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Ricardo Arturo Salgado Bonilla
Ricardo Arturo Salgado Bonilla

Licenciado en Matemática e Investigador Social. Escritor y Analista autodidacta. Colaborador de teleSUR y otros medios digitales. Censurado en su país, Honduras (por medios y por lectores). Actual Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Libertad y Refundación, LIBRE.

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La dimensión de “Guerrillero del Tiempo” no le quedo mejor al Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, que ahora, después de su partida física. Su voluntad de que no no erigieran monumentos ni se nombraran calles o plazas con su nombre, tiene un enorme valor político para la revolución cubana y para Latinoamérica. Si la moral inquebrantable de este gigante, y su compromiso marcaron la lucha de su vida, su paso a la eternidad lo da pensando como un combatiente que seguirá luchando por siempre.
La manipulación mediática es absoluta, y ahora, dirigida de forma segmentada, alcanza incluso a la población que resistió al Golpe de Estado Militar de 2009.
Sera fácil ubicar la imagen del Comandante en la zona épica, y contar cada una de sus epopeyas; pero es necesario entender al Fidel histórico; aquel en cada momento de su vida, y su comprensión excepcional de su entorno. La obra de aquel joven de casi 30 años que plantea una brillante defensa contra el aparato represor batistiano que nosotros conocemos como “La Historia me Absolverá”, que a la postre se convirtió en el programa político alrededor del cual la sociedad cubana allanó el camino victorioso de la revolución.
Cuando se suscribió el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Canadá y Mexico, a comienzos de los años noventa, en medio de la euforia provocada por el colapso político del bloque socialista, se inició un viaje cruel para los pueblos en la dirección de la miseria y la desigualdad.
Después de diez años de gobierno del FSLN, las cosas son diferentes. El pueblo nicaragüense ha podido cosechar los frutos que deja una estructura revolucionaria que funciona en un ambiente de paz, en el que se trabaja a diario para el desarrollo del país y la felicidad de la población. En un clima de seguridad excepcional, Nicaragua se encuentra hoy construyendo paradigmas hacia el futuro. No es extraño que la población se incline abrumadoramente por mantener la ruta sandinista.
No es de extrañar que para millones de latinoamericanos los exabruptos de Donald Trump contra nuestros migrantes, hayan inclinado la balanza a favor de Hillary Clinton, quien se ha dedicado a  amenazar, nada más y nada menos, la paz mundial.
Es risible, pero muchas veces se escucha gente que exclama que la derecha ¡si sabe gobernar!, y, lamentablemente, muchas personas, quizá demasiadas, lo creen.

Cualquier avance en el sentido opuesto al consenso de Washington y el FMI, significan claros fracasos de los estados. Esto sucede, bajo el marco de una guerra clandestina de sabotaje en todo nuestro continente, en un ambiente en que la ofensiva ideológica la mantienen las fuerzas más conservadoras del mundo.

La colonización de las ideas ha sido un proceso continuado que ha construido imágenes extrañas, que utiliza como arma de expansión la imposición vertical que se produce desde los medios de comunicación.
Muchas veces escuchamos la frase “las matemáticas son exactas”. En general, tal expresión es acertada, pero queda incompleta a la hora de decir que las mismas solo trabajan en el campo de la forma, nunca en el contenido.