Rusia asomó este lunes la posibilidad de apuntar sus misiles balísticos intercontinentales contra objetivos en Polonia y República Checa, países donde el gobierno de Estados Unidos pretende instalar elementos de su sistema de defensa antimisiles (DAM).
La medida, según precisó el comandante de las Tropas Coheteriles Estratégicas de Rusia, coronel general Nikolai Solovstsov, busca contrarrestar la expansión militar estadounidense para lograr el equilibrio en la región y evitar la "devaluación" del potencial ruso, frente al estadounidense.
"Nos vemos obligados a tomar medidas que impidan devaluar el potencial ruso de disuasión nuclear, y no descarto que los misiles balísticos intercontinentales rusos puedan apuntar contra elementos del sistema antimisil norteamericano que se proyecta desplegar en Polonia y en la República Checa", comentó el general ante periodistas.
Rusia y EEUU, históricos rivales desde la Guerra Fría, se encuentran enfrentados por el polémico sistema que Washington adelanta en Europa y que constaría de una base de radares en República Checa que detectaría proyectiles enemigos de manera oportuna, transmitiendo los datos a una base balística en la Polonia, desde donde sería disparado un misil para contrarrestar una posible amenaza.
Washington insiste en que el proyecto va dirigido a contrarrestar una supuesta amenaza nuclear de Irán, incluso a pesar del informe de los servicios de inteligencia estadounidenses que asegura que Teherán abandonó sus actividades nucleares con fines militares en 2003.
Moscú por su parte asegura que el escudo, que estaría en su frontera suroeste, va dirigido en su contra. Además insiste en que el antimisiles atenta contra la seguridad y la paz en el mundo, aumenta los riegos de "destrucción mutua" y abre la posibilidad de "reactivar una carrera armamentista".
El comandante Solovstsov, explicó que Moscú podría aceptar incluso que EEUU instale en el Europa sólo diez misiles interceptores, que estarían en Polonia, y un radar de defensa antimisil en República Checa, pero que no existen garantías de que Washington cumpla con esa condición.
"El hecho es que nadie lo garantiza porque no se ha firmado ningún acuerdo con EEUU", dijo el militar.
"El Derecho Internacional toma en consideración sólo documentos concretos, y hoy no existe ninguno que asegure que Washington se limitará a desplegar únicamente diez misiles, un solo radar y nada más", añadió.
A causa del proyecto antimisiles estadounidense, Rusia suspendió su participación en el Tratado de las Fuerzas Armas Convencionales en Europa (FACE), que limita el despliegue de armamento militar en el continente y que fue suscrito en 1990 como uno de los más importantes acuerdos de desarme de la Guerra Fría.
Además, el presidente de Rusia, Vladimir Putín, amenazó con retirar a su país del Tratado sobre armas nucleares de corto y mediano alcance (FNI), si Estados Unidos impone la instalación de un escudo antimiles en Europa central.