Representantes del gobierno de Estados Unidos y de la República Checa reanudaron este lunes en Praga las negociaciones para establecer en este país centroeuropeo un radar detector de misiles, como parte del proyecto de escudo antimisiles que Washington planea instalar al Este de Europa.
Aunque no se dieron a conocer los resultados de la conversaciones de este lunes, que se extenderán hasta el jueves, trascendió que los expertos estadounidenses y checos abordaron sólo aspectos técnicos y legales de la instalación y de la presencia del personal civil y militar estadounidense que operará el radar del escudo antimisiles, al que Rusia se opone.
Tras la primera ronda de negociaciones, en septiembre pasado, los dos países tratan de consensuar las cláusulas restantes sobre el régimen de los militares estadounidenses, según el Estatuto de las Fuerzas Armadas de la OTAN (SOFA).
Hace un mes ambos países indicaron que se habían cerrado dos tercios de los capítulos del tratado SOFA.
La delegación americana está liderada por Jackson McDonald, de la Secretaría de Estado, y la checa por Ivan Dvorak, jefe de la Sección de Política de Defensa del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Estados Unidos pretende establecer un radar de gran alcance en las inmediaciones de Misov, en el polígono militar de Brdy, unos 60 kilómetros al suroeste de Praga, que sería commpletado con 11 cohetes interceptores que EEUU planea instalar en Polonia
Según los planes de Washington, el sistema estará instalado en 2011 y será completamente operativo en 2013.
EEUU argumenta que el escudo servirá para contener un eventual ataque de Irán.
Pero para Moscú, quien se opone rotundamente al proyecto estadounidense, el escudo atenta contra la seguridad y la paz en el mundo, además de aumentar los riegos de "destrucción mutua" y de abrir la posibilidad de "reactivar una carrera armamentista".
A causa del proyecto antimisiles estadounidense, Rusia suspendió su participación en el Tratado de las Fuerzas Armas Convencionales en Europa (FACE), que limita el despliegue de armamento militar en el continente y que fue suscrito en 1990 como uno de los más importantes acuerdos de desarme de la Guerra Fría.
Además, el presidente de Rusia, Vladimir Putín, amenazó recientemente con retirar a Rusia del Tratado sobre armas nucleares de corto y mediano alcance (FNI), si Estados Unidos impone la instalación de un escudo antimisiles en Europa central.
Más del 60 por ciento de la población checa rechaza esa presencia y unos 400 alcaldes y pacifistas de cinco países europeos y de Japón participaron el pasado 21 de octubre en ella capital checa en una conferencia internacional contra esa base.
El gobierno de derecha checo, integrado por conservadores, democristianos y verdes, evitó el viernes pasado que en la Cámara de Diputados prosperara un proyecto de ley para someter a referéndum la instalación del radar, propuesto por el Partido Comunista.