El filósofo y analista venezolano Omar Galíndez, en entrevista exclusiva con TeleSUR, analizó el actual panorama político que se vive en los Estados Unidos, y enfatizó que el capítulo de la crisis económica es uno de los peores vividos en su historia.
A tan sólo horas de las elecciones presidenciales a celebrarse este martes 4 de noviembre, el experto opinó sobre el reto inmediato del nuevo presidente norteamericano y la relación con los pueblos de Latinoamérica.
Galíndez expresó enfáticamente que la actual administración, ha sido de las peores que han pasado por los EE.UU., y comentó el retroceso que ha sufrido a raíz de la crisis financiera.
"Este capítulo de la crisis financiera es uno de los más grises de la historia norteamericana".
El filósofo venezolano considera que con la elección de un nuevo presidente a la Casa Blanca, la política internacional de ese país no presentará grandes cambios.
"En realidad en cuanto a lo que son las élites y los sistemas de poder, resulta bastante difícil que pueda haber cambios notables en materia de política internacional".
Destacó además la diferencia entre demócratas y republicanos, ya que los cambios presentados por estos bandos, se encuentran en materia de política interna, donde los demócratas tienden a concentrarse más, en la resolución de los problemas de las clases medias.
"Mientras que los republicanos se concentran en una política fundamentalmente belicista y orientada a mantener su posición de combate al terrorismo".
En esta línea, Galíndez aseguró que el apoyo que han venido manteniendo los sectores de Wall Street, a Barack Obama, va a permitir que el candidato conserve esta misma política de carácter interno.
"Si bien pudiera haber algunos matices entre ambos candidatos serían bastante sutiles en materia de política internacional", puntualizó el filósofo.
Ante la llegada de un nuevo ocupante a la silla presidencial norteamericana, y la posición que deben mantener los gobiernos de América Latina, Omar Galíndez apuntó que se debe sostener una posición de carácter progresista.
"Los países latinoamericanos deben profundizar su línea progresista", y destacó que es necesaria una política autónoma y de autodeterminación para ahondar en lo relacionado con el poder del pueblo, para fortalecer la democracia y "alejarse de una política alineada a los Estados Unidos", enfatizó.
Omar Galíndez recordó que en la medida que los gobiernos latinoamericanos, en su trayectoria histórica, han estado alineados a los intereses norteamericanos, los resultados han sido los peores, pues esas administraciones no han sabido defender los bienes de sus pueblos.
"Mientras que los gobiernos progresistas y de avanzada, que han alentado procesos de fortalecimientos y reacciones culturales de sus pueblos, han permitido adelantos en la educación, trabajo y en el desarrollo económico.
"Como lo han observado, estos indicadores se han mantenido en los gobiernos de Venezuela, Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, que han alentado procesos signados por la valoración del significado de los pueblos".
Expresó que se deben "mantener y profundizar estas políticas para lograr convertirnos en un bloque geopolítico distinto a la política que tradicionalmente Estados Unidos trata de desarrollar alineada a sus intereses".
Entre los principales obstáculos que enfrentará el nuevo presidente de EE.UU., Galíndez establece que en primer lugar, "debe resolver el gran agujero deficitario que tienen en la balanza de pagos, la gran deuda externa".
Señaló también que la dependencia de la economía norteamericana desde la segunda Guerra Mundial hasta la actualidad, se ha basado fundamentalmente en la gran trasnacionalización, el militarismo y los monopolios.
"Apenas 200 corporaciones trasnacionales de EE.UU., concentran más del 60 por ciento del capital que retorna, y por supuesto el pueblo rota hacia Wall Street, para desarrollar negocios financieros que debilitan su esa economía".
Finalmente, el experto resaltó que "es imposible que en sólo cuatro u ocho años, Estados Unidos pueda superar esta crisis del sistema capitalista mundial, toda vez que la contradicción fundamental entre capital y trabajo se hace cada vez más grave y eso lo podemos observar en el gran nivel de desempleo que hay en EE.UU., concluyó el filósofo venezolano.