El Gobierno de México exigió a Colombia una compensación para los familiares de los cuatro estudiantes asesinados el pasado primero de marzo durante el ataque colombiano en suelo ecuatoriano, así como para la joven Lucía Andrea Morett, la única mexicana que sobrevivió al bombardeo.
A casi un mes del ataque, finalmente el Gobierno del presidente Felipe Calderón se pronunció, luego de la lucha que las familias de las víctimas emprendieron para exigir justicia, y anunció la compensación de las víctimas.
"El Gobierno de México ha solicitado al gobierno colombiano el otorgamiento de una compensación en favor de la nacional mexicana que resultó herida y de las familias de los cuatro mexicanos que perdieron la vida", dice un comunicado dado a conocer el jueves por la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Asimismo, el Gobierno mexicano dijo estar "en estrecho contacto con las autoridades de Colombia y Ecuador a fin de dar seguimiento a las investigaciones que realizan los gobiernos de estos dos países".
Además, informó que el estado de salud de la joven Lucía Morett, quien resultó herida en el ataque colombiano y actualmente recibe asistencia médica en Quito, "evoluciona favorablemente".
No hay condena
En su comunicado, la Cancillería comentó que se había reunido el jueves con las familias de las víctimas, a las cuales expresó sus "condolencias" e informó de la decisión de solicitar compensaciones al Gobierno colombiano.
Sin embargo, los familiares de las víctimas pidieron que se "condene a Colombia" por el asesinato de los cuatro estudiantes que, aseguran, se encontraban en el campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) realizando actividades académicas.
Exigieron también "que se busquen las disculpas" respectivas por parte del gobierno de Colombia.
El martes, durante una marcha, universitarios y profesores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde estudiaban las víctimas, rechazaron el silencio del Gobierno de Calderón y le exigieron condenar la acción bélica de Colombia.
Asimismo, aseguraron que "no queremos indemnización, no queremos dinero, perseguimos únicamente que un Gobierno criminal (de Colombia), títere de los Estados Unidos de norteamérica, pague por su crimen", sentenció entonces Marcelo Franco, padre del joven Fernando Franco, una de las víctimas fatales del bombardeo.
Sin embargo, el Gobierno mexicano, aunque dijo "deplorar" y "condenar" la violación de Colombia a la soberanía de Ecuador en ese ataque, no ha repudiado la acción bélica en la que murieron los estudiantes mexicanos, tal como lo exigen las familias de las víctimas.
Cinco estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se encontraban en el campamento de las FARC bombardeado por Colombia, en el que murieron 24 personas, entre civiles y guerrilleros, incluyendo al número dos de ese grupo rebelde Raúl Reyes.
Cuatro de ellos, Juan González del Castillo, Fernando Franco Delgado, Verónica Natalia Velázquez Ramírez y Soren Ulises Avilés Ángeles, perecieron en el bombardeo, mientras que la joven Lucía Morett Álvarez, resultó herida y está recluida en el hospital militar de Quito, junto a otras dos mujeres de nacionalidad colombiana que también fueron alcanzadas por el ataque bélico colombiano.
Los familiares de los jóvenes han explicado que los estudiantes realizaban actividades de investigación académica, por lo que anunciaron que emprenderán acciones legales contra el Gobierno colombiano, al calificar la tragedia como "un crimen de Estado".