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Carlos Aznarez
Carlos Aznarez

Periodista argentino en medios de prensa escrita y digital, radio y TV. Escritor de varios libros de temas de política internacional. Director del periódico Resumen Latinoamericano. Coordinador de Cátedras Bolivarianas, ámbito de reflexión y debate sobre América Latina y el Tercer Mundo.

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Oscar López Rivera, lo sabe todo el mundo, va a recuperar su libertad en pocos meses, producto de un “indulto” que no es tal sino del fruto de una aguerrída y masiva movilización popular, tanto en Puerto Rico como a nivel internacional. 
¿Cómo va Profesor Neurus, ahora que precisamente te toca cargar una pesada mochila con 90 años de recuerdos, esperanzas, algunas alegrías, bastantes tristezas, innumerables escritos alumbrados y otros que quedaron en el tintero? Veo que todavía ostentas como escudo, una una enorme y pesada ANCLA que supiste usar en cada momento para fondear tu cuerpo repleto de luminosidad.
Junto a distintos medios populares RESUMEN LATINOAMERICANO viene pregonando desde hace un año que estos planes económicos neoliberales cierran siempre con represión pero también advertimos, que buscan prioritariamente quitar del medio a quienes puedan ser portavoces de las distintas formas de resistencia a los atropellos, despidos, tarifazos y otras variantes agresivas ya conocidas.
Muchos habrán de preguntarse: ¿qué se puede hacer con un gobierno como el de la ultraderecha israelí que anuncia suspensión de relaciones con varios países europeos porque le votaron en contra a una propuesta de seguir inundando de agresivos colonos el territorio custodiado por su ejércitos de ocupación?
Recientemente, en Caracas, Venezuela, adonde concurrió como invitado al Encuentro de Intelectuales y Artistas por la Humanidad, pudimos conversar con Oscar Bonilla, actual Secretario de Acción Política  de la coalición oficialista Alianza País, de Ecuador.
Hay hechos, imágenes, gestos que sirven a la perfección para graficar lo que significa la intolerancia, la bestialidad de ciertos individuos, incluido la buena dosis de fascismo que circula por sus venas. La Argentina actual está infectada de esas y otras lacras. Responden al tiempo político que ha caído como un golpe de maza sobre los hombros de sus habitantes.
Anciana, enferma y acusada de un delito que no cometió esa mujer de rostro tranquilo espera en una oscura prisión de Temuco, territorio mapuche bajo conquista del invasor chileno, que las autoridades de ese país descarguen sobre su cuerpo una condena de tres decenas de años de cárcel.
La memoria de los pueblos es algo indispensable para que la historia no se convierta en historieta, y es por eso que evocar a quienes tanto lucharon para que el mundo cambie a favor de los más necesitados se transformó en una auténtica comunión afectiva y de lealtad a su lucha.
Mientras un trovador brasileño entonaba una bellísima canción dedicada al Comandante en Jefe de todos y todas las revolucionarias del mundo, varios militantes dibujaban con tierra de colores el rostro del Che y lo rodeaban de fotos de Fidel, sobre las que cada uno de los delegados y delegadas acercaban flores y hojas. Cada uno de ellos formulaba a través de la consigna “Gracias Fidel”, una serie de frases que historiaban la lucha y la coherencia del líder cubano y la escribían sobre un mural con su rostro
 
Fidel, la estrella más roja del mapa latinoamericano y caribeño, esa enorme figura que supo hacer de la Revolución una posibilidad no lejana y a la vez logró transmitir esperanzas para que otros y otras en cualquier rincón del mundo pudieran alzarse contra las injusticias. Ese gigantesco corazón sensible en el que han cabido todas las tristezas de los más necesitados y también las alegrías por las pequeñas y grandes victorias conquistadas.