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El pueblo venezolano sigue adelante con las ideas y el legado de Chávez

El pueblo venezolano sigue adelante con las ideas y el legado de Chávez

El chavismo tiene diferentes capas y hay que indagar en ellas, comprender sus uniones, lo que se ha despegado, los movimientos del movimiento. Detectar por ejemplo lo que sucede en los niveles subterráneos, invisibles en los medios de comunicación, donde hombres y mujeres humildes marcados en su experiencia de vida por Chávez resisten cotidianamente a una guerra que recae centralmente sobre sus cuerpos.

Nos hemos acostumbrado a centrar el fuego sobre los presidentes. Con justa razón muchas veces, injusta en otras. Por cultura política, gravitación de los mismos -ni más ni menos que Hugo Chávez, por ejemplo- o comodidad analítica: resulta más fácil reunir los males y las glorias en un solo hombre o mujer que en un proceso político complejo, contradictorio. A veces también porque la derecha así dispuso el juego, como en el caso de Nicolás Maduro, sobre quien descargaron los golpes para ridiculizarlo, despreciarlo, negarle la condición misma de enemigo -hay que ganarse el odio, bien lo explica Vicente Zito Lema. 

Esa mirada presenta limitaciones para analizar la actualidad venezolana. Porque implica pensar que un solo hombre puede solucionar una lucha de clases desatada contra el chavismo, y presente en parte al interior del mismo movimiento. Y por la injusticia hacia el mismo proyecto histórico: conlleva pasividad en una arquitectura política pensada para la necesaria participación protagónica de las masas. 

El chavismo tiene diferentes capas y hay que indagar en ellas, comprender sus uniones, lo que se ha despegado, los movimientos del movimiento. Detectar por ejemplo lo que sucede en los niveles subterráneos, invisibles en los medios de comunicación, donde hombres y mujeres humildes marcados en su experiencia de vida por Chávez resisten cotidianamente a una guerra que recae centralmente sobre sus cuerpos. Ligados orgánicamente o no al Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Consejos Comunales, Comunas, los recientes Consejos Locales de Abastecimiento y Planificación (Clap), etc. Protagonistas de un combate asimétrico, violento, que no piden gloria sino futuro y combaten el tiempo que viene de frente. 

Un día en la trinchera

7am: Centro de Guasdualito, capital del municipio Paez, estado Apure, a media hora del río Arauca, frontera con Colombia. Comienza la jornada de trabajo voluntario de limpieza de veredas. Un grupo de veinte personas con palas, cortadoras, bolsas, recorre las calles de su sector, en el primero de los varios días que tarea colectiva por delante. Lo público es de todos, de los comunes, la comuna.

9am: En la Comuna Unión del Llano están cosechando la siembra de arroz. Almacenan varios miles de kilos en el centro comunal. Han trabajado duro, bajo el sol como látigo de Apure, la lluvia que inunda y se hace esteros en el invierno. Ahí mismo están construyendo una Empresa de Propiedad Social Directa para trillar los granos, que dependerá solamente de la comunidad. 

11am: En una sala de la Gobernación tiene lugar una reunión para planificar los Patios Productivos. Trescientas personas acuden para poner en marcha el nuevo plan de producción, la p del Clap, que abarque los territorios del centro de Guasdualito y también las afueras. Hay entusiasmo con el proyecto, ganas de revertir la situación que fue impuesta por los empresarios, las batallas del petróleo, y agravada por las propias limitaciones del movimiento. 

2pm: Comienza la asamblea del Consejo Comunal Santos Luzardo para debatir sobre proyectos colectivos a presentar al Consejo Federal de Gobierno, jornadas de Clap, etc. Son unos treinta compañeros, con hijos, motos, botas, machetes, chimó. Están rodeados de la llanura apureña y vacas pastando pedazos de esa inmensidad.

4pm: El Batallón de la Milicia Bolivariana se reúne para realizar maniobras. Algunos visten el uniforme beige o verde, otros de civil. Se trata de la inteligencia militar pensada para resistir a una guerra no convencional. Son motorizados, comuneros, trabajadoras, oficinistas, vendedores de café, jóvenes, gente mayor, todos de a pie, humildes. Se trata de la concepción integral de defensa que planteó la revolución: sin masas populares no hay defensa del proyecto posible. 

6pm: Se desarrolla la reunión en el centro de almacenamiento para planificar los 38 mercados comunales que tendrán lugar en simultáneo el fin de semana. Se debe organizar la llegada de los camiones, la descarga, la repartición, los precios etc. Habrá frutas, verduras y queso, producido en las comunas del municipio. Para hacer política es necesario partir de las necesidades de la gente, e ir a por más.  

Lo invisible

Esto es una muestra incompleta de un día. Hay que multiplicarlo por los 335 municipios, 1136 parroquias, 1618 comunas registradas, los miles de sectores, los siete días de la semana, 12 meses del año: la resistencia es permanente y masiva. Es en gran parte lo que ha permitido que el desborde violento propiciado por la derecha no suceda. Es también la certeza de que, en el hipotético caso de perderse en el poder político, la revolución continúe. El chavismo es mucho más que un Gobierno, un presidente, una dirección. 

En esas reuniones, siembras, producción de patios, organización de mercados, encuadramiento de la Milicia, hay pocas quejas y mucha acción. Una consciencia histórica, de clase, de que sin esa radicalización democrática no hay chavismo que se haga ni ataque del imperialismo que se pueda frenar. Es el nivel más genuino del movimiento, que mantiene relaciones complejas y contradictorias con las direcciones. Diferente según los estados y municipios, parecida por ejemplo en los descontentos sobre las formas de construcción del Psuv, de elección interna de candidatos, de reproducción de actos oficiales que no tienen traducción en la práctica etc. Hay ahí un nudo complejo en permanente tensión, guiado por una certeza: no hay ruptura posible.

El chavismo es uno de los procesos más ricos y radicales de la historia política actual: se planteó ir a la raíz de los problemas, encabezado por quienes Frantz Fanon había denominado condenados de la tierra. Es un movimiento con movimientos a su interno, reacomodos, friccione y cada etc., que pueda ocurrir en un esquema cívico-militar que tenía un centro nítido, Chávez, que ya no está. Simplificarlo es un error, caer en el presidencialismo de los análisis también. El debate no es Nicolás Maduro, como quiere hacer la derecha, ni tampoco Diosdado Cabello, u otro dirigente que sea blanco de los ataques. El punto son las capas, sobre todo las más desconocidas, ignoradas por desprecio analítico, porque la oposición nunca creyó ni podrá creer que hombres y mujeres humildes pueden tener pensamientos estratégicos, resistir penurias impuestas, enfrentar una guerra, aún la más cobarde Para comprenderlo hay que abrir los ojos y observar. Un solo día basta.

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