“Que el Parlasur sesione en Brasil”

El diputado regional Daniel Filmus le preguntó qué más podía hacer el Parlasur por Brasil. Y Tarso Genro no dudó: “Que el Parlasur sesione acá”. O al menos, surgirió, que los parlamentarios viajen a San Pablo o Brasilia. El diálogo transcurrió durante una video conversación abierta organizada por la Universidad Metrpolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), un centro de estudios creado por sindicatos e inaugurado hace tres años por Lula con sede en la ciudad de Buenos Aires.

La presidenta Dilma Rousseff aseguró este martes que en caso de destituirla de su cargo, los brasileños corren el riesgo de sufrir una desestabilización

Genro, que apareció por Skype con un mate gigantesco típico del sur de Brasil, es dirigente de Partido de los Trabajadores, fue dos veces intendente de Porto Alegre y una vez gobernador de Rio Grande do Sul y colaboró con Luiz Inácio Lula da Silva como ministro de Justicia.

Filmus le dijo a Genro que el grupo progresista de diputados del Parlasur llevará la cuestión de Brasil al organismo la semana que viene. También le preguntó que más necesitan los brasileños. Fue entonces cuando Genro le explicó al ex ministro de Educación argentino la importancia de las movidas internacionales. “En Brasil la derecha más aproximada al centro, la que quiere guardar un vínculo con la democracia, es sensible al impacto mundial de lo que pasa en mi país”, dijo. “Fíjense que en Brasil Fernando Henrique Cardoso es el líder de una fuerza neoliberal, el Partido de la Socialdemocracia Brasileña, PSDB, pero le encanta quedar como un socialdemócrata cuando viaja.”

Las iniciativas externas servirían también para que dentro de Brasil sea más costosa la criminalización de Lula. “La persecución de Lula está a cargo de la Policía Federal y de una fuerza especial de procuradores fiscales, pero también esos sectores que tienen cierta comprensión de la utilidad de la democracia, incluso para defender el derecho a exponer su visión del mundo y hacerla triunfar, sienten algún temor cuando avanza el decisionismo schmittiano a la sombra y no plenamente dentro de la Constitución”, dijo Genro, un gaúcho de 69 años.

Karl Schmitt fue uno de los juristas que en los primeros años de Adolf Hitler brindó apoyo teórico a la idea nazi del ejercicio de la autoridad sin restricciones.

“Cuando llevaron a Lula por la fuerza para que declarase muchos que no están de acuerdo con nosotros se preocuparon por la falta de límites”, dijo Genro.

La videoconferencia fue organizada por el Núcleo de Estudios del Brasil de la UMET. Participaron el rector Nicolás Trotta y la secretaria de Investigación, Cecilia Cross. Y asistieron, entre otros, el director del Centro de Estudios Legales y Sociales Gastón Chillier, el director del Instituto de América Latina de la Central de Trabajadores Argentinos Oscar Laborde, el ex embajador en Bolivia Sergio Basteiro y el coordinador del equipo internacional de la CTA Andrés Larisgoitía.

Genro dijo que el gobierno de Dilma Rousseff ajustó las cuentas del Estado pero que “para las necesidades y el gusto del capital financiero global ese ajuste es moderado”. Realizó, entre otras, una autocrítica: el gobierno no percibió a tiempo que las fuerzas aliadas más centristas y conservadoras venían corriéndose hacia la derecha.

Para el ex ministro de Justicia y de Educación de Lula, lo que pasa en Brasil se entiende por tres claves.

Una, “las presiones de las oligarquías políticas regionales, que tienen mucha fuerza en el sistema político de nuestro país, al punto que deforman el sistema político y deforman el sistema de partidos”.

Otra, “la presión de los medios oligopólicos en manos de familias muy ricas, sobre todo Globo”. Ante esa presión “una parte del propio PT fue condescendiente”.

La tercera fue una presión directa, “la fuerza normativa del capital financiero sobre la estructura jurídica y sobre la Constitución”. Como el sistema político estaba débil quienes estaban en contra de la presión no tuvieron las herramientas para enfrentarla.

Del cruce de esas tres presiones nació el proceso de impeachment. Los partidarios del juicio político se encontraron con una falta de delito probable cometido por Dilma “porque, aunque no haga en el gobierno lo que nosotros quisiéramos, la presidenta es honesta y muy seria”. Este motivo coloca a Tarso Genro entre quienes califican el proceso de impeachment que el domingo 17 aprobaron los diputados como “un golpe”.

Para Genro combatir la corrupción está bien y Lava Jato, como se conoce a la investigación sobre el sistema ilegal de coimas en Petrobrás, debe avanzar, claro que respetando las garantías del debido proceso. “Por que hay un estado de excepción no declarado”, denunció.

Luego de esa aclaración Genro, sobre el que no hay ni un rumor de participación en actos ilegales, dijo: “En América Latina la lucha contra la corrupción ya como campaña y no como persecución penal común y corriente es el punto de integración de las élites políticas conservadoras para desestabilizar los procesos democráticos. Gente de nuestro partido no está ajena a casos de corrupción por malversación de fondos y financiación ilegal de la política, pero los grandes medios, difamatorios y manipulatorios, intentan hacer creer que no hay mayor corrupción que la del PT y que en Brasil la corrupción nació con el PT. Fuera de Brasil debe saberse que la Policía Federal, la procuración y la contraloría fueron reforzados desde que Lula asumió en 2003.”

El hecho es que la campaña anticorrupción encarada de ese modo manchó a los sectores progresistas, los hirió y provocó un desgajamiento de sectores que apoyaban a Dilma. 

Esa pérdida se sumó a los que quitaron su apoyo por la política económica. “El gobierno tenía que haber cambiado el rumbo de la economía, para pasar de la articulación sumisa con el capital financiero internacional a una integración cooperativa que nos permitiese bajar las tasas de interés”. Tampoco encaró Dilma una reforma política, para no enfrentar el poder territorial del Partido del Movimiento Democrático Brasileño del vicepresidente Michel Temer y del presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, que está siendo procesado por la Corte Suprema.

Sin embargo, la responsabilidad política no justifica el golpe. Tampoco la pérdida de legitimidad, que en el caso de Temer es peor porque las encuestas le dan hoy 1 por ciento de intención de voto y tanto su partido como el PSDB tienen la mayor cantidad de mencionados en grandes casos de corrupción.

¿Qué pasaría si asumiera Temer? Para el ex gobernador de Rio Grande do Sul, “al otro día el pueblo estará en las calles pidiendo elecciones generales anticipadas”.

¿Qué política económica se supone que desarrollaría un gobierno de Temer? “Parten de la idea de que los ajuste de Dilma son insuficientes y que deben radicalizarlos mediante el recorte de las políticas sociales y el reforzamiento de la integración financiera sumisa”, dijo Genro. “Aprovechan la adhesión de una parte de la clase media, la que como tiene 10 mil dólares en el banco se cree banquera y razona como lo hacen los grandes empresarios: con ilusión rentista.”

Otra parte de la clase media pro-impeachment podría frustrarse rápido. “Temer no es la persona de sus sueños, alguien inmaculado que dirige técnicamente al Estado sin compromisos con ningún sector de la sociedad, incluidos los dirigentes políticos.”

Su pronóstico es que los grandes industriales pedirán la vuelta de los subsidios que Dilma recortó, mayor tercerización laboral, privatizaciones, quite de derechos sociales y reducción de las políticas sociales de integración que repararon la exclusión histórica de 40 millones de brasileños. “Los más fuertes, los de la Avenida Paulista (en el centro de San Pablo) son radicalmente pragmáticos. Están bien si el mercado internacional les resulta favorable y si tienen subsidios y exenciones fiscales. Si no giran hacia la derecha y hacia el golpe.” La Federación de Industriales de San Pablo, que tiene sede en la Avenida Paulista, “hoy es una de las mayores promotoras del golpe”.

Ante una consulta sobre si los grandes industriales brasileños son distintos a sus colegas argentinos, Tarso Genro lo negó. “Son iguales en la integración con el capital financiero, a través de créditos, de intereses comunes o de la posesión misma de grandes bancos.” En Brasil el que vincula a todos (al PMDB, los bancos, los grandes industriales y el PSDB) es el ex presidente del Banco Central durante el período de Cardoso, Arminio Fraga, mentado como posible ministro de Temer. Fraga era el ministro anunciado por el candidato Aécio Neves en las últimas elecciones de octubre de 2014, cuando fue derrotado por Dilma.

Escenarios posibles según Tarso Genro en su conversación por Skype de la Umet:

   *Variante “trágica”, alejamiento de Dilma y asunción de Temer con la idea de estabilizarlo hasta las elecciones de 2018.

   *Que el Senado no logre apartar a Dilma y que Dilma siga sin cambiar nada ni refresque el tipo de alianzas con los movimientos sociales, los partidos políticos y los sindicatos.

   *Que, “como soñamos, se quede y cambie, y que tenga en cuenta las mayorías parlamentarias oportunistas pero que a la vez pueda formar un gabinete con personas notables de los partidos, de la izquierda y el centroizquierda, y empiece un nuevo gobierno”.

Perfil del Bloguero
Periodista y licenciado en Historia. Columnista del diario Página/12 de la Argentina, conductor de Sostiene Granovsky por CN23 y coordinador de la TV del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, www.clacso.tv. También dirige el Núcleo de Estudios del Brasil de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo y es profesor en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación de la Cancillería. En Twitter, @granovskymartin.
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