La ampliación de la jornada laboral a 65 horas semanales, previo acuerdo trabajador-patrono, aprobada este lunes por la Unión Europea (UE) genera descontento en los trabajadores, que la califican de "ataque al derecho" del colectivo.
La Unión General de Trabajadores (UGT) sostuvo que la medida adoptada supone un "atentado contra la negociación colectiva" e introduce "agresiones a los derechos fundamentales" de la clase obrera.
Asimismo, la central Comisiones Obreras (CCOO) manifestó, a través de su secretario Acción Sindical Internacional Javier Doz, que la directiva aprobada representa el "mayor ataque al derecho laboral europeo desde la creación de la Unión Europea".
Por su parte, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) se sumó al rechazo y su secretario general, John Monks, indicó que "el acuerdo sobre el tiempo de trabajo es muy insatisfactorio e inaceptable en lo que concierne a las guardias y el mantenimiento del ' opt out ' del Reino Unido".
La cláusula del "opt out" ofrece a los empleados la posibilidad de trabajar por encima del máximo vigente de las 48 horas semanales.
El texto acordado por los ministros Trabajo establece que este límite -que sigue siendo el oficial- podrá superarse en caso de acuerdo entre el trabajador y el empresario.
Duro rechazo español
Este martes, el ministro de Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, indicó que el gobierno rechaza el acuerdo de la UE y solicitará al Parlamento que revise la normativa.
Durante su comparecencia ante la Comisión Mixta de la Unión Europea, Moratinos aseguró que esta directiva de trabajo "nos coloca en una situación inaceptable" y "no solamente no la apoya, sino que la rechaza".
El portavoz del Partido Socialista Español (PSOE) en el Congreso (cámara baja), José Antonio Alonso, expresó que es un "serio retroceso de las conquistas sociales" conseguidas a lo largo de las últimas décadas.
A su modo de ver, la medida supone un costo negativo en la calidad de vida de los trabajadores, pues impedirá la conciliación de la vida familiar y laboral.
En ese sentido, manifestó que su partido en conjunto con el resto de socialistas europeos, va a "intentar rebajar el tono de la directiva en la Eurocámara" y en caso de que sea aprobada y entre en vigor, tratarán de "atemperarla para mantener todas las conquistas sociales que tenemos en nuestro país", dentro de los márgenes de respeto a la misma.
El PSOE llamó a crear un frente democrático opuesto a la medida adoptada por los ministros de Trabajo de la UE.
El gobierno español fue uno de los que más se opuso a la aprobación del cambio de la semana laboral.
El acuerdo de la UE fue adoptado con las abstenciones de España, Grecia, Bélgica, Chipre y Hungría y reservas de Portugal y Malta y ahora deberá ser aprobado por el pleno del Parlamento.