo se había metido en la foto.


Aquello provocó un gran escándalo y las familias de los peregrinos secuestrados presentaron ante la justicia libanesa una denuncia contra el senador McCain como cómplice de los secuestradores. Finalmente hubo un acuerdo y los secuestrados fueron liberados.


Supongamos ahora que el senador McCain haya dicho la verdad y que Mohammad Nur realmente lo engañó. El objetivo de su estancia ilegal en territorio sirio era reunirse con el estado mayor del Ejército Sirio Libre [ESL]. Según McCain, el ESL se componía «exclusivamente de sirios» que luchan por «su libertad» contra la «dictadura alauita» (sic). Como prueba del encuentro, los organizadores del viaje publicaron la siguiente foto.

John McCain y el estado mayor del Ejército Sirio Libre. A la izquierda, en primer plano, el hombre con quien conversa el senador es Ibrahim al-Badri. El hombre con espejuelos es el general Salim Idriss.


En la foto aparece el general Salem Idriss, jefe del Ejército Sirio Libre, pero también está presente (en primer plano, a la izquierda) Ibrahim al-Badri, que es precisamente la persona con quien el senador está conversando en la imagen. A su regreso de aquel sorpresivo viaje, John McCain afirmó que todos los responsables del Ejército Sirio Libre son «moderados en quienes se puede confiar» (sic).

Sin embargo, Ibrahim al-Badri (alias Abu Du’a) figuraba desde el 4 de octubre de 2011 en la lista de los cinco terroristas más buscados por la justicia estadounidense (Rewards for Justice), con una recompensa de hasta 10 millones de dólares para quien contribuyese a su captura. Y desde el 5 de octubre de 2011, el nombre de Ibrahim al-Badri había sido incluido en la lista del Comité de Sanciones de la ONU como miembro de al-Qaeda.


Pero eso no es todo. Un mes antes de su encuentro con el senador estadounidense John McCain, Ibrahim al-Badri, bajo el nombre de guerra de Abu Bakr al-Bagdadi, había creado el Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL), siendo todavía miembro del estado mayor del «moderado» Ejército Sirio Libre. Bajo ese nombre reclamó la autoría del ataque contra las cárceles de Taj y Abu Graib, en Irak, ataque que hizo posible la fuga de entre 500 y 1.000 yihadistas que se unieron a su organización.

Aquel ataque estuvo coordinado con otras operaciones casi simultaneas en otros ocho países diferentes. Y los yihadistas liberados en cada una de ellas también se unieron a organizaciones armadas que operaban en Siria. Aquello resultaba tan extraño que Interpol emitió una nota solcitando la cooperación de sus 190 países miembros.

Por mi parte, siempre dije que en el terreno no había ninguna diferencia entre el Ejército Sirio Libre, el Frente al-Nusra, el Estado Islámico, etc. Todas esas organizaciones se componen de los mismos individuos y estos cambian constantemente de bandera. Cuando dicen ser miembros del Ejército Sirio Libre agitan la bandera de la colonización francesa y sólo hablan de derrocar al «perro Bachar»

Cuando dicen ser miembros de al-Nusra, agitan la bandera de al-Qaeda y dicen querer imponer el islam –el de ellos– en todo el mundo. Y cuando se declaran miembros del Estado Islámico, hacen ondear la bandera del Califato y anuncian que expulsarán de la región a todos los infieles. Pero, sea cual sea su etiqueta, cometen las mismas fechorías: violaciones, torturas, decapitaciones, crucifixiones.

Sin embargo, ni el senador McCain, ni sus turoperadores de la Syrian Emergency Task Force han entregado al Departamento de Estado la información que poseen sobre Ibrahim al-Badri… ni han pedido cobrar la recompensa. Como tampoco han informado al Comité antiterrorista de la ONU.

En ningún país del mundo, sin importar su régimen político, se aceptaría que el líder de la oposición estuviese en contacto directo, amistoso y público con un peligroso terrorista buscado por la justicia nacional.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article185089.html


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