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La delegación de la Corporación Nacional de Petróleo de China está en Venezuela para fortalecer relaciones bilaterales.

La delegación de la Corporación Nacional de Petróleo de China está en Venezuela para fortalecer relaciones bilaterales. | Foto: Prensa Presidencial

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China es el segundo mayor socio económico de América Latina. Esta posición de ventaja podría ser utilizada para condicionar las políticas económicas de los países de la región a cambio de apoyo financiero, tal y como lo hacen el grueso de los organismos internacionales de crédito.

En la última década, China ha desempeñado un rol estratégico en el crecimiento y progreso económico de América Latina y el Caribe. El desarrollo de nuevas formas de relacionamiento, de objetivos comunes y búsquedas compartidas, pero alejados de los viejos esquemas de dependencia, ha sido el pilar fundacional de los vínculos de cooperación bilateral entre el gigante asiático y la región. Es por ello que la tercera gira latinoamericana de Xi Jinping, Presidente de la República Popular China, iniciada el pasado jueves 17 de noviembre en Ecuador, se presentó como una oportuna ocasión tanto para destacar el compromiso con la región como para fortalecer el desarrollo de estas relaciones, no sólo en términos cuantitativos sino también cualitativos.

Relaciones Sur – Sur

China es el segundo mayor socio económico de América Latina. Esta posición de ventaja podría ser utilizada para condicionar las políticas económicas de los países de la región a cambio de apoyo financiero, tal y como lo hacen el grueso de los organismos internacionales de crédito. Sin embargo, la sintonía respecto a la gobernanza y el respeto mutuo sobre los asuntos internos de cada país, ha allanado en su lugar la construcción de un proceso abierto e inclusivo, sobre la base de un nuevo modelo de cooperación ganar-ganar.

En este sentido, no es de extrañar que el país asiático sea considerado como un puente hacia la transformación de la estructura de la matriz productiva de la región. Lo que China puede aportar no es solo comercio e inversiones centradas en compra y venta de recursos primarios. Transcurrida esta primera etapa de intenso acercamiento, el diseño de una nueva hoja de ruta además de lubricar los motores de la relación económica y financiera con Beijing, también debe vigorizar el intercambio integral en todas las áreas hacia la consolidación de un orden internacional más justo y equitativo capaz de quebrar el círculo vicioso de sumisión y subdesarrollo.

Gira latinoamericana de Xi Jinping

En el marco de esta gira, Ecuador fue la primera parada oficial. Xi Jinping fue recibido por su par ecuatoriano, Rafael Correa, quien calificó la visita como “la más importante” de un jefe de Estado en la historia de su país. Lógico si se tiene en cuenta que ambos gobiernos comparten más de 200 instrumentos de cooperación e inversión bilateral, siendo Ecuador el tercer receptor de financiación por parte de Beijing, después de Brasil y Venezuela.

La segunda, o primera, economía mundial; según como se le mida, financia  proyectos de beneficio mutuo que sólo en 2015 superaron los 4 mil millones de dólares de inversión directa en los sectores petrolero, minero, infraestructura y energía. Las inversiones en esta última área, han fomentado la creación de más de 14 mil empleos directos. Por su parte, la balanza comercial de Ecuador también ha rendido ganancias de esta relación: desde 2011 las exportaciones ecuatorianas al país asiático han ido in crescendo en promedio de 30% anual.

El encuentro China – Ecuador se selló con la firma de 11 acuerdos de cooperación, la entrega  de 150 millones de dólares no reembolsables para construir 400 viviendas y dos hospitales en la zona devastada por el terremoto del pasado 16 de abril, y la inauguración de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, una mega obra de infraestructura que podrá generar más de 1500MW para abastecer de energía a todos los hogares de Ecuador, en la cual fueron invertidos 2.245 millones de dólares mancomunados con China.

La segunda escala de su visita a la región fue Perú. Luego de participar en la XXIV Cumbre del Foro de Cooperación Asia Pacífico (APEC), celebrado en Lima durante el fin de semana, el Presidente de China, extendió por un día más su permanencia en la capital peruana, a fin de tratar temas en materia de intercambio comercial con su homólogo peruano Pedro Pablo Kuczynski. Los gobiernos de ambas naciones suscribieron 18 acuerdos y un memorándum de entendimiento, que contempla la optimización del TLC vigente entre los dos países, cooperación de zonas industriales y fortalecimiento en el sector minero.

En Chile, tercera y última parada del periplo, el jefe de Estado chino suscribió 12 acuerdos y memorándums de entendimiento. Durante la ceremonia de la firma junto a la presidenta Michelle Bachelet en el palacio de La Moneda, sede del Gobierno chileno, Xi Jinping hizo un llamado a elevar las relaciones binacionales a la asociación estratégica integral y abrir una nueva página en los vínculos entre ambos países.

Si bien Venezuela no recibió la visita oficial del presidente chino, el país latinoamericano es actor clave de la agenda de cooperación China – América Latina. El mismo jueves iniciada la gira y mientras el presidente chino suscribía acuerdos en Ecuador, una delegación de la empresa china CNCP acordaba tras con la estatal venezolana PDVSA, un plan de inversión de 200 millones dólares para elevar la producción de petróleo conjunta a 227 mil barriles diarios extras en la faja petrolífera Hugo Chávez, así como la de otras empresas mixtas. De estos acuerdos, destaca la alianza para desarrollar el proyecto piloto de inyección alterna de vapor con lo cual se incrementará la producción de crudo extra pesado y la rehabilitación de 500 pozos de crudo liviano. Se trata pues, de una asociación sin otros objetivos que el de beneficio mutuo y ganancia compartida.

El compromiso chino con proyectos de gran alcance económico y social en América Latina es indicativo del avance de relaciones bilaterales cada vez más ambiciosas y transformadoras, y que llevadas de la mano con el desarrollo del tejido industrial de la región, serán capaces de generar cuantitativamente un mayor valor agregado y al mismo tiempo sustentar la integración cualitativa interregional. Si con la visita del presidente chino a Latinoamérica las relaciones bilaterales experimentan un nuevo impulso, la apuesta es entonces por la sincera diversificación y la superación de las asimetrías en el mismo grado de complementariedad.


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