Referéndum en Grecia: cuando el pueblo comienza a recuperar la palabra

Desde la escuela nos enseñan que la palabra democracia proviene de la articulación de dos términos griegos: demos (pueblo) y kratos (poder, o gobierno). La democracia es por lo tanto el poder (o el gobierno) del pueblo. Cuando el pueblo no tiene el poder para decidir su modelo político, social, económico, no hay democracia.

Referéndum en Grecia: cuando el pueblo comienza a recuperar la palabra

Vivir en democracia supone entonces el ejercicio activo de la participación protagónica.Esta afirmación –en abstracto- es una obviedad, un consenso. Sin embargo, en casi todo el planeta reina la plutocracia: el poder real lo tienen los que poseen mucha riqueza. En el capitalismo, los medios de producción tienden a concentrarse, cada vez más, en muy pocas manos. El poder financiero define en privado sus políticas y las impone a los gerentes que instala y sostiene en el gobierno. No importa la opinión popular. Este sistema mantiene una democracia formal, supuestamente representativa, pero expropia a las mayorías la posibilidad de decidir sobre las políticas fundamentales, que hacen a su modo y a su calidad de vida.

En estos momentos el pueblo griego se encuentra batallando por recuperar la democracia, luego de muchos años de dominación explícita por parte del capitalismo financiero internacional y los gobiernos europeos.

Cómo dominar un país en pocos pasos

Primero, para ser aceptada en la Unión Europea, en 2001, a Grecia se le exigió que realice una política “de austeridad”, con determinados parámetros de gasto y ahorro, mientras los países más desarrollados de Europa otorgaban préstamos relativamente baratos para el salvataje de los bancos, el consumo de la población más rica y gastos públicos innecesarios.

La operación tenía fuertes intereses: la demanda de bienes de Grecia sostenía las exportaciones de otros países, principalmente de Alemania. Pero como esta demanda estaba por encima de los ingresos que generaba con su producción interna, Grecia pedía prestado más y más euros a instituciones financieras como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE), controlados por el gran capital norteamericano/europeo y administrado por cuadros político-técnicos (tecnócratas). Así, los centros capitalistas de Europa aumentaban su producción y sus ganancias, y al mismo tiempo construían la herramienta de extorsión que les aseguraría un mayor control de la economía griega: la deuda externa.Cuando en 2009 esa burbuja financiera explotó –y de paso, se descubrió que el gobierno de derecha, junto a fondos de inversión como Goldman Sachs, habían manipulado los números con acuerdo de los mismos tecnócratas europeos -, los acreedores “bajaron la calificación” de la deuda griega. Se hizo cada vez más difícil conseguir fondos y la llamada Troika (el BCE, el FMI y la Comisión Europea) exigió entonces profundizar las políticas de austeridad, para tener superávit y asegurarse el pago de la deuda, a cambio de sucesivos “rescates” financieros.
 
En su blog

surversión.wordpress.com, Luis Salas Rodríguez señala un ejemplo de este proceso: “Grecia en la actualidad tiene uno de los mayores equipamiento bélico de la Unión Europea. Como indican diversas fuentes, en los últimos diez años Grecia gastó -sin razón alguna- unos 10 mil millones de euros en compra de equipos bélicos. Dichas compras fueron hechas en su mayoría en Alemania (3.000 M€) y Francia (4.000 M€), precisamente los principales acreedores de Grecia. Lo más grave es que como lo reconoció claramente la canciller alemana Angela Merkel, tras la concesión del primer préstamo a Grecia, Alemania forzaba contratos de ventas de armas como condición para concederlos, lo cual quiere decir que durante la aplicación de la austeridad social, Alemania siguió estimulando el hiper-consumo bélico en vez de hacer lo contrario, agrandando una cuenta de la cual son exclusivos beneficiarios”.

Las medidas neoliberales: privatizaciones, rebaja de salarios y despidos, recortes de subsidios, pensiones y derechos laborales y el aumento de impuestos a la población hicieron caer el consumo y el PBI a niveles alarmantes, aumentaron el desempleo (hoy es del 26%), provocando una fuerte crisis social y política.Mientras los ajustes supuestamente eran para reducir la deuda, se generó una deuda cada vez más grande, impagable. Una situación similar a la de Puerto Rico, donde el parlamento acaba de pedir la quiebra. Aunque en este caso el problema es mayor, porque aún está bajo dominio colonial de EEUU, que niega expresamente la autodeterminación política y económica –es decir, la democracia- a la nación caribeña.

Ahora, en el colmo del cinismo, el capital europeo pretende “mayor austeridad” y hacer responsable de la crisis a “la irresponsabilidad” del nuevo gobierno griego, electo en enero de 2015, encabezado por

Alexis Tsipras, de la Coalición de Izquierda Radical (SYRIZA).

En las calles y en las urnas

Las políticas públicas exigidas por la Troika fueron aplicadas por el partido conservador Nueva Democracia (2004-2009 y 2011-2015) y por el partido socialdemócrata

PASOK (1996-2004 y 2009-2011), quienes, además de alternarse en el Ejecutivo, en el Parlamento coincidieron en los “grandes temas”, como el ingreso a la zona euro en estas condiciones. Así, durante los últimos veinte años contribuyeron a despojar de soberanía al pueblo griego.

Hacia 2010, las consecuencias estaban a la vista y la lucha popular se generalizó, con huelgas e importantes movilizaciones. Contra la represión del régimen bipartidista, el pueblo puso en la calle las palabras que había que decir, de acuerdo a su propia realidad. En un proceso complejo y repleto de contradicciones, esta movilización popular proyectó una propuesta política. Luego de varios intentos, SYRIZA ganó las elecciones a principios de este año. 

Desde ese momento comenzó una febril negociación. Con el 30 de junio como fecha límite para el otorgamiento de un nuevo crédito, el capital europeo intentó imponer medidas liberales más severas, y el gobierno de Tsipras realizó concesiones pero propuso que se ajustara más a los más ricos. La tecnocracia rechazó esa posibilidad y la negociación fracasó.El 27 de junio, el presidente Alexis Tsipras anunció la convocatoria a un Referéndum para que el pueblo pueda votar si acepta o no las condiciones de la Troika. Pocos días después, convocó a votar por la opción Oxi  (No) al ajuste, mientras el viejo bipartidismo “demócrata” –de esos que le quieren imponer su modelo a Venezuela-, rechazaba directamente la realización del referéndum. Para ellos, una vez más, el pueblo no tienen nada que opinar: no delibera, ni gobierna.
 
El domingo 5 de julio, entonces, el pueblo griego fue a las urnas: por primera vez en su historia, para decidir sobre la política económica. Este hecho, en sí mismo, implica un paso en la recuperación del significado verdadero de la palabra democracia, para sí y para todos quienes observan lo que pasa. En una Europa gobernada casi sin fisuras por el neoliberalismo y la tecnocracia, donde todavía existen monarquías y se considera democrático gobernar para las grandes empresas, este momento político de Grecia es seguido con atención en el sur de Europa y en todo el mundo.

El dato: Quién debe a quién

La deuda de Grecia con sus acreedores europeos y el FMI asciende aproximadamente a 257 mil millones de euros, cifra muy cuestionable por los mecanismos corruptos con los que se formó. De este total, Alemania es titular de 72 mil millones de euros (28%), Francia 55 mil millones (21%), Italia 48 mil millones (19%) y España 33 mil millones (13%).

Pero aún considerando que esa deuda fuera legítima, sucede que de acuerdo a la Comisión de la Verdad sobre la Deuda Pública del Parlamento griego, Alemania le debe a Grecia una suma estimada de 287 mil millones de euros, por reparaciones de daños causados durante la ocupación alemana entre 1941 y 1945. El régimen nazi obligó al gobierno griego a hacerle préstamos y destruyó el país, afectando seriamente su capacidad productiva para las siguientes décadas. Alemania se niega a pagar esta deuda, alegando una mínima compensación de 1960, y la considera una demanda “estúpida”.


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Perfil del Bloguero
Periodista argentino. Corresponsal en Caracas de Notas – Periodismo Popular y colaborador en otros medios de comunicación. Sus textos y fotografías se han publicado en periódicos, revistas y sitios web de América Latina y Europa. Desde enero de 2013 hasta abril de 2014 fue productor y editor de noticias en ALBA TV. Actualmente, además de la corresponsalía en Notas.org.ar, integra el equipo de comunicación de ALBA movimientos y participa en el proyecto "Crónica de Comunas".
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