¿Qué formación política, para qué militantes?

Autores: Fernando Vicente Prieto y Micaela Ryan

¿Qué formación política, para qué militantes?

A propósito de la Escuela José Carlos Mariátegui

Los pueblos de América Latina y el Caribe vivimos un momento complejo. Orientadas por la política imperial de EEUU, las fuerzas conservadoras del continente quieren restaurar su plena hegemonía en el seno del Estado y del pueblo. Para ello cuentan con nuevas tácticas y redefiniciones estratégicas, además de variedad de herramientas utilizadas para la formación de un “consenso” al interior de la sociedad. La etapa exige que la militancia popular asuma con fuerza la batalla ideológica y política.

¿Formación, para qué?   

En Argentina, desde 2013, un conjunto de organizaciones que luego confluyeron en el movimiento popular Patria Grande impulsan la Escuela de Formación Política Latinoamericana José Carlos Mariátegui. En esta iniciativa participan como invitados/as militantes de otros movimientos de América Latina y el Caribe. Con algunos de ellos, además, se establecen lazos que vinculan experiencias de formación que se desarrollan en otros países, como es el caso de la Escola Nacional Florestan Fernandes, impulsada por el Movimiento de trabajadores rurales Sin Tierra en Brasil, el Centro Memorial Martin Luther King en Cuba o la Escuela Oscar Creydt en Paraguay, lo que permite la formación de docentes y un aprendizaje a partir del intercambio y la discusión de contenidos y dinámicas.

Este esfuerzo de carácter autogestivo por parte de organizaciones populares lleva a la pregunta por el sentido de estas iniciativas.

En primer lugar, cabe puntualizar algo que no por obvio es menos importante: queremos formarnos para luchar mejor. Para fortalecer experiencias organizativas y aportar al crecimiento del proyecto político.

Esto supone dejar de lado la formación como actividad de personas eruditas, o acumuladoras de saberes que se conforman como un activo privado y que por lo tanto otorgan algún tipo de privilegio, diferenciación o status.

No se trata simplemente de acumular datos, sino aprender a relacionarlos entre sí y con las prácticas del pueblo. Tampoco de “demostrar que sabemos”, en una competencia de egos militantes. En todo caso, la mejor constatación sobre los saberes  será concretar avances en el plano organizativo e ideológico de la clase que vive de su trabajo.

El objetivo es formarse (y constituirse) como un sujeto colectivo crítico: militancia capaz de aportar a la construcción de poder popular, desde la dialéctica entre reflexión y acción concreta. Superar la escisión entre “quienes piensan y quienes hacen”: poner el cuerpo y el espíritu, la fuerza y la inteligencia. Consolidar una ética militante que articule el decir y el hacer. Retomar el heroísmo y la coherencia de hombres y mujeres que nos antecedieron e inspiran nuestras luchas: no para idealizar y vivir esas virtudes como parte de un pasado lleno de nostalgia, sino para resignificarlas en nuestras prácticas actuales. Y también, para ser capaces de construir nuevos conocimientos de manera colectiva, vinculados a nuestras realidades, a nuestras necesidades y prefigurar el futuro emancipatorio que anhelamos.

En este camino se inscriben tanto la apertura a diferentes temas y tradiciones político-ideológicas como la búsqueda permanente por la interacción entre teoría y práctica: “Quien lucha, sabe. Pero quien reflexiona sobre su lucha, sabe más y lucha mejor”, dice Constanza Aceto, recordando a Paulo Freire. Costi es una de las principales impulsoras de la Escuela José Carlos Mariátegui, espacio que en febrero cumplió tres años celebrándolo con la realización del IV Taller Latino de Teoría Política.

En el marco de este taller, que reunió a unos/as 50 militantes populares, participantes de otros países de Nuestra América, opinan sobre un debate que queremos seguir impulsando: qué formación y qué militantes necesitamos.

“La formación es algo prioritario, esencial a nuestra vida, porque necesitamos comprender mejor la sociedad como un todo pero también para orientar las cuestiones organizativas y políticas. Una formación más humana y que nos ayude a proyectar la sociedad que queremos construir.  Tenemos que comprender la política nacional y la política internacional, principalmente la política de América Latina, algo que trabajamos bastante aquí en la Escuela. Conocer experiencias de otros movimientos sociales y comprender nuestra historia y los desafíos que tenemos hoy”.

Danieli Casarotto, MST (Brasil)

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“Desde la perspectiva de Conamuri, la formación es una necesidad. Es básica para conocer la historia y utilizarla en la realidad. Lo principal de esta Escuela es que se están formando jóvenes, que son el presente y el futuro de la humanidad. Necesitamos una formación liberadora, para construir militantes que sean libres y puedan cambiar el mundo”.

María Inés Dávalos, Conamuri (Paraguay)

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“La formación política no es un tema endógeno, se alimenta con las experiencias colectivas de compañeros y compañeras que vienen de otras partes de Latinoamérica. Por eso hablamos de un socialismo latinoamericano,  popular,  feminista. Nos damos cuenta que cada proceso no es ajeno a las luchas de otros lugares. La solidaridad se encarna y se reconstruye en estos espacios de formación. Necesitamos con urgencia construir militantes feministas. No podemos construir una sociedad socialista si se ejerce violencia contra la mujer”.

Carla Toche Casalino, Asociación Femenina Estudiantil (Perú)

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“Una de las lecciones que nos deja la lucha durante el siglo XX es la importancia del cuadro político de carácter integral: ligado a las masas, al pueblo. Y para generar todo ese trabajo de base debe tener una formación integral: política, económica, social, comunicativa”.

Carlos Soto Quilan, Colectivo Andamios (Chile)

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“La formación es la base para que  nuestras acciones tengan un sentido estratégico. Tiene que ver con encontrarnos bajo un horizonte, con una herencia, que son las raíces del pensamiento crítico latinoamericano. Es fundamental la capacidad que tengamos de analizar la teoría, y además ser científicos: analizar en la realidad  la vigencia de la teoría. Necesitamos construir militantes que ante todo tengan vocación popular. Romper con la idea del militante intelectual que está aislado: tiene que juntarse y pintarse de pueblo. Ser humilde en el sentido que respete a las personas y los demás puntos de vista. Y también formar militantes que tengan convicciones fuertes ante esta apuesta política”.

David Arias, Marcha Patriótica (Colombia)

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“La formación práctica y teórica es importante para la militancia. Leer autores como Mariátegui o el marxismo y también ver en una construcción real los conceptos que estudias en la teoría. Si no, terminás haciendo activismo o pura academia. Necesitamos militancia disciplinada y comprometida. También que se vea reflejada en una militancia latinoamericana, no sólo en su país. Por ejemplo, los movimientos al interior de Bolivia muchas veces no tienen política hacia afuera. Entonces que algunos militantes en el exterior estemos participando de una instancia así va a fortalecer el proceso boliviano. Así como el imperio articula sus fuerzas, nosotros también lo tenemos que hacer”.

Abrajam Quispe Alcón, Juventud del MAS – IPSP (Bolivia) en Argentina y Movimiento Popular Patria Grande


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Perfil del Bloguero
Periodista argentino. Corresponsal en Caracas de Notas – Periodismo Popular y colaborador en otros medios de comunicación. Sus textos y fotografías se han publicado en periódicos, revistas y sitios web de América Latina y Europa. Desde enero de 2013 hasta abril de 2014 fue productor y editor de noticias en ALBA TV. Actualmente, además de la corresponsalía en Notas.org.ar, integra el equipo de comunicación de ALBA movimientos y participa en el proyecto "Crónica de Comunas".
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