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70 por ciento de la población del sur de África depende de la agricultura para vivir.

70 por ciento de la población del sur de África depende de la agricultura para vivir. | Foto: EFE

Publicado 4 marzo 2016

África, el continente con mayor índice de desnutrición, enfrenta las consecuencias del fenómeno El Niño como un efecto dominó: inapropiadas condiciones climáticas dañan los cultivos, y generan dificultad para adquirir y producir alimentos.

En el sur de África 70 por ciento de la población depende de la agricultura para vivir y es justo allí donde El Niño, uno de los fenómenos climáticos más fuertes en la historia del planeta, ataca al continente con menores índices de desarrollo humano.

Un informe del Comité Permanente de Organismos Interregionales del sur de África (Riasco, por su sigla en inglés), destaca que El Niño es motor de la inseguridad alimentaria en esa parte del continente, debido a que ataca cultivos, dificulta el acceso al agua y genera condiciones insalubres que provocan enfermedades.

El fenómeno El Niño ha acentuado su efecto progresivamente desde mayo de 2015 hasta enero de 2016, momento en el que comenzó a reducir en la fuerza. Sin embargo, sigue siendo muy fuerte e influyendo en los patrones climáticos globales.

Pese a los estragos, parece que lo peor está por venir. Según Riasco, continuarán las precipitaciones muy bajas en gran parte de África y lluvias superiores a la media en las partes orientales e insulares del continente.

El mayor riesgo suele afectar a Madagascar y Mozambique, debido a que El Niño podría ser más intenso en áreas de ciclones. Los modelos climáticos sugieren que El Niño se acabará para junio de 2016, no obstante, su impacto en la población podría durar más de dos años.

Si la cosecha resulta ser muy baja en los próximos meses, se espera que los precios de los alimentos aumenten aún más.

Casi la mitad de la riqueza mundial está concentrada en el 1 por ciento de la población, reveló un informe de Oxfam. Mientras tanto, entre 1990 y 2014, al menos 182,1 millones de personas padecieron desnutrición.

Los países del sur de África reciben a El Niño como una embestida a su economía, principalmente a la caída de los precios y el debilitamiento de monedas nativas, como las de Sudáfrica y Zambia que llegaron a mínimos históricos en diciembre de 2015.

El Niño también ataca las condiciones de materias primas importantes para la economía. Muchos países de la región obtienen más de 90 por ciento de sus ingresos de la exportación de productos básicos.

En Zambia, El Niño influye en la caída de los precios del cobre porque resgistra los niveles más bajos de agua en el hidroeléctrico de Kariba Dam, que también acarrea daños en las operaciones mineras.

El incremento de los precios de la comida, especialmente en los productos básicos, es otro de los estragos de El Niño. Si se afectan los cultivos, disminuye la producción. Debido a la dificultad de encontrar los alimentos, en Lesoto han subido un 230 por ciento en el último año.

teleSUR
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