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Miguel Angel Ferrer
Miguel Angel Ferrer

Economista y profesor de Economía Política. Fundador y director del Centro de Estudios de Economía y Política. Es columnista del diario El Sol de México, del catorcenario Siminforma, del diario Rumbo de México, entre otros medios. Analista político en distintos programas de radio.

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Por eso, como se dice en términos taurinos, Donald Trump pincha en hueso al pretender chantajear, presionar o doblegar a Corea para que ésta suspenda o elimine sus programas de desarrollo nuclear y balístico.
A pesar del empleo a fondo del aparato mediático del imperialismo estadounidense y de sus subalternos europeos para responsabilizar al gobierno de Bashar al Assad del uso de armas químicas en la cruenta guerra en Siria, la calumniosa especie no ha cuajado.
La actual y ya muy prolongada guerra económica contra Venezuela, ideada, planeada y organizada por Estados Unidos, tiene muchos y sanguinarios antecedentes: China, Corea, Cuba, Chile, Vietnam, Nicaragua. Véase el caso de China. La guerra económica comenzó en 1949, es decir, desde el triunfo de la revolución encabezada por Mao Tse Tung.
La actitud y acciones del canciller Videgaray al aliarse a Luis Almagro, reflejan una conducta negativa y desmemoriada del gobierno mexicano hacia la solidaridad y respaldo de Venezuela.
Es una vieja tradición del periodismo político esperar a que transcurran cien días desde el inicio de un nuevo gobierno para iniciar el análisis del rumbo que seguirá en lo futuro. En el caso de Donald Trump, de esos emblemáticos cien días apenas han transcurrido dos tercios. Pero ya se pueden prefigurar algunas líneas de su desarrollo.
El próximo domingo 2 de abril será la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Ecuador. De acuerdo con las encuestas más recientes, las posibilidades del triunfo del banquero y ultraderechista Guillermo Lasso son casi nulas. Por eso, el banquero y su partido, una agrupación conocida como CREO, han llamado en su auxilio al tristemente célebre terrorista electoral hispano-mexicano Antonio Solá Reche.
Hasta ahora lo único que sabemos de los propósitos gubernativos de Donald  Trump es lo que él mismo ha declarado. Por lo que toca al vecino del sur, entre éstos podrían ser citados la extensión, hasta su conclusión, del muro que ya existe en la frontera con México; la deportación de algo así como once millones de mexicanos indocumentados; la renegociación o el repudio de la parte mexicana del TLCAN para corregir el déficit comercial estadounidense con México; y evitar el ingreso de nuevos migrantes indocumentados, mexicanos o no, a Estados Unidos
En estos tres últimos casos se encuentra la fotografía de Donald Trump. Sus palabras pueden estar encubriendo su pensamiento o pueden estar induciendo a que se crea una cosa que en realidad no piensa. Y si un día dice una cosa y otro día afirma otra contraria o distinta, el resultado viene a ser el mismo: se ignorará lo que en realidad piensa.
Este personaje tuvo alguna vez credenciales democráticas y progresistas. Fue, nada menos, secretario de Relaciones Exteriores de Uruguay en el periodo presidencial de José Mujica, un respetado representante de la izquierda uruguaya, latinoamericana y mundial.
La sensatez y la prudencia aconsejarían dedicar tiempo, dinero y esfuerzos para conjurar el peligro de un nuevo Watergate (Kremlingate, es ahora el neologismo en uso).