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  • "Han matado a uno de los nuestros", fue uno de los mensajes que se hicieron virales en Internet, tras el asesinato de un afrodescendiente en Charlotte.
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    "Han matado a uno de los nuestros", fue uno de los mensajes que se hicieron virales en Internet, tras el asesinato de un afrodescendiente en Charlotte.

El asesinato del ciudadano afrodescendiente, Keith Lamont Scott, de 43 años de edad, a causa de los tiros de un policía, desató una ola de protestas en Charlotte (Carolina del Norte). Las cifras reflejan que la violencia policial en Estados Unidos no es un caso aislado.

Han pasado más de 50 años después del sueño de igualdad civil de Martin Luther King, sin embargo, las cifras de violencia policial en Estados Unidos denotan que el sueño no se ha hecho realidad. Hasta mediados de 2016 murieron 844 estadounidenses a manos de la policía, de esa cifra al menos 40 por ciento era afrodescendiente.

Las protestas contra la violencia policial en Estados Unidos copan los titulares del mundo, una y otra vez. Ferguson, Baltimore y Charlotte son algunas de las ciudades en las que en los últimos años ha sido declarado estado de emergencia tras protestas antirracismo.

¿Es racista la policía de Estados Unidos?


La Comisión de Sentencias de Estados Unidos indicó que los afrodescendientes recibieron penas 19,5 por ciento mayores que los blancos entre 2007 y 2011, pese a que se enfrentaban a situaciones similares.

Los afrodescendientes representan 12 por ciento de la población de Estados Unidos y 40 por ciento de la población encarcelada, según la californiana Universidad de Stanford.

Un informe de The Sentencing Project precisó que los afrodescendientes tienen seis veces más probabilidades de ir a la cárcel que los blancos.

Solo en San Luis, donde fue asesinado el joven afrodescendiente Mike Brown, 39 personas murieron por ataques de agentes policiales entre 2002 y 2012. Sin embargo, solo un agente ha sido acusado y ya fue absuelto.

37 por ciento de los arrestados por consumo de estupefacientes son afrodescendientes, pese a que solo 15 por ciento de los consumidores de drogas en el país son de esa raza.

Los casos de violencia policial racista más emblemáticos se han ido resolviendo progresivamente a favor de los policías. Caso de Mike Brown, asesinado en 2014 por el policía Darren Wilson: pese a que investigaciones federales aportaron pruebas para determinar la culpabilidad, el gran jurado dictaminó que Wilson no sería imputado.

Las protestas cobraron auge nacional, a tal punto que se decretó toque de queda en el estado y se desplegó la guardia. En el ámbito internacional diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos acudieron al país por primera vez para instar al Gobierno a defender a la población.

El fiscal del caso Brown, Robert McCulloch, reelegido en seis ocasiones desde 1991, ha estado involucrado en varios casos en los que policías resultaron absueltos. Uno de los más sonados fue el ‘Jack in The Box’ en 2001.

En ese caso, dos agentes encubiertos fueron acusados de asesinar a dos narcotraficantes y resultaron absueltos con la excusa de que los supuestos narcotraficantes habían intentado arrollarlos. Una investigación federal posterior reflejó que el auto nunca se movió en dirección a los agentes.

En 2015 se desencadenó una serie de protestas antirracismo en Baltimore, tras el asesinato en custodia policial del joven afrodescendiente Freddie Gray. El oficial Caesar Goodson fue declarado inocente, luego de ser acusado de asesinato en segundo grado y varios cargos menores.

Un informe oficial indica que la Policía de Chicago está plagada de racismo. 74 por ciento de las personas detenidas en los últimos años eran afrodescendientes, pese a que representan solo 33 por ciento de la población del estado.

"Del racismo no estamos curados"


“Del racismo no estamos curados”, fue el comentario con el que el presidente Barack Obama asumió en 2015 la desigualdad que impera en EE.UU., a propósito del tiroteo en la iglesia de Charleston.

En 2008 Estados Unidos eligió a su primer presidente afrodescendiente, pero la variante no se traslada a la población. El Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU) señaló en 2014 que la discriminación racial es una política constante en el país.

Aunque el presidente Obama dice que las leyes existen para combatir la desigualdad, las cifras lo contradicen. Un estudio publicado en 2013 por el Urban Institute, con datos de 2010, indica que los blancos tienen en promedio seis veces más riqueza que los afrodescendientes y los hispanos, unos 632 mil dólares vs 103 mil.

La oficina de derechos civiles del departamento de Educación de Estados Unidos determinó que en las escuelas los afrodescendientes son suspendidos tres veces más que los blancos.

En 1970 la tasa de pobreza entre la población afrodescendiente era de 33,6 por ciento, mientras que en 2015 ascendió a 35 por ciento, según una medición del Centro Pew.

Un estudio divulgado por la revista Science en 2009 revela que las actitudes racistas persisten en el mundo por la indiferencia de los líderes ante los actos de discriminación étnica.

Días antes de que Obama asumiera la presidencia, The Washington Post publicó un sondeo en el que muestra una población que confió el racismo como un problema superado. 73 por ciento creía que los afrodescendientes ya alcanzaron o alcanzarán la plena igualdad.


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