Segundas vueltas y medio socialistas como medio preñados

El problema con el socialismo real en todos los rincones de la tierra ha sido el que hemos pretendido construirlo sobre la base de las democracias burguesas, las que son la esencia y principio rector  del capitalismo en el que hemos crecido y vivido,  asumiendo sus vicios y rémoras que, a fin de cuentas,  son las antípodas y paradojas del socialismo, porque la diferencia entre el capitalismo y el socialismo radica en las relaciones sociales del producción: en el capitalismo la riqueza o el capital está concentrado en pocas manos desde el proceso originario de acumulación de riqueza, en el que la burguesía concentra  y controla los medios de producción y sus modos, gracias a esa democracia al servicio del Estado burgués, mientras que en el socialismo han de cambiarse las relaciones sociales de producción, lo que implica que la concentración de la riqueza dejaría de estar en pocas manos y la explotación del trabajador dejaría de existir, gracias a la colectivización de la riqueza y de la propiedad, cosa que aún no ha sucedido en nuestro nuevo mundo que queremos hacer emerger, el multicéntrico y pluripolar.

El material electoral es despachado desde las instalaciones del Centro de Exposiciones y Convenciones Mitad del Mundo (Cemexpo), en Quito y están certificados con el sello de valija diplomática, además, son previamente revisados por la empresa de Correos del Ecuador.

Dicho en términos más pedestres, estamos haciendo remedos de socialismo, cuando pretendemos que conviva el capitalismo con  el socialismo o buscamos  congraciarnos con la burguesía y con el gran capital, en pretendidas revoluciones fallidas disfrazadas de terceras vías, desaparición de la palabra “socialismo” para no irritar a la burguesía y poder enamorar o encantar a la llamada clase media, con la errática percepción de adecuaciones a los nuevos tiempos, “pero a la manera capitalista”, porque no somos capaces de repensarnos con otro modo diferente de ser, de pensar y de actuar.

Por lo antes graficado, grosso modo, podemos aproximarnos a la comprensión, no celestina, de lo que está aconteciendo en este nuevo mundo, que por una parte se niega a ser una colonia imperial estandarizada al servicio de Estados Unidos de Norteamérica (EEUU), mientras que, por la otra, incurre en la preservación de esa democracia burguesa, como paradoja, producto de la ignorancia aprendida.

Entre esas contradicciones o paradojas, vemos, por ejemplo, en América Latina y Caribeña, con la excepción de Cuba, países en donde se ha ganado elecciones bajo consignas revolucionarias y de emancipación, sacando a los pobres de tal situación y elevándose el nivel de vida y movilización social que los arroja y convierte en la clase media hecha a la manera de los antivalores del capitalismo, lo que ha derivado en que los contingentes de fascistas y enemigos del socialismo han crecido a la sombra de gobiernos socialista, simple y llanamente, porque nuestra institucionalidad aún sigue preservando el modelo de viejo Estado burgués.

Así, tenemos ejemplos elocuentes, de reciente data, como por ejemplo: en Brasil, donde una mayoría del pueblo, una masa amorfa y embobada, contempló el golpe de Estado parlamentario  contra Dilma Rousseff,a pesar de tanta lucha y fanfarria revolucionaria con Luiz Inácio Lula Da Silva que la precedió; en Argentina los ciudadanos que salieron de la miseria con Néstor Kirchner y con su esposa Cristina Fernández, luego votaron por el emblema del fascismo y heredero de la asesina dictadura militar, Mauricio Macri; en Venezuela la oposición creó una guerra económica y caos de desabastecimiento programado y la mayoría del Pueblo votó en las elecciones parlamentarias por sus verdugos, entre empresarios parásitos de Fedecámaras-Venamcham, drogadictos consumidores de perico y marihuana y viejos truhanes de la política cuartorrepublicana; en Bolivia esa mayoría indígena que hoy es sujeto de derecho, gracias al hermano aymara, Evo Morales, votó en contra de la posibilidad de su reelección; y en Ecuador, el candidato de la llamada “revolución ciudadana”, Lenín  Moreno, apoyado por el Presidente Rafael Correa, ganó con un poco más del treinta y ocho  por ciento  (38%), seguido del llamado candidato de la centro derecha, quien obtuvo un veintiocho por ciento  (28%), mientras que en la misma oposición y más recalcitrante aún, se apunta la candidata socialcristiana con un quince por ciento  (15%), lo que implica que, haya o no alianzas en la derecha,  la tendencia electoral será jugar a la liquidación de la fórmula de Lenín Moreno y sus progresistas, para liquidar los logros reivindicativos obtenidos en el progresismo de Rafael Correa y su economía dolarizada, al igual que sucedió con el balotaje que despojó del triunfo al candidato fofo, Daniel Scioli frente a Macri, fenómeno que tuvo su variación en  la colonia estadounidense, conocida como Colombia, en donde se entramparon en una lógica simple y mediática de votar por el menos malo,  entre Juan Manuel Santos y el Capo Álvaro Uribe Vélez.

Esta lógica electoral de las segundas vueltas de la legalidad burguesa es producto de la ignorancia aprendida desde nuestras universidades y los medios privados, porque todos subestimamos el trabajar a tiempo y con premura, con la celeridad y sostenibilidad que aconsejaban  el Comandante Hugo Chávez y el Comandante Fidel Castro, para generar conciencia revolucionaria y socialista, que es lo único contrario, real y concreto, frente al capitalismo.

Es peligroso y lamentable, tanto arrogarse las banderas del socialismo para preservar y pretender convivir con el capitalismo, como también, mostrarse aséptico del socialismo y de toda ideología, por snob, por congraciarse con los burgueses y sus lacayos o por ignorancia supina, cuando en el fondo el cáncer que carcome el alma de los pueblos se fortalece: me refiero al capitalismo.

Dicho también en términos latos, no se puede ser medio socialista, coqueteándole al capitalismo o haciéndose el distraído y poniendo etiquetas o frases edulcoradas a  revoluciones que son fallidas desde el mismo momento de su gestación. No se es medio socialista, como tampoco se puede estar medio preñada o medio embarazada. Capitalismo y socialismo son contradictorios, desde todo punto de vista. Y, si seguimos tercos y coqueteando al capitalismo para nosotros vivir del sueño de un socialismo no realizado, seguiremos cosechando derrotas y revoluciones fallidas. Sería bueno, al menos, considerar la propuesta de Nicolás Maduro, de profundizar la revolución socialista, a mayor contradicción frente al capitalismo. Total, si no lo hacemos, como hasta ahora, en nuestra América Latina y Caribeña, seguiremos sucumbiendo a cuentagotas frente al capitalismo, con la fantasía de medio preñados.


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Perfil del Bloguero
Nacido en Mérida, Venezuela.Narrador y ensayista. Activista político de base, del PSUV. Comunicador de Calle del SiBCI, No. 16004.Profesor universitario e investigador de fenómenos sociales y del habla espontánea.Profesor en Lengua Materna; Magister Scientiae en Literatura Iberoamericana; Doctor en Ciencias Sociales.
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