Cientos de caraqueños y venezolanos de otras ciudades han asistido masivamente al Primer Encuentro Latinoamericano contra el Terrorismo Mediático, que se inició en Caracas este jueves y en la cual estudiosos de la comunicación de todo el continente han ofrecido ponencias.
Desde la noche del jueves y todo el día viernes, el Centro de Estudios Latinomericanos Rómulo Gallegos (Celarg) ha sido visitado por una gran cantidad de personas, muchas de las cuales han participado activamente en las conferencias que se han llevado a cabo durante la jornada.
La sala donde se han realizado las exposiciones, con capacidad para 392 personas, se ha quedado pequeña para albergar a todo el público asistente, y gran parte de este ha debido escuchar las disertaciones en televisores colocados en la planta baja del edificio.
Para la educadora Zenaida Hernández, asistente al evento, este evento es una gran oportunidad. "Me ha parecido excelente la calidad de las personas que están exponiendo, hay que luchar contra el terrorismo mediático y estos eventos nos hacen mucho más conscientes".
En cuanto a la asamblea que la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) realiza en un hotel a pocos metros del Celarg, Hernández destacó: "Si ellos quieren montar un país paralelo, pues entonces también es bueno que nosotros montemos estos eventos paralelos".
Por su parte, el periodista Federico de Castro, opinó: "Debimos haber hecho esto antes, después de nueve años de revolución debimos haberlo hecho antes, no esperar que la SIP se reúna en Caracas. Nosotros siempre estamos a que nos ataquen para defendernos, el periodismo hay que hacerlo no defenderse sino para atacar".
De Castro, de 85 años de edad, comentó que durante el tiempo que ejerció el oficio periodístico trabajó para los periódicos El Nacional y El Diario de Caracas, y el canal Radio Caracas Televisión (RCTV), medios que hoy representan los intereses de la derecha venezolana.
"Ahora esos medios pasaron a ser partidos políticos que publican sus pasquines. Defienden su visión política neoliberalista y la democracia representativa en el mejor de los casos, porque hay algunos que representan hasta a los marines norteamericanos, parece increíble", aseveró.
Asimismo, la también comunicadora social Natacha Inatti destacó que el encuentro ha sido "una oportunidad estelar" para que los periodistas discutan cual debe ser realmente su rol. "Es muy cómodo decir que los grandes medios son culpables del terrorismo mediático, pero debemos revisarnos nosotros", dijo.
"Creo que a quienes han venido a participar en la reunión de la SIP les ha quedado claro que el gobierno de Venezuela no le tiene miedo al debate", comentó Inatti.
Igualmente, Inatti señaló que a su juicio la participación del público ha sido muy importante. "Han sido tan interesantes las ponencias como las interrogantes y las intervenciones de la gente (…) Es un tema sensible, y no sólo para los periodistas con carnet".
Este viernes realizaron sus ponencias José Steinsleger, de México; Carlos Aznárez, de Argentina; Róger Ricardo Luis, de Cuba; Alberto Maldonado, de Ecuador, Earle Herrera, de Venezuela entre otros invitados.
El encuentro está acompañado por una muestra de dibujos del caricaturista cubano Ares, y también cuenta con una exposición de publicaciones sobre comunicación social y sobre las revoluciones progresistas de América Latina.
El encuentro cerrará este domingo con la lectura de la "Declaración de Caracas contra el Terrorismo Mediático". Para este sábado se tienen previstas, entre otras, las intervenciones de Beto Almeida, de Brasil, y Raymundo Reinoso, de los Estados Unidos.
También se llevará a cabo una marcha organizada por estudiantes cuyo recorrido pasará frente a la sede de la asamblea de la SIP.
SIP se reúne cerca del encuentro
A pocos metros de distancia del encuentro contra el terrorismo mediático, los miembros de la SIP se reunieron sin presencia popular. Fuera del hotel donde se lleva a cabo la asamblea estaba apostada una fuerte presencia de la Policía de Chacao, el cuerpo de seguridad del municipio, gobernado por un partido de la derecha.
Además, la puerta principal del hotel muestra un cartel del venezolano Ministerio del Poder Popular para el Turismo con la palabra "Infractor", que indica que ese sitio de hospedaje de cinco estrellas no ha cumplido las normativas establecidas en la legislación venezolana para los operadores turísticos.
Este hotel también albergó los principales eventos que la oposición venezolana orquestó durante el sabotaje petrolero que duró dos meses entre el año 2001 y 2002.