La selección española se clasificó este jueves para la final de la Eurocopa-2008 tras golear a Rusia por 3-0 en Viena, con goles en el segundo tiempo de Xavi Hernández, Dani Güiza y David Silva, y se jugará el título el domingo frente a Alemania, en la capital austríaca.
España, tras muchas décadas de decepciones, tiene la oportunidad de acabar con su historia negra y lograr el primer título desde la Eurocopa que ganó en 1964.
Tras muchas dudas en el primer tiempo, superados en ocasiones por el poderío físico de los rusos, y la inesperada salida del terreno por lesión de David Villa, el goleador del torneo con cuatro tantos, España se hizo dueña del balón en el segundo tiempo y goleó a Rusia.
"Nos costó en el primer tiempo, pero en el segundo pudimos liberarnos y encontrar nuestro juego. Estamos en la final y el rival se llama Alemania. Es un desafío de calibre", señaló el técnico ibérico, Luis Aragonés.
"Perdimos contra un gran equipo de España. Los españoles estuvieron excelentes y merecieron la victoria. Obviamente estoy decepcionado por el resultado, pero estoy orgulloso de todas formas de mi equipo. El tercer lugar en este torneo es un gran éxito", afirmó por su parte el seleccionador de Rusia, el holandés Guus Hiddink.
El combinado de España, que en total le marcó siete goles a Rusia en dos partidos, después de haber ganado a esta selección por 4-1 en el primer partido de la Eurocopa, se tomó cumplida revancha sobre Hiddink, que la había eliminado en cuartos de final del Mundial-2002 cuando dirigía a Corea del Sur.
El equipo de Luis Aragonés, que dejará el cargo tras la final, tiene una cita con la historia el domingo contra Alemania, que derrotó el miércoles en semifinales a Turquía (3-2) y buscará su cuarto título.
España no podrá contar para ese partido con el delantero David Villa, que sufrió una lesión de isquiotibiales cuando fue a lanzar un tiro libre (34), aunque Güiza demostró ante Rusia que Alemania debe preocuparse.
Duelo a muerte
En el minuto 50, España abrió el marcador con una diana con el sello del FC Barcelona, fabricada por Andrés Iniesta y definida por Xavi Hernández.
Xavi entregó el balón desde el medio del campo a Iniesta a la izquierda, que avanzó y cuando su compañero llegó al área, lanzó un centro que encontró a Xavi en posición inmejorable, para marcar con el pie el primer tanto español.
El segundo tanto, en pleno festival español, llegó en el minuto 73 con una bella jugada que inició Sergio Ramos, quien centró a Cesc Fábregas, que había sustituido a Villa, y el volante del Arsenal sacó de su sombrero un centro al primer toque por encima de la defensa rusa, que Güiza remató a gol.
Güiza, que fue máximo goleador de la Liga española, con 27 tantos, había sustituido a Torres cinco minutos antes, y logró su segundo tanto en la selección española, después haber anotado en la primera fase, en la victoria contra Grecia (2-1).
Con el partido sentenciado, David Silva anotó el tercer tanto en un contragolpe en el minuto 82, en el que Cesc Fábregas le centró desde la izquierda y el jugador canario remató a placer.
Fernando Torres pudo haber aumentando la cuenta cuando estuvo en la cancha, sobre todo con un remate en el minuto 63, tras un centro de Sergio Ramos desde la derecha, en el que el delantero del Liverpool falló.
"Que viva España"
Los acordes del popular "Que viva España" fueron los que más sonaban en la noche de este jueves en el centro de Madrid, donde unos diez mil españoles vieron en pantallas gigantes la victoria de su equipo sobre Rusia en la semifinal de la Eurocopa-2008.
Las banderas de colores rojo y amarillo inundaron la plaza de Colón, donde una cadena de televisión había instalado pantallas gigantes para que todos los aficionados de la Roja que lo desearan pudieran seguir el partido.
"Esta vez sí, esta vez campeones el domingo", dijo Juan, un fanático envuelto en una bandera española que festejaba en compañía de tres, con la botella de cerveza en la mano, el primer pase a la final de un torneo continental de España desde 1984.
Los gritos de "España, España" y "el día 26, Rusia dijo adiós", acompañaron los últimos compases del partido en el centro de Madrid y llegaron a su cenit cuando el árbitro pitó el final, momento en que arreciaron los cánticos de "que viva España".