El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, aseguró el lunes que la posición de Estados Unidos y las respuestas que ha ofrecido hasta el momento entorno al proyecto antimisiles que Washington pretende instalar al este de Europa, reduce las posibilidades de llegar a un entendimiento.
"Se acordó sostener un nuevo encuentro para tratar de llegar a un consenso sobre este problema pero las respuestas recibidas ofrecen pocas perspectivas", aseguró Lavrov en rueda de prensa desde la ciudad estadounidense de Annapolis, donde este martes inicia la conferencia sobre Medio Oriente.
El diferendo ruso-estadounidense por los planes del Pentágono de desplegar en Polonia y República Checa elementos de su sistema de defensa antimisiles (DAM) figuró entre los problemas estratégicos debatidos por el canciller y su par estadounidense, Condolezza Rice.
"La parte rusa confirmó que seguirá analizando las proposiciones recibidas por escrito", dijo Lavrov a periodistas.
Rusia y EEUU, históricos rivales desde la Guerra Fría, se encuentran enfrentados nuevamente por el polémico sistema que EEUU adelanta en Europa y que constaría de una base de radares en República Checa que detectaría proyectiles enemigos de manera oportuna, transmitiendo los datos a una base balística en la Polonia, desde donde sería disparado un misil para contrarrestar la amenaza.
Pero para Moscú, quien se opone rotundamente al proyecto estadounidense, el escudo que estaría en su frontera suroeste va dirigido en su contra, además de atentar contra la seguridad y la paz en el mundo, aumentar los riegos de "destrucción mutua" y abrir la posibilidad de "reactivar una carrera armamentista".
Putin había propuesto a su par estadounidense, George W. Bush, el pasado mes de junio durante la clausura de la cumbre de G8, que en vez del proyecto estadounidense de construir un escudo antimisiles ambos países compartan el radar de Gabala que Rusia alquila a Azerbaiyán, propuesta que no ha encontrado eco en la administración estadounidense y de la que Moscú no ha recibido respuesta.
A causa del proyecto antimisiles estadounidense, Rusia suspendió su participación en el Tratado de las Fuerzas Armas Convencionales en Europa (FACE), que limita el despliegue de armamento militar en el continente y que fue suscrito en 1990 como uno de los más importantes acuerdos de desarme de la Guerra Fría.
Además, el presidente de Rusia, Vladimir Putín, amenazó con retirar a Rusia del Tratado sobre armas nucleares de corto y mediano alcance (FNI), si Estados Unidos impone la instalación de un escudo antimiles en Europa central.