El economista Rafael Correa, quien asumió la presidencia de Ecuador, es un político de 43 años graduado en el extranjero que se autodefine como un "católico de izquierda" y promete refundar las instituciones de Ecuador.
Correa, quien se consolidó en el escenario político durante su breve paso por el Ministerio de Economía, rindió juramento como presidente ecuatoriano tras ganar la segunda vuelta con el 56.69% de los votos válidos.
El doctor en Economía por la Universidad de Illinois, quien cuenta con una larga carrera académica, irrumpió en el escenario político nacional en abril de 2005, durante la crisis que desembocó en la caída del presidente Lucio Gutiérrez.
El izquierdista superó en las urnas la propuesta del multimillonario empresario bananero Alvaro Noboa, con la oferta de impulsar una Asamblea Constituyente que permita refundar las instituciones del país y terminar con la inestabilidad política.
En su Plan de Gobierno figura como punto uno la "Revolución Constitucional", que implicaba convocar a una Asamblea Constituyente para establecer una nueva Carta Magna que impulse una reforma a las instituciones del Estado.
Hasta la caída de Gutiérrez, en abril de 2005, Correa era conocido como un prestigiado consultor económico crítico de la ortodoxia neoliberal y como catedrático de la exclusiva universidad privada San Francisco de Quito.
Este maestro en economía por la Universidad de Lovaina, donde conoció a su esposa, la belga Anne Malherbe, destacó por su activa participación en las marchas que derivaron en la caída de Gutiérrez, cuyo sucesor, Alfredo Palacio, lo nombró ministro de Economía.
Desde ese cargo, sus críticas públicas y radicales contra las multinacionales y su decisión de acabar con un fondo de ahorros petroleros públicos destinado a la recompra de deuda externa privada captaron la atención del país.
Correa duró tres meses como ministro de Economía, pero ese lapso bastó para que muchas organizaciones que participaron en las protestas contra Gutiérrez encontraran en él al representante de un pensamiento económico y político alternativo.
Correa sostiene que, en rigor, a pesar de su larga carrera académica siempre ha sido político, y que esa vocación nació en su juventud tras hacer labor social en una comunidad indígena de la provincia andina de Cotopaxi, donde aprendió quechua.
Para el presidente Correa, las políticas neoliberales sólo han agravado los problemas del país, al punto que el desempleo se elevó de 6.0%, en la década de los 90, a 12.0%, al igual que también aumentó la pobreza.
Además de la Asamblea Nacional Constituyente, Correa propuso una "Revolución Social" mediante la cual garantizaría el acceso gratuito a la educación y a la salud a todos los ecuatorianos y mantener subsidios al gas y la electricidad.
Correa propone una "Revolución Soberana" que priorizará la integración latinoamericana y rechaza el Plan Colombia que instrumenta el gobierno del vecino país contra la guerrilla y el cual tiene un fuerte impacto en la frontera común.
Rafael Correa, habla de manera fluida inglés y francés, ha rechazado la base militar de Manta, donde operan efectivos estadounidenses, y el Tratado de Libre Comercio (TLC) que negocia Ecuador con Washington, se dice contrario al "bobo aperturismo" .
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