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  • Las estrategias de "pacificación" utilizadas por la comunidad internacional han sido ineficaces para ayudar a la reconstrucción de Haití.
    En Profundidad

    Las estrategias de "pacificación" utilizadas por la comunidad internacional han sido ineficaces para ayudar a la reconstrucción de Haití.

Las distintas intervenciones e invasiones por parte de Estados Unidos que ha sufrido el país caribeño han tenido consecuencias negativas en el ámbito económico, social y político. 

Haití fue el primer país de América en independizarse (1804) cuando los esclavos lograron expulsar a las tropas francesas pero paradójicamente es la única nación del hemisferio ocupada actualmente por tropas extranjeras.

Una larga historia de intervenciones y ocupaciones militares han contribuido a la destrucción de su economía y al empobrecimiento de la población, varias de estas patrocinadas por Estados Unidos.

Las intervenciones “humanitarias”


Hace 100 años, Estados Unidos convirtió a Haití en su patio trasero: le servía como una fábrica de azúcar al explotar los monocultivos de la caña, la explotación de recursos fue un robo indirecto.

En 1914, el presidente estadounidense Woodrow Wilson tomó el control del Banco Nacional de Haití mediante el envío de soldados, que retiraron 500 mil dólares de las reservas para “custodiarlas” en Nueva York.

A partir de 1950 con la ola "anticomunista" que propagó Estados Unidos por América Latina, comenzó la barbarie de los gobiernos de derecha contra el socialismo. Estados Unidos impulsó la dictadura de François Duvalier “Papa Doc”, que con la continuidad que le dio su hijo Jean-Claude Duvalier “Babee Doc”, en 1971, suman una dictadura de más de 30 años.

En los últimos veinte años, Haití ha sido intervenida bajo la figura de "misiones de paz". En 2004, Estados Unidos, apoyado por Francia y Reino Unido invade nuevamente Haití para deponer al presidente electo democráticamente Jean Bertrand Aristide, mediante la instigación de un golpe de Estado.

A raíz de este golpe de Estado, se estableció la MINUSTAH (Misión de las Naciones Unidas para la estabilización de Haití) que, junto al Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM), supuso una presencia militar extranjera en Haití de alrededor de 20 mil soldados, en un país de nueve millones de personas.

 

Violaciones de derechos humanos y abusos sexuales contra jóvenes y mujeres por parte de soldados de la misión ya fueron denunciadas en esferas internacionales. La Minustah es, inclusive, acusada de propagar el virus del cólera en la región, que ya mató a más de ocho mil personas desde 2010.

En 2011, el Instituto para la Justicia y la Democracia en Haití demandó a la ONU. En 2014 la justicia estadounidense denegó la demanda por considerar que no era posible investigar y procesar a las Naciones Unidas.

La “ayuda” internacional es, en gran medida, responsable de la situación de crisis que atraviesa el país. El gobierno de Haití ha pedido en reiteradas ocasiones que, para solucionar su crisis, se debe revisar que la colaboración internacional llegue al Gobierno para que sea distribuido a los afectados y no a múltiples ONGs que solicitan ayuda humanitaria solo para sacar ganancia.

El país se encontraba ya convulsionado económica y socialmente cuando ocurrió el terremoto de 7.3 grados el 12 de enero de 2010. El hecho produjo nuevamente la intervención estadounidense y la prolongación de su presencia militar, con el objetivo, según analistas de recolonizar la isla.

Los actores de esta “operación humanitaria” fueron el Departamento de Estado, el Departamento de Defensa y la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID), por su sigla en inglés.

La Minustah llevó el cólera a Haití


A mediados de Octubre de 2010 cuando Haití luchaba por la reconstrucción del país, se comenzaron a registrar las primeras muertes por cólera en las comunidades que habitaban cerca del río Meille.

La epidemia acabó con la vida de casi 10 mil personas de las 800 mil que contrajeron la enfermedad.

Las primeras víctimas se encontraron cerca de una base de Naciones Unidas, en las que se albergaban fuerzas de mantenimiento de la paz de Nepal, país que en ese tiempo había sufrido un brote de cólera.

Diversos estudios coincidieron en que en esa base, la cual expulsaba sus aguas residuales al rio Meille, fue la responsable del brote de cólera en Haití, país que fue no pudo hacer frente eficazmente ante la emergencia sanitaria que afectó a tres millones de personas.

Durante todos estos años, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) negó las acusaciones hasta que finalmente admitió en 2016 que tuvo un papel en el inicio de la epidemia de cólera en Haití.

 “Durante el último año, la ONU se ha convencido de que debe hacer más en relación con su propia implicación en el brote inicial y el sufrimiento de los afectados por el cólera”, señaló el portavoz del organismo, Farhan Haq.

Ayuda humanitaria vs Negocio humanitario


La dimensión y gravedad del terremoto en Haití impulsó a las Organizaciones sin fines de lucro (ONG), instituciones, fundaciones privadas, empresas y organismos internacionales a recaudar 2.4 mil millones dólares.

En el artículo "Siete lugares a donde fue y no fue el dinero del terremoto”  de Bill Quigley y Amber Ramanauskas, el enviado especial de la ONU para Haití dijo que el 34 por ciento fue reembolsado de nuevo a los propios entes donantes civiles y militares para la respuesta al desastre, el 28 por ciento se le dio a las agencias de las Naciones Unidas y organismos no gubernamentales (ONG) para determinados proyectos de la ONU.

Otro 26 por ciento fue entregado a los contratistas privados y otras organizaciones no gubernamentales, un 6 por ciento se presentó como servicios en especie a los beneficiarios, el 5 por ciento a la comunidad internacional y las sociedades nacionales de Cruz Roja y solo un 1 por ciento se presentó al gobierno de Haití.

Es decir, menos del 1 por ciento fue destinado realmente a la reconstrucción del país. Los mayores donantes para la reconstrucción fueron las instituciones financieras como el Banco Mundial, el BID, organismos multilaterales como la Cruz Roja y la ONU.

Otros informes anuncian que se llegó a una suma de casi 14 mil millones de dólares, es decir, 1,5 veces el PIB de Haití, y de los cuales se han desembolsado 10 mil millones. El gobierno haitiano denunció haber recibido menos del 3 por ciento del dinero donado para la reconstrucción del país. 

La Cruz Roja fue acusada de recibir unos 500 millones de dólares para ayudar a transformar las zonas más pobres de la isla, de acuerdo a una investigación periodística de ProPublica y NPR y aún sigue captando fondos.

Haití se mantiene alerta ante aparición de más casos de cólera

El proyecto de la organización denominado "Lamika", tenia como objetivo la construcción de miles de viviendas para más de 130 mil personas. Sin embargo, a esta fecha, solo se registra la construcción de un total de seis casas. 

En una entrevista con la revista The Nation, Antonal Mortime, secretario ejecutivo de la Plataforma de Organizaciones Haitianas de Derechos Humanos (POHDH), describió el desastre social que provocó la ayuda humanitaria.

Según Mortine, algunas ONG´s destinaron el dinero a proyectos mal planificados con escasa supervisión y rendición de cuentas, lo que produjo gasto de recursos y especulación, lo cual es probable que impidieran el desarrollo del país a largo plazo.  

Una situación similar ocurre en estos momentos. A seis años después del terremoto, una nueva catástrofe azota al país: el huracán Matthew, que ha dejado afectadas a 2,1 millones de personas.  

El Ministerio de Interior de Haití denunció que hay quienes tienen interés en inflar los números de los daños que ha causado el paso del huracán Matthew por la nación caribeña para sacar provecho de las ayudas humanitarias.


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