Pese a expectativas creadas por sus patrocinadores sobre una deseada reforma del sistema financiero mundial, el Foro de Davos culminó este domingo sin acuerdos luego de cinco días de deliberaciones.
El final de la reunión anual significó una decepción para muchos sectores preocupados porque persisten las condiciones para el estallido de otra crisis económica, en momentos en que los bancos mantienen prácticas similares a las que originaron la debacle.
De esta manera, el foro que reunió a más de dos mil 500 empresarios, hombres de negocios, banqueros, ministros de Finanzas y líderes políticos, cerró sus labores el planeta aún convaleciente de la profunda crisis monetaria.
En esta cumbre prevaleció la cautela en los pronunciamientos ante frágiles indicios de una incierta recuperación económica, al tiempo que no se escucharon discursos pesimistas como en la precedente.
Al igual que en ocasiones anteriores, algunos participantes se limitaron a formular llamados a que se realice una mejor regulación del sistema financiera internacional, para conjurar grandes riesgos en el sector.
La actual situación está distante de la nueva arquitectura monetaria reclamada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) conjuntamente con 192 naciones, en particular las subdesarrolladas y las emergentes.
Tampoco hubo consenso acerca de cómo estimular el crecimiento del empleo, e impedir una mayor desocupación, que en 2009 trepó en más de 27 millones de personas.
Muchos participantes se sintieron incapaces de encontrar formas para atenuar ese flagelo, y dejaron ver su inseguridad sobre si es probable que la incipiente recuperación económica logre mantenerse en 2010.
En el panel de conclusiones de esta cita en la lujosa estación de esquís suiza, se reconoció que prevalece la posibilidad de otra crisis.
Peter Sands, director general de Standard Chartered Bank de Gran Bretaña, acotó que el equilibrio debe estar entre hacer un sistema bancario seguro y uno financiero que pueda aguantar el tipo de dinamismo y crecimiento en la creación de empleos.
A renglón seguido, sin embargo, agregó que si sale mal de una forma, corremos el riesgo de otra debacle.
Aunque este encuentro de la flor y nata de los ricos fue menos lujoso y se enfocó en las consecuencias de la crisis y en cómo eludir otra recesión, no estuvo exento de la acostumbrada retórica y de recepciones con canapés y champaña.
Mientras, como ya es tradicional en la última década, se efectuaba en Porto Alegre, Brasil, el Foro Social Mundial, organizado como contrapartida al encuentro de Davos.
En esa cita alternativa unas 20 mil personas, entre ellos activistas opuestos a la globalización, y representantes de sindicatos y de la Iglesia, entre otros, defendían que un mundo mejor es posible.