• Señal en Vivo
    • Solo Audio
  • google plus
  • facebook
  • twitter
Soy Reportero
Comentarios
  • Despierta Nuestra América

¡Despierta Nuestra América!

Desde hace casi 525 años un mundo fue avasallado: Nuestra América,  generosa y fértil. Sus habitantes naturales, prolongación de la pacha, como hechos de barro y magia, no pudieron se extintos por el odio y renacieron -pues la tierra aquí es tan buena para el humano que vino de todo el planeta- mezclados a sangre, todos en un arcoíris de culturas.

¡No hay niño más bello que aquel que lleva pedacitos del mundo en su piel!

Pero unos cuantos de aquí o allá quieren predominar ya que así es la historia de las civilizaciones, una eterna lucha entre poderosos y débiles. No nos bastan cinco siglos para renacer. Porque quieren nuestros árboles, metales, agua cristalina, frutos y animales. Porque anhelan el producto del trabajo que de las manos nuestroamericanas brota creativamente. Consumen tanto que nada es suficiente y siempre necesitan más. Para saciar el hambre de agujero negro, engullen nuestras estrellas y las devuelven enanas blancas. Ponen su arte, su ciencia occidental, las empresas y capitales inflados, a marcar techos a nuestros sueños. Sí, techos a Nuestra América, que mira eclipses desde su niñez. ¿Dónde estaría el cálculo Azteca hoy con quinientos años de evolución?

Los poderosos de la historia usan sus países y los vuelven imperios. Siembran odio en sus naturales para justificar genocidios, guerras de rapiña y desplazados. Serían capaces de crear un infierno e invierno nuclear para bañar en oro el grifo de sus baños.

Los poderosos de la historia se alían y cooperan creando gigantes dementes incontrolables, que apuestan con la moneda de la existencia en un retorcido juego violento: la geopolítica. Son tan grandes y fuertes, que con un estornudo cambian un Presidente en Brasil y matan a otro en Chile.

Son tan falsos y tramposos que con cinismo, nos venden su democracia vacía, de medios de comunicación, para que estemos quietos, y con el cuchillo de la OEA nos sacan el corazón por la espalda.

Ya nos advirtió Martí: “Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quito la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar…”

La región debe despertar una vez y otra vez. No es anhelo lógico ni nostalgia de otrora, integrar naciones solo por ser vecinas con orígenes distintos como la Unión Europea. Lo que es uno de raíz, no se puede unir más. A riesgo de perecer en bostezos, Nuestra América, debe volver a erguirse urgente como gigante en un gran movimiento estratégico de ajedrez. Con el ímpetu, brio y solidaridad como el que brota del amor humano ante desastres excepcionales naturales. Natural es el ser también y desastre son el atraso, hambre, exclusión, odio entre pueblos y enfermedades, entre otros males de tercer mundo, que como yunques y elásticos, tiran para atrás el carro de nuestro porvenir.

Los poderosos además temen, y sino deberían, al despertar de los pueblos de por aquí. Ponen su internet, sus fármacos, sus medios masivos y su ciencia hegemónica, bajo nuestra nariz para que aspiremos quietud, alucinemos oportunidades de progreso, y no asomemos nuestra cabeza sobre las nubes, como los picos de los andes. En esa altura es la contienda real. Allí están los porqué. Desde allí se determina la vida de miles de pueblitos y ciudades regados como luces sobre la alfombra del continente. Temen porque no importa cuán poderosos hayan sido los imperios: los pueblos haciendo historia tarde o temprano se los sacuden.

El siglo XXI a la voz valiente y enérgica de grandes líderes, como aquellos de la independencia, nos encontró abriendo los ojos. El grito del ALBA, defendido bravamente por el caimán guardián de nuestras playas,  sacudió como terremoto el lecho de sueños. El poder del Norte y Europa, astuto como comadreja, advirtió el brillo y riesgo. La reacción fue contundente y dañina, pero como antes, no pudieron evitar el despertar. Con toda su maquinaria y armas traicioneras, teorizan sobre el fin de una época progresista para convencernos. El cambio de era se ha iniciado. Debemos alimentar ese fuego pues el riesgo es grande. Es una responsabilidad y necesidad histórica de quienes habitamos el presente. En su magnitud potencial, Nuestra América con bondad de madre tierra y poder de Diosa, podrá equilibrar el mundo, junto al África de Mandela.

Ya algunos que miran debajo de las nubes, le creyeron al poder engañoso. Volvieron a soñar en pequeño y a buscar respuestas en donde quieren que busquemos. Sin saber que cuando casi extintas las mejores ideas, hubo un Cinco Palmas. Es tal el poder de las ideas justas, que en menos de medio siglo –un suspiro en la historia continental- de esa semilla, nació el ALBA, raíz del cambio de ERA.

Por ello:

Creer en lo imposible es creer en nosotros. No hay utopías, sino barreras hegemónicas a derrumbar.

Brille nuestro arte, espiritualidad, ciencias y en sí, el saber de todas nuestras culturas para el bien humano general.

Transitemos a tecnologías y comunicaciones sanas, nuevas formas de urbanidad equilibrada, de colectividad solidaria, sustentable y respetuosa de la Madre Tierra y del futuro, los niños.

Distribúyase bien. El derecho no puede ser el del individuo sobre el de todos por que así, vuelve tarde o temprano hecho pobreza que afecta al individuo y al todo en un círculo vicioso histórico.

Es urgente soñar y hacer en grande. Materializar obras colosales e instituciones nuevas, liberadoras, dignas de lo que somos: Seres capaces de romper paradigmas históricos a escala de civilización, con una ética revolucionaria y soberana. 

Salude y respete el mundo la nueva era nuestroamericana, que lejos de estar extinta, vive mientras haya sol.  

Perfil del Reportero
Argentina
Videos

Comentarios
0
Comentarios
Nota sin comentarios.