El comandante del ejército colombiano, general Mario Montoya, informó este viernes la suspensión y puesta en situación de retiro de tres coroneles del Ejército de este país, tras ser vinculados a la desaparición y muerte de 11 jóvenes.
Los 11 jóvenes fueron dados por desaparecidos desde el pasado mes de enero en la localidad de Soacha, vecina a Bogotá.
En septiembre fueron hallados sus cadáveres en dos fosas comunes, después de ser presentados por los militares como guerrilleros ''muertos en combate'' en el departamento del Norte de Santander.
El caso fue presentado como un "falso positivo", en el que personas inocentes son asesinadas y presentadas como rebeldes abatidos en combate.
Por su parte, el procurador general colombiano, Edgardo Maya, advirtió en septiembre sobre las denuncias de reclutamientos de jóvenes que después fueron presentados como muertos en combate, no sólo en Soacha sino en otras regiones.
El procurador además señaló en aquella oportunidad que este hecho "lleva a pensar al Ministerio Público que estamos frente a un tema de ejecuciones extrajudiciales".
Los militares posiblemente implicados en el asesinato de estos 11 jóvenes, son los coroneles Santiago Herrera, jefe de Estado Mayor de la V Brigada; Rubén Castro, comandante de la Brigada Móvil XV, y el teniente coronel Gabriel Rincón, jefe de operaciones de la esta última unidad.
El general Montoya señaló que hay pruebas que "comprometerían los procedimientos militares".
Las Investigaciones realizadas hasta la fecha revelan que los jóvenes, con edades entre los 18 y los 21 años, fueron reclutados en Soacha por miembros de un grupo paramilitar en connivencia con el ejército colombiano.
La fiscalía de la nación será la encargada de establecer si los tres coroneles suspendidos tienen alguna responsabilidad en este caso, según lo señalaron fuentes judiciales.