El presidente de Estados Unidos (EE.UU.), Barack Obama, advirtió este martes desde Iraq, donde realiza una visita sorpresa, que los próximos 18 meses, hasta que se complete la retirada de buena parte de las tropas estadounidenses, pueden ser decisivos.
Obama explicó que en este período, en el que se traspasará a los iraquíes "la responsabilidad" del país, es un momento crítico pues "deben responsabilizarse de la seguridad de su país", dijo el gobernante del país que en más de cinco años de invasión aún no ha logrado mantener bajo control la violencia callejera.
A su juicio, con la celebración de las elecciones en Iraq el próximo diciembre "muchas de las cuestiones pendientes pueden empezar a resolverse".
Se refirió también a Afganistán, el otro frente que heredó de su predecesor que todavía está pendiente y donde se supone que ya ha desplegado una nueva estrategia.
"Evidentemente, hemos pasado mucho tiempo intentando pensarlo para que salga lo mejor posible", detalló.
La visita sorpresa de Obama, según la Casa Blanca, tenía como motivo expresar el agradecimiento a las tropas estadounidenses allí desplegadas por su "extraordinario esfuerzo", y se produjo al término de una gira por Europa que le llevó a Reino Unido, Francia, Alemania, República Checa y Turquía.
El plan original, según explicó el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, había sido desplazarse inmediatamente en helicóptero a la capital iraquí, Bagdad para mantener conversaciones con el presidente y el primer ministro iraquíes, Yalal Talabani y Nuri al Maliki.
El mal tiempo obligó a cambiar los planes. En su lugar, Obama se desplazó por carretera a la base aérea estadounidense "Camp Victory" (Campo Victoria), a donde se dirigió también Maliki, mientras Talabani estaba previsto que se comunicara con él por teléfono.
En "Camp Victory", Obama se reunió con el comandante de las tropas estadounidenses en Iraq, el general Ray Odierno, quien le informó de la situación de la seguridad y con quien intercambió una conversación sobre los desafíos políticos y diplomáticos en el país árabe, indicó el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs.
Ambos abordaron igualmente la importancia de las elecciones iraquíes en diciembre.
En su estancia en la base, Obama también saludó a los cerca de 600 soldados presentes y participó en una ceremonia para imponer diez medallas al valor.
La visita del presidente estadounidense a Iraq es la primera desde su llegada a la Casa Blanca, y su tercera en dos años.
Se produce después de que se haya registrado un aumento de la violencia en el país.
El lunes estallaron seis coches bomba en barrios de mayoría chiíta en Bagdad y dejaron un total de 34 muertos y más de 130 heridos, mientras que el martes otro atentado similar dejó al menos ocho muertos.
Con anterioridad, Obama había visitado Iraq en enero de 2006 y en julio del año pasado, en plena campaña electoral y en un viaje que le llevó a Basora, en el sur del país, Bagdad y Ramadi, antigua plaza fuerte de los insurgentes.
Obama que entonces era candidato a la presidencia estadounidense había prometido la retirada de Iraq en un plazo de 16 meses.
En febrero Obama anunció que la mayor parte de las tropas habría abandonado el país oriental para finales de agosto de 2010 y permanecerán allí entre 35mil y 55 mil soldados, que a su vez regresarán a su país para finales de 2011.