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Día de la Restauración de República Dominicana, el David del Caribe

| Foto: educando.edu.do

Publicado 15 agosto 2015

“República Dominicana: país legendario, David del Caribe y veterano de la Historia”, Comandante Fidel Castro.

Así denominó el líder de la Revolución Cubana al vecino país, en referencia a la heroicidad y coraje del pueblo dominicano, que ha enfrentado y resistido múltiples agresiones e invasiones de los países más poderosos del mundo: España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos.

Este 16 de agosto se conmemora el 152 aniversario de la declaración de guerra de República Dominicana a España, día conocido también como de la Restauración Dominicana o Guerra de la Restauración, que solo se comprende dentro de la puja entre el decadente imperio español y el naciente imperio norteamericano.

Antecedentes

La Restauración Dominicana no fue un evento espontáneo ni desvinculado de los propios procesos históricos que se sucedieron luego de la invasión del 12 de octubre de 1492, siendo el primer territorio de la región (incluyendo lo que hoy es Haití) que cayó bajo el dominio colonial de España.

Quisqueya (madre de todas las tierras), nombre con el que los aborígenes denominaron a la isla antes de la invasión española encabezada por Cristobal Colón, quien la renombró como La Hispaniola (La Española), fue el tubo de ensayo y la punta de lanza para la colonización continental.

Por tanto, no fue casualidad la construcción de un puerto y base militar en Santo Domingo (sur) y Puerto Plata (norte) porque desde allí se planificaron las invasiones a América del Sur, Centroamérica y el Caribe. Fue y sigue siendo estratégico en términos geopolíticos y militares.

Entre 1492 y 1808, en Quisqueya y en Europa se produjeron múltiples eventos político-militares que tuvieron impacto no solo a lo interno sino en gran parte el continente, repasemos:

1- Invasión española que replicó en Cuba, Costa Rica, Colombia, Nicaragua, Puerto Rico, Venezuela, y en casi toda la región, porque desde ahí zarparon todas las expediciones de conquista.

2- Establecimiento del primer obispado (1504); la primera Capitanía General, el primer Virreinato y la primera Real Audiencia (1511) de toda América; se construyó la primera iglesia (Ermita del Rosario, 1496), el Hospital de San Nicolás (1503) y la primera catedral (1530).

3- Invasiones de piratas ingleses, como la de Francis Drake en 1586, quien atacó y saqueó la ciudad de Santo Domingo, hoy capital dominicana.

4- Entre 1605 y 1606 se realizó un proceso de despoblamiento de la parte oeste de la isla, conocido como las Devastaciones de Osorio, implementado por Antonio de Osorio, para entonces “gobernador” de la isla. Al mismo tiempo se produjo un poblamiento forzoso en la parte oeste de la isla por parte de bucaneros y filibusteros franceses.

5- Para 1630, piratas franceses, holandeses, ingleses y daneses se apoderaron de la isla de la Tortuga, situada al norte de Haití. Desde allí los franceses -luego de expulsar a sus contendores europeos- comenzaron a invadir la parte occidental de La Española.

6- Para 1697, España firma con Francia el Tratado de Ryswick, en el que cede a este último país la parte oeste de la isla, denominada Saint Domingue. A la parte oriental, para diferenciarla de la colonia francesa, se le llamó Santo Domingo Español o Santo Domingo Oriental.

7- El tratado de Aranjuez de 1777 fijó los límites territoriales entre la parte francesa y la española, los cuales fueron modificados y establecidos definitivamente en 1929. Este acuerdo dividió la isla geográficamente en dos naciones distintas en términos linguisticos, culturales, y políticos.

8- A finales de julio de 1795 Francia obligó a España a renunciar al territorio bajo su “soberanía” con el Tratado de Basilea y toma prácticamente el control de la isla.

9- Entre 1791 y 1801, los esclavos negros realizaron varias sublevaciones contra el imperio francés (que había restituído la esclavitud), lideradas por Toussaint Louverture, quien sentó las bases para la derrota de Francia en la batalla de Vertierres y el establecimiento de la primera República de América, gracias a la Revolución Haitiana.

10- Louverture fue capturado en 1802 por tropas francesas al mando del general Charles-Victoire-Emmanuel Leclerc, enviadas por Napoleón Bonaparte, quien tomó poder en Francia en 1799, diez años después de la Revolución Francesa; proceso revolucionario que impactó a Haití con sus ideales de “Libertad, Igualdad y Fraternidad”. Sin embargo, Jean-Jaques Dessalines tomó el liderazgo de la Revolución Haitiana y proclama a Haití como República Libre el 1 de enero de 1804.

11- A partir de 1808, cuando España perdió la guerra contra Francia, los anhelos de independencia de las colonias cobraron más fuerza. Entre 1810 y 1824, España perdió el dominio de sus colonias de Suramérica, Centroamérica y México.

Lucha por la independencia

En 1808, luego de la invasión napoleónica a España los criollos de Santo Domingo encabezados por el militar Juan Sánchez Ramírez, se rebelaron contra el dominio francés con el apoyo de Gran Bretaña y España. Sánchez Ramírez logra derrotar a las tropas francesas del general y gobernador Louis Marie Ferrand en la batalla de Palo Hincado y restableció el dominio colonial español.

Su dominio se destacó por la represión de todos los aprestos independentistas de los liberales de ascendencia española en la isla.

Así se inició el período conocido como la España Boba, de escasa o nula intervención metropolitana en los asuntos de la colonia, lo que duró hasta 1821, año en que el liberal José Núñez de Cácerez organiza un pequeño grupo y proclama la independencia de la parte oriental, con la creación del Estado Independiente del Haití Español; iniciativa conocida como la Independencia Efímera porque apenas tres meses después Haití invadió la parte española por 22 años.

Al este de la isla, un grupo de jóvenes militares y civiles encabezados por Juan Pablo Duarte, iniciaron un proceso revolucionario contra Haití, a través del movimiento clandestino La Trinitaria, fundado el 16 de julio de 1838, siendo perseguidos por los presidentes haitianos Jean-Pierre Boyer y Charles Herard.

La actual crisis migratoria entre República Dominicana y Haití ha sido aprovechada por la élite dominicana para difundir -sin sustento alguno- que la independencia dominicana fue un proceso racista contra los nacionales haitianos. Nada más alejado de la realidad. Durante su juventud, Duarte fue parte del Ejército haitiano hasta llegar al grado de coronel y parte de sus más fieles amigos y profesores eran nacionales haitianos.

El general Duarte mostró su admiración por el pueblo haitiano en una carta que envió a José María Serra, miembro fundador de La Trinitaria, sin dejar de lado su deseo y el de cientos de simpatizantes de establecer una República libre e independiente, llegando incluso a formar parte del movimiento político La Reforma, que buscaba derrocar a Boyer :

“Yo admiro al pueblo haitiano desde el momento en que, recorriendo las páginas de su historia, lo encuentro luchando desesperadamente contra poderes excesivamente superiores, y veo como los vence y como sale de la triste condición de esclavo para constituirse en nación libre e independiente. Le reconozco poseedor de dos virtudes eminentes, el amor a la libertad y el valor; pero los dominicanos, que en tantas ocasiones han vertido gloriosamente su sangre, ¿Lo habrán hecho para sellar la afrenta de que en sus sacrificios le otorguen sus dominadores la gracia de besarles la mano? ¡No más humillación! ¡No más vergüenza! Si los españoles tienen su monarquía española, y Francia la suya francesa; si hasta los haitianos han construido la República Haitiana, ¿Por qué han de estar los dominicanos sometidos, ya a la Francia, ya a España, ya a los mismos haitianos, sin pensar construirse como los demás? ¡No, mil veces! ¡No más dominación! ¡Viva la República Dominicana!”.

La independencia dominicana se concretó el 27 de febrero de 1844, evento que afloró los intereses coloniales de un grupo de dominicanos deseaban la anexión a Inglaterra, Francia, España y hasta Estados Unidos, oponiéndose a las ideas independentistas de los Trinitarios, en especial de Duarte por su condición de líder, quien meses despúes fue desterrado a Venezuela junto a toda su familia por Pedro Santana, quién a la fuerza tomó el poder de la naciente República.

España, la ruptura

El “Marqués de las Carreras”, título otorgado por la Reina Isabel II a Santana, gobernó varios períodos en los 20 años siguientes a la independencia.

El 18 de marzo de 1861, Santana anexó la República Dominicana a España bajo la justificación de que ésta revertiría la pobreza existente. El país europeo mantenía posesión de Cuba y Puerto Rico para la época. Con el dominio de Santo Domingo el imperio español cerraba el triángulo de control de los tres territorios más grandes del Caribe, aprovechando que Estados Unidos estaba sumido en la Guerra de Secesión y no podía emprender un conflicto fuera de sus fronteras. A diferencia de 1492, España ejerció el poder a través de los miles de soldados de su Ejército que mantenía acantonados en el Caribe.

La anexión obtuvo un fuerte rechazo y marcó el inicio de la ruptura con España por parte de un grupo de dominicanos que se organizaron para contrarrestar a las fuerzas santanistas y el Ejército español; descontento que se manifestó con varios movimientos insurgentes: la rebelión de Moca (norte) del 2 de mayo de 1861; la expedición desde el sur ese mismo año de los generales Francisco del Rosario Sánchez y José María Cabral; levantamiento en Neiba (sur) el 3 de febrero de 1863; las rebeliones de Sabaneta, Monte Cristi, Las Matas, Puerto Plata, ciudades al norte y noroeste del país, que iniciaron en Guayubín el 21 de febrero de 1863.

“La Guerra de la Restauración es la página más notable de la historia dominicana (…) se desconoce el esfuerzo colectivo gigantesco, heroico y las hazañas militares que libraron los hombres y mujeres que participaron en ella”, afirmó el expresidente y líder dominicano Juan Bosch en su obra Guerra de Restauración del año 1996.

Bosch tiene razón al decirlo, puesto que la Guerra de Restauración fue un combate totalmente desigual, ya que el pueblo dominicano no contaba con buques ni con el armamento que tenían los más de 51 mil soldados (españoles y cubanos, dominicanos y puertorriqueños al servicio de España) a los cuales enfrentaron. Los dominicanos alcanzaban una fuerza de un poco más de 15 mil combatientes provistos de machetes y armas que fueron recopilando a medida que avanzaba la contienda.

El 16 de agosto, el general Santiago Rodríguez y 13 patriotas dominicanos cruzaron la frontera con Haití. Se instalaron en el Cerro de Capotillo de Santiago (norte), desde donde declararon con el Grito de Capotillo el comienzo de la Guerra de la Restauración de la República Dominicana.

Sobre ese acontecimiento, el historiador dominicano José Gabriel García (1834-1910) destacó el apoyo que recibieron los restauradores en la región Norte.

"Todo el Cibao, en fin, estaba en armas, y la bandera del 27 de febrero de 1844, desplegada en Capotillo el 16 de agosto de 1863, por los merodeadores de las fronteras, que como por encanto se habían convertido en Ejército Revolucionario, iba recuperando, una a una, en marcha triunfal, las astas gloriosas de donde había sido arriada violentamente el 18 de marzo de 1861".

El liderazgo del general Gregorio Luperón -una de las figuras principales de la gesta- fue decisivo en la victoria contra los españoles. Sus tácticas de guerra de guerrillas dieron resultado frente al más grande y mejor organizado Ejército español, que también superaba a los dominicanos en pertrechos y armamentos, los cuales fueron poco a poco diezmados.

Los ataques de los dominicanos hicieron retroceder a las tropas españolas, quienes perdieron el poder de cerca de una docena de ciudades del norte y el centro del país en poco menos de dos años.

Así, el 3 de marzo de 1865 la reina de España decretó la derogación de la anexión de República Dominicana y terminaron de salir del país el 10 de julio de ese mismo año.

Caja de resonancia

En el contexto internacional, la guerra y posterior derrota de los españoles en Dominicana trascendió sus fronteras.

Apenas tres años, el 23 de septiembre de 1868, en Puerto Rico se produjo el Grito de Lares, una insurrección que también buscaba la independencia de España; abatida por las tropas españolas aunque fue clave para obtener la “Carta Autonómica”, el primer Estatuto de Autonomía que concedió el imperio español a uno de sus territorios coloniales.

En Cuba, con el Grito de Yara en el Ingenio “La Demajagua” Carlos Manuel Céspedes presentó el Manifiesto del 10 de octubre (1868); programa de lucha independentista contra España. Se inició así la llamada Guerra de los Diez Años, en la que próceres Ignacio Agramonte, Antonio Maceo, el dominicano Máximo Gómez, José Maceo, Vicente García González y Calixto García sembraron la semilla de la independencia cubana.

Estados Unidos, siempre al acecho para la dominación y consolidado económicamente , aprovechó la condición de debilidad de España e inició una guerra para la apropiación de Puerto Rico y Cuba en 1898, aunque Cuba logra su independencia cuatro años después pero el Gobierno norteamericano se apoderó de Guantánamo, territorio que aún el pueblo cubano reclama que le sea devuelto. La Doctrina Monroe y su máxima “América para los americanos” no era una simple letra muerta emanada en 1823, sino un pensamiento político que buscaba la dominación del continente. Solo que su puesta en práctica llegó en el momento que su contrincante europeo tenía pocas oportunidades de enfrentar. 

República Dominicana se vio afectada por estas acciones bélicas estadounidenses ya que en 1905 son intervenidas sus aduanas bajo la excusa de la deuda contraía por el país caribeño con el Gobierno de EE.UU., preludio de la invasión terrestre de 1916 que duró hasta el 1924, la cual fue duramente resistida por los campesinos dominicanos, sobre todo los residentes del sur del país. 

Históricamente, está que comprobado que el Caribe es un espacio geopolítico y geoestratégico muy apetecido por los imperios, sobre todo República Dominicana y Haití, que comparten una misma isla. Su ubicación geográfica es clave para controlar rutas marítimas, vigilar el espacio aéreo de países vecinos y sirve de “colchón” o en palabras de Juan Bosch como “frontera imperial”.

Si nos ubicamos en los tiempos actuales, la explosión de la crisis económica en Puerto Rico; la repentina crisis migratoria promovida por las élites en República Dominicana y Haití; los intentos por implosionar a Petrocaribe; y el deseo de Estados Unidos de restablecer relaciones diplomáticas con Cuba, forma parte de un esquema imperialista a largo plazo bajo otras estrategias. 

La valentía, el patriotismo y la conciencia de los dominicanos se hace necesario hoy más que nunca. El esfuerzo de Los Trinitarios y los Restauradores por tener una república libre e independiente aún está pendiente, de la misma manera de aquellos que lucharon contra la invasión estadounidense de 1916 y los constitucionalistas que dieron su vida en 1965 contra la segunda invasión de EE.UU. a República Dominicana en el mismo siglo. 

La Guerra de Restauración cambió el curso de la historia en el Caribe. De ahí la importancia de contextualizar las luchas independentistas con el presente, para así tener en perspectiva quienes han sido y pretenden ser los dominadores y quienes son los que batallan contra toda forma de dominación. 

Quizás por el gran cúmulo de acontecimientos mundiales que ocurren cada día, a cada hora, se olvida por un momento el Caribe, donde se han librado las batallas más cruentas de las potencias hegemónicas y también donde los pueblos han derramado su sangre para ser libres, a pesar de que aún persisten territorios coloniales.

El líder de la Revolución Bolivariana, Comandante Hugo Chávez, tenía bien claro el papel del Caribe para la independencia definitiva de Latinoamérica. Por eso, iniciativas como el Alba, la Celac y Petrocaribe surgen de la necesidad histórica de unirnos ante el mismo enemigo.

Estamos ante una nueva guerra geopolítica bajo otros medios: En este escenario ni los cubanos, boricuas y sobretodo los haitianos son enemigos del pueblo dominicano, ni enemigos en común. Les une la misma historia de resistencia y combate ante las potencias opresoras de hace más de 500 años y la actual.

El Caribe es la joya de los imperios y lo que sucede en uno de los países que lo componen replica tarde o temprano en los vecinos y en toda el área caribeña.

“Los blancos, morenos, cobrizos, cruzados, marchando serenos, unidos y osados, la Patria salvemos de viles tiranos, y al mundo mostremos que somos hermanos”, General Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria dominicana.

Fuentes consultadas: Guerra de Restauración y La Guerra de la Restauración de Juan Bosch.Historia Dominicana: Desde los aborígenes hasta la Guerra de Abril


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