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Parte de la guerra viene dada por el acaparamiento de productos de primera necesidad para los venezolanos. (Foto: Archivo)

Parte de la guerra viene dada por el acaparamiento de productos de primera necesidad para los venezolanos. (Foto: Archivo)

Publicado 14 enero 2015
teleSUR
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​Venezuela enfrenta una agresiva ofensiva nacional e internacional en momentos en que su principal producto de exportación y fuente de divisas, el petróleo, sufre una merma importante de su cotización en el mercado.

La Revolución Bolivariana viene siendo asediada por factores internos y externos que desde el plano económico, político e ideológico intentan derrocar un proyecto surgido de la mano del líder y Comandante, Hugo Chávez Frías.

El protagonismo de la Revolución ha permitido el avance de proyectos de integración y unidad en Latinoamérica, y ha servido de referente para la consolidación de proyectos políticos de carácter soberano que alteraron la hegemonía estadounidense en la región.

Luego de derrotado el Golpe de Estado en 2002, el Paro petrolero del mismo año; así como los diversos intentos de los sectores opositores por derrocar a la Revolución (el más reciente ocurrido en marzo de 2014 bajo el nombre de “La Salida”) todos ellos financiados y auspiciados por EE.UU., la estrategia apunta ahora a la guerra de baja intensidad en áreas sensibles de la economía, a intentar debilitar el contenido político e ideológico legado por el Comandante Chávez y la unión cívico militar forjada en la lucha contra quienes sueñan quebrar el orden constitucional.

La Guerra económica

Una guerra de vieja data que busca quebrar a la Revolución tiene varios componentes y que pasa por la dependencia del país con la renta petrolera que genera distorsiones en la economía y facilita una cultura importadora que propicia la acción desestabilizadora:

En el plano interno:

a) Acaparamiento y especulación con los productos de la cesta básica de la población. Práctica que incluye esconder productos de primera necesidad para generar caos, inquietud y angustia en la población. Los productos afectados van desde el medicamentos, productos de limpieza, alimentos, repuestos, etc.

b) Venta con sobreprecio de productos adquiridos con divisas otorgadas por el gobierno con tasas preferenciales. Una práctica denunciada por factores nacionales e internacionales que tienen como base el uso inescrupuloso de los recursos de los venezolanos para enriquecer a los sectores de la burguesía importadora y a las cadenas de distribución en manos de la empresa privada.

Así, en Venezuela los productos tienen un sobreprecio del mil por ciento, si se comparan con los valores de las mismas mercancías en otros países de la región.

c) Desvió de divisas hacia cuentas en el exterior o para alimentar el mercado paralelo. Una práctica realizada por factores del capital con la participación de ex-funcionarios del gobierno que han incurrido en este delito contra la patria. A esto se suma la práctica de particulares de extraer divisas preferenciales autorizadas (a Bs.11,50 o a Bs.6,30 por dólar) por el Gobierno venezolano para su posterior reventa en el mercado paralelo con un incremento de hasta el mil 300 por ciento.

d) Manipulación de productos para venderlos con mayor costo en “nuevas presentaciones”. Productos como el arroz, es “aderezado con ajo”, la leche es “enriquecida con calcio”, y así con diversos productos para encarecer su venta. A esto se suma el extraño caso de la desaparición de la leche de los anaqueles, mientras los mismos son inundados con derivados de lácteos como el yogurt.

e) Desaparición de marcas puntuales de productos de primera necesidad. Un fenómeno interesante tiene que ver con la desaparición de algunas marcas de productos que afectan a sectores tradicionalmente ligados a los mismos. Tal es el caso de la harina precocida de maíz, que la población asocia a una marca específica y ante su acaparamiento por parte de los distribuidores se califica como ausencia total del producto, cuando hay otras marcas del mismo en los anaqueles.  

f) Contrabando de extracción. Promovido desde países fronterizos con Venezuela. El caso más reciente lo constituye la incautación de miles de toneladas de productos alimenticios, para higiene personal, detergentes, baterías, etc., incautadas en un operativo en el estado Zulia; un caso presentado por el vicepresidente de la República, Jorge Arreaza.

En el plano externo:

1) Bloqueo a las fuentes de financiamiento. Por lo general controladas por EE.UU. y sus alados occidentales, quienes han estado implicados en las acciones contra Venezuela. El caso más reciente el aumento del riesgo país declarado unilateralmente por la calificadora financiera Moody's, institución que además “alertó” sobre la posibilidad de “quiebra de la economía venezolana”; hecho que dificulta el acceso a financiamiento y deprecia el valor de los activos financieros venezolanos en el mercado internacional. Una práctica nada inocente.

2) Descrédito de Venezuela y sus aliados en materia económica. Un eje de la ofensiva incluye deslegitimar a los gobiernos e instituciones que invierten en Venezuela; así, la participación de China y Rusia en proyectos productivos son vistos como intentos de controlar el país o como injerencia en los asuntos internos en un proceso que pasa por descalificar ante la opinión publica los acuerdos y compromisos alcanzados por el gobierno nacional venezolano.

3) Ataque a los precios petroleros mediante un incremento de la oferta. Estados Unidos viene aumentando la oferta con crudo obtenido mediante el método de fractura hidráulica (fracking); a partir de la comercialización de hidrocarburos obtenidos en Libia e Irak, luego de controlar la producción petrolera de estos países tras la guerra de intervención llevada a cabo con sus aliados de la OTAN; y el incrementos de la producción, por encima de la cuota acordada en la OPEP, por países como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Esto ha afectado la estabilidad de los precios del petróleo afectando la principal fuente de divisas de Venezuela.

La Guerra ideológica

La ofensiva contra Venezuela incluye el ataque en el plano ideológico a través de los medios de comunicación que se han encargado de crear matrices como:

- Inminencia de un “estallido social”.

- Protestas generalizadas en el país por parte de sectores opositores que “resisten al régimen”.

- Caos generalizado y hambruna en la población

- Violencia desbordada y “represión gubernamental” contra los factores “democráticos”. Recientemente en los premios Oscar varios artistas llamaron a la Paz en Venezuela, en una campaña alimentada a través de las redes sociales que demuestra el carácter manipulador de la ofensiva de la derecha y la ignorancia de quienes se prestaron al juego politiquero.

- Inminencia de un Golpe de Estado promovido por factores internos de la Revolución descontentos con el presidente Maduro.

La idea es generar angustia en la población, gestar “apoyo” en la opinión pública mundial y crear las condiciones para justificar cualquier acción contra la Revolución y su gobierno. Una agenda ya observada en Chile, Libia, Siria, Irak, en las llamadas revoluciones de colores y en los países en los que EE.UU., y occidente están interesados en apoderarse de sus recursos naturales. Y Venezuela es el país con mayores reservas petroleras del planeta, una razón de peso para la acción desestabilizadora.

Otro aspecto de la guerra ideológica está relacionado con intentar desligar al presidente Maduro y los dirigentes de la Revolución del legado de Chávez. De repente la oposición empezó a admirar al comandante Chávez y se convirtió en defensora de su obra, en un esfuerzo por apropiarse de la simbología, el discurso y la construcción consciente que ha alcanzado la Revolución, así como del vínculo profundo con el pueblo que caracterizaba al líder. Maduro pasó a ser presentado como quien torció la ruta de la Revolución, hecho que tiene como fin quitarle pueblo al proyecto político. 

Esta práctica no debe confundirse con el debate necesario que debe darse en la sociedad venezolana; no obstante, la acción manipuladora de los medios en no pocas ocasiones descontextualiza el mismo para presentar supuestas fracturas en el seno de la Revolución. 

La Guerra política

Venezuela ha sido objeto de sanciones por parte del gobierno de Estados Unidos que representan una violación de su soberanía y que pretenden arrodillar a la nación. Destaca que la vocería opositora ha perdido fuerza y capacidad convocatoria. Incluso los medios de comunicación que asumieron el rol político en una etapa han perdido legitimidad.

Ante esta falencia, la ofensiva discursiva ha sido asumida por medios internacionales, funcionarios estadounidenses o personeros políticos de otros países (como Álvaro Uribe Vélez) quienes incursionan con igual intensidad sobre asuntos internos de sus respectivos países como sobre la patria de Chávez y Bolívar.

La respuesta de la Revolución

La respuesta no se ha hecho esperar. La contraofensiva de la Revolución incluye:

La presencia inmediata en la calle, junto al pueblo, en la tarea de garantizar la paz ciudadana y derrotar a quienes mantienen la guerra económica contra la nación.

Reconocimiento de las fallas y la toma de correctivos para subsanar las falencias y los errores, con la responsabilidad y la capacidad autocrítica que legó el Comandante Chávez. Es importante destacar que el Gobierno ha dado la cara a los problemas y actúa en la solución de las dificultades, incluso si estas pasan por revisar la conducta de funcionarios o su procesamiento legal en caso de conductas que vayan en contra de los principios de la Revolución o las leyes.

Garantía de la inversión social y de los recursos necesarios para garantizar el bienestar de la población. En esta dirección se limitaron los gastos suntuarios y se aplicaron medidas para regular el uso óptimo de las divisas que ingresan al país.

Presencia internacional para romper el cerco económico internacional y generar inversión y recursos para el desarrollo de la economía productiva que supere el rentismo dependiente del petróleo.

La gira del presidente Maduro responde a una estrategia encaminada a ampliar los vínculos de Venezuela en materia política y económica, así como defender la OPEP y llegar a a acuerdos dirigidos a contrarrestar la baja de los precios del petróleo y el impacto negativo en la economía.

Fortalecimiento de la integración y de la presencia internacional de Venezuela en Latinoamérica.

Pero quizás la política de mayor impacto ha sido la presencia en la calle con el pueblo para garantizar la marcha de la Revolución, siguiendo la ruta trazada por el Comandante.


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