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Ricardo Arturo Salgado Bonilla
Ricardo Arturo Salgado Bonilla

Licenciado en Matemática e Investigador Social. Escritor y Analista autodidacta. Colaborador de teleSUR y otros medios digitales. Censurado en su país, Honduras (por medios y por lectores). Actual Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Libertad y Refundación, LIBRE.

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La dimensión de “Guerrillero del Tiempo” no le quedo mejor al Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, que ahora, después de su partida física. Su voluntad de que no no erigieran monumentos ni se nombraran calles o plazas con su nombre, tiene un enorme valor político para la revolución cubana y para Latinoamérica. Si la moral inquebrantable de este gigante, y su compromiso marcaron la lucha de su vida, su paso a la eternidad lo da pensando como un combatiente que seguirá luchando por siempre.
Alcanzando el paroxismo de la cosificación en favor del dios mercado, los medios de comunicación y muchos grupos de periodistas se han constituido en carteles más peligrosos que ningún otro del crimen organizado.
Fidel es a la vez mito, leyenda, verdad y revolución. Escribir sobre él no es novedoso, y se podrían llenar muchos volúmenes sobre este personaje insigne que nos llena tanto de orgullo. Sin embargo, la parte más complicada es enfocarnos en el ejemplo cotidiano de toda una vida que construye todas las otras facetas de su imagen.
El retorno en la primera década del siglo XXI del FSLN al gobierno, después de múltiples movimientos estratégicos, se dio en un contexto victorioso, en el que las fuerzas progresistas del continente se habían multiplicado y alcanzado los gobiernos en varios países, lo que permitía aspirar a la gran Patria Grande, tarea que sigue pendiente.
Después de agotar una y otra vez la movilización social como mecanismo pasivo (no pacífico) de protesta, el sistema ha demostrado que es inmune totalmente a las expresiones “controladas” de descontento.
En la visión del amo norteño todos en estos países son “expendables”, así que sacrifican a quien necesitan sacrificar, pero mantienen intacta la estructura de impunidad imperante.
En el caso de Honduras, el papel de los medios causa consternación; ha llegado a tal extremo que los Estados Unidos pueden hacer aquí lo que quieran, a partir de escenarios que ellos mismo están creando.
El tema de la ideología es más bien utilizado y aprovechado por la derecha para manipular las sociedades, y para satanizar los planteamientos de la izquierda.
La Tragedia detrás del milagro
No deberíamos tener ninguna duda sobre el hecho de que la “lucha anti corrupción” actual forma parte de una agenda estratégica destinada a hacer tambalear, y destruir los procesos en El Salvador y, sobre todo, Nicaragua.