Signos monetarios del mundo multicéntrico y pluripolar

La principal determinación en el mundo occidental que rige las relaciones sociales de producción, es económica. Y como tal, está fundada en el capitalismo, que a cada época se reacomoda, de acuerdo con los intereses imperiales del viejo y fuerte dominio de Estados Unidos de Norteamérica (EEUU) y de sus aliados en Europa, sobre todo, sobre la base de una economía financiera especulativa y parasitaria, apoyada en capitales golondrina que viajan a la velocidad del internet, con ADSL o con fibra óptica, hecho que ha servido de vehículo, para quebrar economías, promover las maquilas, dumping económico, derrocar gobiernos y concentrar mayor acumulación de capital transnacional en pocas manos, a costa de la pobreza, miseria y dependencia de las mayorías nacionales, en beneficio, fundamentalmente, del principal asiento que representa el país con la mayor deuda externa y con el signo monetario de menos y casi escaso soporte en riquezas minerales, energéticas y oro: EEUU.

Se hace urgente, necesario y pertinente, ir, gradualmente, sustituyendo el Dollar estadounidense ($), en unos casos...

Frente a ese orden ut supra descrito, ha emergido, desde la última década del siglo XX y lo que va en dieciséis años del XXI, un nuevo mundo, el multicéntrico y pluripolar, con el criterio de “potencia, sin ser imperialista”, como lo ha expuesto ampliamente, el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, en su Tercer objetivo Histórico del Segundo Plan Socialista de la Nación, 2013-2019 (Plan de la Patria:2013), al mismo tiempo que en diversos puntos del globo terráqueo están emergiendo expresiones coincidentes, las que hoy han configurado este nuevo orden mundial, emergente, el multicéntrico y pluripolar, cuyas manifestaciones conocemos como los países más desarrollados emergentes  que conforman el BRICS y el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), mientras que en esta parte del mundo occidental, emergió primero como “Alternativa”, lo que luego hemos conocido como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), la Unión de Naciones del Sur (UNASUR), la Comunidad Económica Latinoamericana y Caribeña (CELAC) y PETROCARIBE este último, organismo petrolero que libera a las economías nacionales, sobre todo, a los países dependientes o semicoloniales y carentes del principal recurso energético, de todo chantaje, dumping económico y control imperial de EEUU y sus aliados imperiales.

Esta nueva configuración del mundo multicéntrico y pluripolar ha representado un éxito para los pueblos emancipados del mundo, sobre todo, porque éstos representan una nueva zona o potencia de paz y de riqueza de nuestros pueblos para alcanzar la mayor suma de felicidad social posible, es decir, el buen vivir y el vivir bien de la mayoría en cada nación- Estado.

Sin embargo, estos avances corren el riesgo de verse frustrados, a menos que trastoquemos el viejo esquema, estructura y dependencia del signo monetario y las formas de relacionamiento e intercambio económico y comercial, porque, de lo contrario, estos organismos y estas buenas intenciones, terminarían haciendo el papel de colaboracionistas con el imperialismo internacional y estas organizaciones, sin querer y/o queriendo, pudieran terminar siendo vehículos idóneos para el reacomodo del capitalismo, sobre todo, en la actual crisis económica internacional.

En tal sentido, se hace urgente, necesario y pertinente, ir, gradualmente, sustituyendo el Dollar estadounidense ($), en unos casos; e incorporando en otros, otro tipo de monedas que fortalezcan y protejan las nuestras, amén de nuestras reservas nacionales e internacionales, desde los bancos centrales de cada país, junto con la creación y consolidación de bancos y fondos, bajo el dominio directo de los países del BRICS, MNOAL, ALBA-TCP, UNASUR, CELAC y PETROCARIBE, con nuevas formas de relacionamiento, que más allá de lo  estrictamente comercial con el signo monetario en curso, también se promueva el intercambio por bienes, servicios e insumos, incluso, con la transferencia de conocimiento y la técnica en beneficio de nuestros pueblos.

El mundo entero, sobre todo, en los centros del poder, saben que el Dollar ($) estadounidense es solo papel sin valor real, más allá de la garantía imperial avasalladora a sangre y fuego, lo que no es garantía económica real, nisiquiera en los términos capitalistas que el modelo neoliberal ha impuesto al mundo. 

Por otra parte, todos sabemos que a la presente fecha, EEUU no posee las reservas energéticas que tanto cacareaba y ya no es posible seguir explotando con la técnica ecocida del fracking, los nueve millones de barriles diarios que acostumbraba, ni de seguir colocando más de 11.6 millones de barriles diarios de petróleo, a precios tentadores e irracionales en los mercados internacionales, para así, hacer caer el precio de la cesta petrolera como lo hizo sometiendo a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y a los súbditos de EEUU, productores de petróleo, a quienes ha sacrificado y traicionado, para sus intereses, gracias a que hasta hace poco tiempo, vendía por debajo del precio de costo, el barril de petróleo robado por el ISIS, en alianza con Turquía, lo que significó la tríada del boicot energético EEUU-ISIS-Turquía, que tanto Siria, como Rusia, lograron vencer, para detener este boicot, lo que apunta al resurgimiento gradual del precio del crudo en los mercados internacionales, hacia un precio justo, si entre otras acciones, incorporamos otros signos monetarios, como el Rublo, Yuan y el Sucre, que pudieran  extenderse a todos los países miembros del MNOAL, BRICS, de la CELAC, la UNASUR, la ALBA-TCP y PETROCARIBE.

Una efectiva integración económica solidaria y de nuestros pueblos emancipados, sería efectiva y apuntaría a la liquidación del mundo unipolar,  contrapuesto a la consolidación del multipolar, con rostro y sentido humano, sería si América Latina y el Caribe, incorporasen el SUCRE, iniciativa nacida en Ecuador. El Sucre, podríamos extenderlo, primero con transacciones electrónicas, que es posible promover en nuestros pueblos, como en Venezuela, hasta alcanzar el papel moneda, que al estar en mejores condiciones que la Unión Europea (UE), como lo está en el presente del 2016, nos permitiría asumir esta moneda fuerte, junto con soportes y plataformas tecnológicas que sustituyan las existentes al servicio de la economía monopólica imperial, que aunque, no busquemos liquidar su existencia real, ni persigamos un revanchismo económico indecretable, sean el Rublo, Yuan y el Sucre, otra opción dentro de las múltiples y no sigamos dependiendo como sucede con las compras electrónicas con dólares estadounidenses, en donde los consumidores y usuarios están condenados a, por ejemplo, comprar solo por un única plataforma de comercio estadounidense y recibir los envíos de empresas estadounidenses que ganan de dicho monopolio, con partes iguales, como las de envío y recepción, también estadounidense, favoreciendo sólo la economía del norte, la maquila y el comercio exterior estadounidense, en detrimento de nuestros pueblos.

Ampliando un poco más en este ejemplo, un ciudadano venezolano compra sólo en una franquicia estadounidense productos que venden en el comercio de EEUU (la mayoría de ellos, fabricados en China y en países asiáticos), en dólares estadounidenses, porque no ve otras opciones o alternativas y las escasas que pudieran servir, no gozan de mayor difusión en los portales electrónicos, ni en los mass media.

Igualmente, aunque los venezolanos somos miembros de la UNASUR y hacemos convenios con Rusia y China, el ciudadano común no puede comprar en bolívares, a estas regiones, ni a Bolivia, Argentina, Ecuador, Uruguay, Bolivia o Brasil, por nuestras trabas autoimpuestas electrónicamente y por la inaccesibilidad de conversión monetaria a otros signos que no sean el Dollar o el Euro, los que siguen ocupando un privilegio en los portales electrónicos propios, como reflejo del privilegio en el intercambio comercial impuesto desde los centros imperiales, lo que hace, que en el proceso de conversión monetaria, el Bolívar (Bs.), al igual que otras monedas de nuestros países latinoamericanos, caribeños, de los BRICS y del MNOAL, se devalúen y fortalezcan aún más el Dollar estadounidense, solo por el uso de dicha moneda en nuestras transacciones, además de otras variables propias del intercambio comercial, dependientes, sobre todo, de la demanda de dólares y de condiciones arancelarias, que bien pudiéramos cambiar desde nuestros bancos centrales.

Queda pues, de nuestra parte, acometer las acciones que nos aproximen más a nuestros pueblos emancipados del mundo, a partir de un nuevo relacionamiento en las formas y usos comerciales y de intercambio, lo que pasa por nuevos signos monetarios que nos sean más nuestros, como el Rublo, Yuan y el Sucre, amén de la promoción electrónica e intercambio micro y macro comercial, de manera versátil, lo que contribuiría a consolidar y proteger a este nuevo mundo, multicéntrico y pluripolar, como nuestro vino de plátano, que siendo amargo, dicho en paráfrasis de José Martí, es el vino que nos es más nuestro y de acuerdo con nuestra identidad.
Perfil del Bloguero
Nacido en Mérida, Venezuela.Narrador y ensayista. Activista político de base, del PSUV. Comunicador de Calle del SiBCI, No. 16004.Profesor universitario e investigador de fenómenos sociales y del habla espontánea.Profesor en Lengua Materna; Magister Scientiae en Literatura Iberoamericana; Doctor en Ciencias Sociales.
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