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“Hablan de pluralidad pero quitan”

| Foto: Rafael Yohai

teleSUR
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Tras una visita a Buenos Aires para evitar que el Gobierno saque a Telesur de la Televisión Digital Abierta, Patricia Villegas se mete en esta entrevista con historias y encrucijadas.

Justo antes de tomar el avión de regreso a Caracas, la periodista colombiana Patricia Villegas, presidenta de Telesur, mantuvo un diálogo en la sede porteña de la tevé plurinacional.

–Me voy con la satisfacción de haber venido a levantar mi voz, de haberla levantado en todos los escenarios, en todos los espacios –dijo Villegas en una entrevista que puede verse completa en www.clacso.tv–. También hablé en el escenario del gobierno de Mauricio Macri, al cual le hemos dicho con muchísima claridad y amabilidad que está censurando la voz de Telesur en este país y que le recomendamos cordialmente que revise y revierta esa decisión.

–¿Cuál fue el principal argumento en las conversaciones?

–No se puede hablar de pluralidad restando. Hoy Telesur se ha hecho un lugar en todo el mundo, cuenta historias que otros no cuentan y desde perspectivas que otros no utilizan. Es un trabajo profesional, técnicamente impecable y en un canal latinoamericano y caribeño como ninguno otro en la oferta televisiva de esta parte del mundo. Entonces, para los argentinos y argentinas tiene que ser una opción tenerlo y que ellos decidan si lo ven o si no lo ven.

–¿La respuesta es que se trata de un canal chavista?

–No, no lo dicen de esa manera. Me gustaría que lo dijeran así. Me hablan de más pluralidad. Pero quitan. De más austeridad. Les pedí que no hablaran de dinero porque en esas cuentas tampoco les va bien. Se quejan de que el Estado argentino no pude influir en los contenidos. Es peligroso. O sea: un Estado reconoce que para permanecer en una señal u otra depende de cuánto pueda influir en los contenidos.

–Y el resto de los países, ¿sí influyen en los contenidos? ¿El Estado venezolano influye en los contenidos?

–Telesur tiene una instancia anual en la cual los países miembros de Telesur se reúnen y discuten, no de los contenidos sino de las líneas estratégicas del canal. Les decimos: “Éstas son las grandes coberturas que tenemos y las previsiones para el siguiente año”. Entre todos hacemos un análisis político, cultural y económico de las regiones y de sus propios países y generamos unas líneas estratégicas de acción en los contenidos e incluso de formato. Por ejemplo: “Vamos a rescatar el género de la crónica”. O: “Vamos a trabajar sobre la construcción de la memoria en América Latina y el Caribe, pero en general en el mundo”. La gente no sabe lo que pasó ayer sino lo que pasó hace diez años, hace veinte años. Lo otro es la mitología, ¿no? A mí me preguntaron muchas veces, hace muchos años, que cuántas veces me llamaba Hugo Chávez al día para meter o sacar determinado contenido. Eso no existe, no es verdad. No tienen los presidentes de los países –ni de los países miembros de Telesur ni otros– el tiempo de llamar a Telesur para decir: “quiten o pongan”. Eso hace parte de lo que han querido decir todo el tiempo para desprestigiar el trabajo de Telesur y yo lo que digo es que esa pantalla, esa multiplataforma –con sus aciertos, con sus errores y con todo lo que le falta– es fruto del trabajo intenso de mucha gente muy comprometida que entiende que Telesur es más que un trabajo. De más de mil personas en todo el mundo. Es eso.

–Telesur tomó la paz en Colombia como gran tema cuando la paz estaba muy verde. ¿Por qué?

–Porque esas son el tipo de historias que Telesur ha decido contar de manera amplia, porque además es una realidad invisibilizada y ocultada por los grandes medios. Si tú haces una revisión de la prensa, la radio o la televisión colombiana e internacional hace 11 años, fundamentalmente lo que teníamos eran reportes de guerra: los militares muertos, los guerrilleros muertos, el grupo narco-terrorista del las FARC. Pero detrás de esos titulares había hombres y mujeres del pueblo colombiano siendo víctimas de la guerra y nosotros tomamos la posición editorial de estar del lado de las víctimas, de contar sus historias, de visibilizarlas. Eso nos ha costado muchísimo. Hemos sido perseguidos y amedrentados solo por mostrar que entre esos guerrilleros y la comunidad había una relación. Los periodistas de Telesur todos, pero particularmente los de Colombia, tienen muchísima emoción de tantos de años de cubrir un conflicto y de poder cubrir ahora un momento de hermandad de paz, porque es duro ver a la gente morir enfrentada por algo que podría dirimirse con la palabra y con el debate en otros espacios. Eso es lo que espero para Colombia. Para nosotros es un reto hacer la cobertura del postacuerdo.

–¿Hay un reto venezolano también?

–La gran cobertura que quisiera contar es la derrota de la guerra económica. Espero que la resistencia demostrada por el pueblo de Venezuela nos permita contar un buen final.

–¿Cuánto hay allí de cosas que el gobierno de Venezuela no pudo, no supo o no quiso construir en industrialización o mayor eficacia económica?

–Bastante. No te podría decir en qué porcentaje porque no tengo esa perspectiva del problema. Un problema que tiene ahora, mientras te respondo, rostros de gente y no cifras. La sede de Telesur está en Caracas. Debe pagar buena parte de su operación fuera de Venezuela y se encuentra con que se van bloqueando las vías, bancos de transferencia o bancos de destino, para poder pagar. Entonces, en Venezuela hay un bloqueo económico. No es como el de Cuba, reconocido y además una política de Estado de los Estados Unidos. En Venezuela, ese bloqueo financiero es invisible. Esos hilos invisibles son los que a mí me han hecho decir con total certeza que vivimos una guerra económica, que en parte tiene un componente de lo que no se hizo, de lo que no se termino de hacer y de los que se hizo mal. Nosotros tenemos que seguir siendo una televisora pública, siendo una multiestatal, sumando ya no solo Estados sino movimientos sociales, pero que pueda generar recursos propios. Tiene que ser una misión para que Telesur pueda seguir con su nivel de desarrollo, crecimiento y su capacidad de producción sin depender de la renta petrolera venezolana. Si no hemos aprendido nada de esta crisis significará que no hemos lograr generar recursos propios, porque nadie se queda en crisis por siempre y estos son ciclos. Y no es cualquier canal. ¿Qué tal que tu estés viendo en Telesur unos documentales sobre el derecho a la tierra o sobre el derecho a no tener alimentos transgénicos y aparezcan publicidades de Monsanto?

–Paz en Colombia, Guerra económica en Venezuela. ¿Qué otros temas para Telesur?

–No sé si a otros periodistas del mundo les ha tocado cubrir tantos golpes de estado como a los periodistas latinoamericanos y caribeños en estos últimos diez años. Nosotros nacimos un 24 de julio de 2005. Allí reaccionaron, principalmente, a nuestro nacimiento los norteamericanos que definieron una partida específica para contrarrestar lo que era este incipiente canal. Pero el nacimiento verdadero de Telesur es su cobertura del golpe de Estado de Honduras en 2009. Esa cobertura tuvo varias periodistas, por supuesto, pero se destacaron Marayira Chirinos, Adriana Sívori y Madelein García. Y hay niños y niñas en Honduras que se llaman Adriana, Marayira o Madelein, producto de la cercanía que se generó. Hay un relacionamiento muy fuerte de nuestros equipos con los movimientos sociales de todo el continente que ven en Telesur la posibilidad real de no ser tergiversar, de no ser utilizados. Nos pasa lo mismo en el Departamento del Cauca, con comunidades indígenas del sur del país, con familiares de los desaparecidos en Ayotzinapa que solo quieren declararle a Telesur. Nos pasó en Brasil.

–Alvaro García Linera dice que la historia no se mueve por ciclos que siempre empiezan, se desarrollan y terminan de la misma manera sino por oleadas. ¿Cómo pasan esas oleadas por Telesur?

–La Argentina está a un año de elecciones legislativas. Podremos ver cómo se comporta el electorado con la situación social y económica del país, que influye de manera determinante. Colombia va a elecciones presidenciales pero por primera vez en 50 años sin un conflicto armado interno. Brasil tiene elecciones municipales. Nicaragua tiene elecciones este año. El comandante Daniel Ortega tiene un 80 por ciento de intención de voto favorable. Venezuela tiene elecciones pendientes. Todavía no dieron las fechas de las municipales que también serán claves para saber que va a pasar con el mapa.

–Este año ya no habrá referéndum revocatorio, ¿no?

–No. Las autoridades del Consejo Electoral, que son las que determinan las reglas del juego en Venezuela y que son además un poder público como el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, han dicho que no porque los tiempos no alcanzan pero que podría haber revocatoria el próximo año. Entonces, no sirve pensar en una historia estática. También tenemos elecciones en los Estados Unidos. Se va Barack Obama a quien buena parte incluso de la izquierda latinoamericana y caribeña le había dado un voto de confianza por su condición de ser un hombre negro. A mí me parece que es un desafío todo lo que está pasando y todo lo que viene. Quienes dicen que se acabó el ciclo progresista en la región no están haciendo bien los cálculos.


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