Tras asumir este viernes como nuevo presidente de Paraguay, Fernando Lugo decretó el fin de la etapa "exclusiva, secretista y con fama de corrupción" que vivió su país por más de 60 años de gobiernos del Partido Colorado.
"Ahora es tiempo de mirar y trabajar. La ingeniería colectiva del futuro de Paraguay no será fácil, pero no será imposible", auguró.
Con un discurso pronunciado en guaraní (lengua indígena) y en español, ante unas 15 mil personas, 9 jefes de Estado y 97 delegaciones extranjeras, Lugo se comprometió a impulsar profundos y verdaderos cambios en Paraguay.
"Asumimos el compromiso con los hombres y mujeres de nuestra historia que nos interpelan hoy a no desperdiciar refuerzos, a no fallar el rumbo, a no bajar los sueños del altar de la esperanza", afirmó.
El ex obispo, que gobernará por un periodo de cinco años, dejó claro que el cambio no fue sólo "algo electoral", sino "una apuesta cultural, quizás la más importante en su historia".
Lugo, visiblemente emocionado en su discurso, dijo que "este proceso no tiene vencedores ni vencidos, sino que es el cambio para asumir el proceso de convertir a Paraguay en una de las democracias consolidadas del mundo".
Aseguró que los funcionarios de su gabinete serán implacables con los ladrones de su pueblo. "Hoy termina un Paraguay exclusivo, secretista y con fama de corrupción", dijo.
"Nuestra bandera de campaña es el liderazgo colectivo, para derrotar el caudilllismo con una economía sustentable, con entidad social de esos ingenios que nos ocupan como presidentes, con una lectura puntual de los fenómenos mundiales, que no será posible sino insertamos como transversal una educación para el cambio social basada en la defensa de los Derechos Humanos", defendió.
Contra la inequidad y la miseria
Fernando Lugo declaró en su discurso que sueña con un Paraguay socialmente justo, donde nunca más exista inequidad que genere sociedad y hambre al mismo tiempo.
"Yo renuncio a vivir en un país donde unos no duermen porque tienen miedo y otros porque tienen hambre", señaló el jefe de Estado.
Explicó que su respuesta será la acción reductora de los factores que provocan la pobreza cultural y el enfoque de su gobierno será en los sectores de mayor vulnerabilidad estratégica.
Dijo que su gobierno apuntará a planes de salud y educación que derroten por fin la exclusión. "No sabemos cuánto nos demoraremos para aliviar esta inequidad, no sé si lograremos tumbar el monstruo de la miseria, pero el Paraguay cambiará trabajando, evaluando y construyendo por nuestro país".
Lugo señaló que su gobierno se enfocará en el control de los bienes públicos, en evitar la eternización del despilfarro que ostentan grupos sociales, mientras que los niños en el país permanecen en las calles.
De igual forma, en tono conciliador, llamó a los integrantes del resto de los partidos políticos, a incluirse en el nuevo proceso que emprende esta nación suramericana.
"Vos tienes un ladrillo en tus manos de este nuevo edificio llamado Paraguay, acércate, no importa a que sector político respondes. En este país se acabaron las afiliaciones políticas para lograr un puesto de trabajo en la función pública", afirmó el mandatario.
A favor de la integración
El nuevo presidente paraguayo también ratificó que su propuesta gubernamental cree fervientemente en la integración.
"(Mi propuesta de Gobierno) cree en la poesía de la patria sin murallas, cree en la ecuación de fronteras fértiles antes que oclusivas", afirmó.
"Damos la bienvenida y el respaldo a diversos esfuerzos de integración ya vigentes o en proceso", reiteró.
Lugo, de 57 años y que sucede en el cargo a Nicanor Duarte, recibió el bastón de mando de manos del presidente del Congreso, Enrique González Quintana.
En el mismo acto también juró su cargo el vicepresidente del país, Federico Franco, del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), que formó parte de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), la coalición que llevó a Lugo al poder.
Participaron de la ceremonia los jefes de Estado de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Honduras, Taiwán, Uruguay y Venezuela, además del heredero de la Corona española, el príncipe Felipe de Borbón.
La investidura de Lugo, que llegó al acto con una camisa típica paraguaya de color blanco y cuello redondo, pantalón gris y sandalias, fue precedida por la entonación del himno nacional en guaraní y en castellano, y 21 salvas de cañón.
Al ganar las elecciones del 20 de abril de este año, Lugo puso fin a la hegemonía del Partido Colorado, que gobernó, entre dictadura y democracia, por más de 60 años.
Fin de los colorados
Precisamente, antes de entregar los símbolos del poder a González Quintana, el ahora ex mandatario paraguayo, Nicanor Duarte, despidió su gestión y con ella, los 60 años de dominio del Partido Colorado.
"La democracia está avanzando en el Paraguay; hoy vivimos un momento histórico. Por primera vez se produce la transferencia de poder de un partido a otro en un clima de esperanza", afirmó Duarte en la sesión conjunta del Parlamento.
"Estoy seguro que el presidente Lugo y su equipo continuarán con el camino de quienes escogimos la política como convicción y como decisión", dijo Duarte.
Expresó que "hoy tenemos la posibilidad de reafirmar los pilares de la democracia, con mejores resultados sociales, con mayor integración de los bienes políticos", dijo en su despedida desde el Congreso de la República.
"En estos 5 años como un hombre de familia, quiero expresar con absoluta sinceridad que puse todo mi empeño por la patria es una tarea dramática diaria en la que algunos, cuando llega el alba, encuentran mas derrotas que victorias", añadió el ex mandatario.