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Hector Marino Carabali

Hector Marino Carabali | Foto: Alice Loaiza

Carabali conversó con TeleSUR sobre temas específicos que afectan a las comunidades afrodescendientes de la costa Pacífico de Colombia.

Héctor Marino Carabali,activista del movimiento político progresista Marcha Patriotica, originario del Cauca, estuvo en La Habana como parte de la delegación de víctimas representante de ñaa comunidades afrodescendientes que se han visto fuertemente afectadas por los desplazamientos forzosos, los desalojos, las torturas y los asesinatos relacionados al conflicto armado.

"No esperábamos que el resultado del plebiscito fuese el 'no' ", admitió el activista de Marcha Patriótica, aunque expresó sentirse optimista por el futuro del país. Este resultado es un llamado de alerta para el pueblo de Colombia, considera, ya que muchos han salido a las calles demandando la paz después de la votación.

Destacó la influencia del ex presidente Alvaro Uribe en ka victoria del 'no', ya que el senador de la derecha lideró una campaña "sucia" en contra de la paz, enviando "mensajes de confusión en los medios de comunicación", afirmó Carabali, evitando en lo posible una explicación concreta de los acuerdos entre las FARC y el gobierno colombiano.

Sin embargo, el rechazo al acuerdo de paz representa un gran retrocesoen los derechos de las comunidades indígenas y afrodescendientes, advirtió, así como para todos los colombianos.

Por ejemplo, el acuerdo de paz incluía una reforma agraria que permitiría la "democratización de las zonas rurales", ir su parte los rebeldes se comprometían a respetar el principio de la propiedad privada, explicó, y el acuerdo de paz firmado el 24 de septiembre también hizo un gran progreso en incluir y señalar las desigualdades existentes en el país.

"El acuerdo de pa finalmente incluía la reafirmación de que el estado colombiano debe garantizar el principio, previo a la consulta y ante cualquier proyecto a desarrollarse que pudiera afectar la existencia de pueblos o etnias" , agregó, refiroéndose a las comunidades indígenas y afrodescendientes.

Colombia ya ha firmado la convención C169 de la Organización Internacional del Trabajo que garantiza ese derecho. Sin embargo, Carabali señaló que no está bien aplicada, por ello había la necesidad de incluir ese derecho durante la implementación del acuerdo de paz.

Los proyectos extractivistas, incluida la minería y la explotación petrolera, han sido un asunto importante a todo lo largo de la costa del Pacífico colombiano.

Carabali admitió que a pesar de las demandas comunes para proteger sus tierras y culturas, los movimientos indígenas y afrodescendientes podrían haber tenido una mejor organización para llevar adelante estas reformas juntos, pero que las diversas culturas y las trayectorias no permitieron que se uniesen los movimientos, por mucho que él lo hubiese querido.

El acuerdo negociado en Cuba también cambió radicalmente la forma en la que la comunidad internacional apoyaba la paz, en vez de la guerra, en particular, Carabali se feririó al rol de Estados Unidos en el financiamiento de los cuerpos de seguridad colombianos durante décadas, a través del infame Plan Colombia, el cual ha sido responsable por miles de comunidades desplazadas y de asesinatos en todo el país. Este financiamiento internacional podría haber sido asignado directamente para mitigar los asuntos sociales en las comunidades dentro del acuerdo de paz.

Sin embargo, algunos sectores conservadores se han beneficiado directa o indirectamente del conflicto armado durante décadas, y no tienen interés alguno en firmar la paz con los rebeldes, explicó Carabali.

En su opinión, la el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos es también responsable en gran medidad por el resultado del plebiscito. "El gobierno se había comprometido en iniciar una campaña pedagógica por la paz en las comunidades, pero nunca cumplió esta promesa", un factor que explica en gran medida las latas tasas de abstención en comunidades rurales, agregó.

"El gobierno no tenía obligacón de llevar la aprobación del acuerdo de paz a un plebiscito, ya que la constitución garantiza el derecho de los colombianos a la paz". Pero al final, "son nuestros hijos los que son enviados a cumplir el servicio militar, o en las filas de las FARC, esta guerra ha sido un absurdo", señaló el líder afrocolombiano.

También criticó al estado colombiano por no proteger a sus ciudadanos, ya que los asesinatos y las amenazas no han cesado desde el cese al fuego bilateral, "los rebeldes y el ejército regular cesaron sus enfrentamientos, pero nuestros activistas siguieron estando en la línea de fuego". Denunció el resurgimiento de los grupos paramilitares en las áreas donde las FARC se desmobilizaron y la gran cantidad de panfletos y graffitis con amenazas de muerte que siguen apareciendo en las comunidades rurales de la provincia del Cauca.

"Seguiremos luchando por la paz, también junto al ELN", concluyó con optimismo, refiriéndose al segundo grupo guerrillero, el Ejército de Liberación Nacional, el cual está a punto de iniciar formalmente las negociaciones de paz con el Gobierno colombiano en la capital de Ecuador.

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