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La represión contra los estudiantes mexicanos no se detuvo con la masacre de Tlatelolco. Las demandas de la sociedad y los movimientos estudiantiles de mejoras sociales siguen estando vigente en la actualidad.

Este 2 de octubre se cumplen 46 años de la Masacre de Tlatelolco, hecho donde decenas de jóvenes protagonistas de la rebelión contra un estado autoritario, fueron asesinados en la emblemática Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco en un intento de represión.

Esta lucha estudiantil, que demandaba respeto a los derechos humanos y las libertades civiles ya consagradas en la ley siguen estando vigentes en la actualidad. Grupos estudiantiles en el país siguen demandando mejoras sociales.

En los últimos días los estudiantes han salido a protestar porque se oponen a un nuevo reglamento que obstaculiza la obtención de becas y recrudece  las medidas de represión.

Antecedentes

La pobreza extrema que padecían los mexicanos, quienes no contaban con salud, educación, empleo y alimentación, la organización de los juego olímpicos aunado al autoritarismo del gobierno y la represión militar contra los estudiantes fueron los detonantes para las diversas protestas sociales durante 1968, en las cuales muchas personas fueron detenidas o asesinadas por el ejército y los granaderos, unidad policial antidisturbio.

Un grupo de estudiantes se convirtió en protagonista de las protestas. Se trata del Movimiento Estudiantil de 1968, integrado por estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), y otras universidades. También incluyó profesores, intelectuales, amas de casa, obreros y profesionales de la Ciudad de México.

De este movimiento surgió el 8 de agosto de 1968 el Consejo Nacional de Huelga (CNH), en repuesta a la intervención del ejército en diferentes escuelas de bachillerato del IPN y la UNAM, con el pretexto de disuadir un confrontamiento entre estudiantes, pero que terminó en la detención ilegal de varios jóvenes.

Recuento de la masacre

La represión gubernamental y el allanamiento a centros escolares por las fuerzas policíacas y del ejército mexicano empezó a recrudecer en septiembre de 1968. El 13 de ese mes se realizó "La marcha del silencio", donde los manifestantes marcharon con pañuelos en la boca, como muestra de su indignación por la detención injusta de estudiantes y el asesinato de personas inocentes.

El 18 de septiembre el ejército invadió la UNAM y el IPN para luego retirarse el 1 de octubre, un día antes de la masacre en Tatlelolco.

El 2 de octubre de 1968 miles de estudiantes y personas se reunieron pacíficamente en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, ubicado en el centro de la Ciudad de México. Allí hicieron un mitin para escuchar a los oradores estudiantiles del Consejo Nacional de Huelga, hacer colectas y vender periódicos y carteles. Como era costumbre fueron vigilados por una gran cantidad de policías, militares y granaderos.

En el momento se desconocía de la presencia del Batallón Olimpia, creado inicialmente para la seguridad de los XIX Juegos Olímpicos que se celebrarían en México en ese año, pero que se convirtió en un grupo de choque. Sus integrantes iban vestidos de civiles y se identificaban entre sí con pañuelos blancos en la mano izquierda.

Fueron el Batallón Olimpia quienes abrieron fuego por primera vez contra los militares para que estos reaccionaran en contra de los estudiantes. Como resultado, cientos de jóvenes, niños y mujeres fueron acribillados y hubo al menos dos mil detenidos y 500 presos.

Todavía no se conoce la cifra exacta de fallecidos en la masacre en la Plaza de las Tres Culturas. Luego del hecho, el gobierno mexicano quiso disminuir la gravedad de los sucesos diciendo que solo había 20 muertos y que la represión se debió a un ataque de los estudiantes. Los medios también ocultaron o minimizaron los sucedido.

En el libro “La noche de Tlatelolco”, de Elena Poniatowska, una madre reveló que mientras buscaba a su hijo llegó a contar 65 cadáveres. En la actualidad, investigaciones independientes afirman que hubo más de mil muertos, cuyos paraderos se desconocen porque fueron incinerados al culminar la masacre.

style="text-align: justify;">La lucha y la represión sigue viva

La represión contra los estudiantes mexicanos no se detuvo con la masacre de Tlatelolco. El 12 de diciembre de 2011 jóvenes normalistas que manifestaban en la Carretera del Sol, vía Acapulco, fueron reprimidos por autoridades locales. En esos hechos resultaron dos personas fallecidas por el excesivo uso de la fuerza policial.

El pasado 30 de junio de 2014, militares ejecutaron a 22 personas con el pretexto de que se trataba de miembros del crimen organizado. Sin embargo, testigos afirmaron que las personas eran inocentes y fueron ejecutadas a sangre fría a pesar de haberse rendido y que sólo una murió como consecuencia de un enfrentamiento. Por este crimen, ocurrido en Tlatlaya, Estado de México, un teniente y siete elementos de tropa fueron llevado a juicio por delitos en contra de la disciplina militar.

En un hecho más reciente, el 26 de septiembre de este año, estudiantes y profesores de la Escuela Normal de Ayotzinapa, Guerrero fueron brutalmente reprimidos por un comando armado y policías municipales durante un acto previo a la conmemoración de los 36 años de la masacre de Tlatelolco, realizado en la ciudad de Iguala, en el estado Guerrero (sur de México). Seis personas murieron, 25 resultaron heridas y 57 se reportaron desaparecidas, de los cuales solo 13 han regresado a sus hogares.

Fotogalería: México protesta contra asesinato de estudiantes

Por este nuevo delito contra los estudiantes, 22 efectivos de la Policía Preventiva Municipal de Iguala fueron detenidos. El procurador de justicia de Guerrero, Iñaky Blanco, aseguró que la policía municipal de Iguala ejerció un excesivo uso de la fuerza contra los estudiantes normalistas. 

Entre tanto, las movilizaciones persisten en las calles de Iguala donde centenares de estudiantes siguen condenando los hechos violentos que enfrentan no solo los académicos sino toda la población de Guerrero. Por su parte, el alcalde de Iguala, José Luís Abarca, pidió 30 días de licencia y se desconoce su paradero.

Testimonio de un sobreviviente de la masacre del 2 de octubre de 1968

Nuevo reglamento reduce derechos estudiantiles

Desde el pasado 25 de septiembre, los estudiantes del IPN protestan en rechazo al nuevo reglamento interno del plan de estudios aprobado para los diferentes planteles del IPN, debido a que obstaculiza la obtención de becas, prohíbe la asociación de alumnos y recrudece medidas de represión.

Los jóvenes exponen que los cambios disminuyen la calidad de la enseñanza  porque gradúa más técnicos que ingenieros. También se eliminan asignaturas como Física y Dinámica y otras relacionadas con los campos de estudio de aeropuertos, ferrocarriles e ingeniería de tránsito. Reduce también las materias humanistas.

Además, los estudiantes denunciaron que el plan pone las actividades sociales de los estudiantes al servicio del Estado y no de la gente. 

Los jóvenes plantean la solución en un pliego de 10 demandas: consúltalo aquí

En medio de las protestas de 25 mil estudiantes de 44 escuelas, que demandaron la destitución de la directora Yoloxóchilt Bustamente, entregó este 01 de octubre el documento de su renuncia al secretario de Educación Pública, Emilio Chuayfett Chemor. 

Enterate más de:

México Tlatelolco 1968

Comentarios
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Comentarios
En realidad, todo esto pareciera un buen pretexto para imputar los crimenes a un famélico criminal y ocultar a los verdaderos autores intelectuales de todos esos crímenes, México es preso de mafias narcopoliticas!
Casi medio siglo sin castigo para los responsables de estos asesinatos.- Triste realidad en América Latina.
Nota sin comentarios populares.